ASPECTOS DE LA POLÍTICA EXTERIOR DE VENEZUELA

POR DIEGO B. URBANEJA*

El gobierno venezolano del presidente Hugo Chávez está desarrollando una política internacional expresada en acciones respecto a otros gobiernos de la región y en una política petrolera particular, que suscita en Washington la búsqueda de una estrategia de contención. Las relaciones con Colombia viven una situación de distensión, que responde a los intereses inmediatos tanto de Caracas como de Bogotá. La política petrolerase resume en una defensa de precios. La administración Bush está en la búsqueda de una política hacia el gobierno de Chávez que le permita definir unos objetivos mínimos.

LA COMPRA DE ARMAS

Las recientes compras de armamento por el gobierno venezolano ofrecen varias facetas al análisis. La adquisición de aviones de combate a Brasil y de corbetas y lanchas a España se puede considerar como compras “normales”, que en sí mismas no acarrean sospechas sobre su destino ulterior. Lo más llamativo, por varias razones, es la compra de armas a Rusia. Se trata de 100.000 fusiles AK 103 y 104, 44 helicópteros y hay planes para la compra de unos 50 aviones MiG 29. La compra de helicópteros tiene sentido, pues se supone que Venezuela quiere tener una presencia más activa en las zonas fronterizas, junto al avance de las fuerzas armadas colombianas, gracias a los aspectos militares del Plan Colombia. La adquisición de los MiG 29 es más difícil de entender.


Hugo Chávez

No parece que Venezuela maneje hipótesis de guerra que hagan pertinente la adquisición de ese armamento, como no sea para mantener sobre Colombia un margen de ventaja en fuerza aérea. En otro sentido, es una manera del gobierno venezolano de ofrecer un lucrativo negocio al gobierno ruso y de ganarse así su buena voluntad, adquiriendo un elemento de juego en sus negociaciones internacionales, ya que al gobierno norteamericano le inquieta cada vez más el tema venezolano.

Estas compras tienen otro argumento de peso: el cambio del patrón de relación tecnológica. Comprar aviones y helicópteros rusos implica un nuevo aprendizaje para las fuerzas armadas venezolanas, un aprendizaje en el cual jugarán un papel importante las fuerzas armadas cubanas, conocedoras de la tecnología rusa. Como se ha dicho, lo que ha provocado mayor inquietud, tanto en algunos gobiernos, especialmente el norteamericano, como en sectores venezolanos críticos del gobierno, es la compra de los 100.000 AK 103 y 104.

LA POLÍTICA PETROLERA

La política petrolera venezolana está concebida a partir de dos criterios básicos: en lo inmediato, maximizar la renta; y, a más largo plazo, reducir la preeminencia del mercado norteamericano. Sobre esas bases se actúa en varias direcciones, como la búsqueda de nuevos mercados: China, la India u otros países latinoamericanos; la extensión de la presencia de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en otros países, como Argentina; la reducción de la importancia de Estados Unidos como cliente principal y la reducción de los vínculos de la industria petrolera venezolana con el mercado norteamericano, con la posible venta de las refinerías y estaciones que en Estados Unidos posee CITGO, la empresa filial de PDVSA; los planes de aumento de la producción, lo que implica una política de apertura a inversiones de grandes transnacionales; y, sobre todo, una política de defensa de precios en la OPEP, lo que lleva a una política conservadora en su seno.

Los altos precios le permiten al gobierno venezolano desarrollar una política muy generosa con ciertos gobiernos de la región, cuyo favor político se quiere asegurar. Emblema de ello es la discutida decisión de comprar 500 millones de dólares de deuda argentina. En cuanto a las advertencias de Chávez de suspender el suministro a Estados Unidos, no es una amenaza en sí misma creíble y lo cierto es que el mismo Chávez la condiciona a la inverosímil hipótesis de una invasión o un intento de magnicidio. La venta de CITGO tiene más posibilidades y -en los términos del razonamiento gubernamental- más racionalidad política, pero se trata de un proceso que todavía tiene muchos pasos que dar.

LA POLÍTICA NORTEAMERICANA

El gobierno norteamericano está en la búsqueda de una estrategia coherente frente el gobierno de Chávez. La “doctrina Maisto”, el embajador norteamericano de los primeros años de este gobierno, de juzgar a Chávez por lo que hace y no por lo que dice se ha revelado inconducente. Aunque al principio Chávez decía mucho y parecía hacer poco, con el paso del tiempo y la consolidación en el poder, esa brecha se ha reducido. Cada vez más, Chávez hace lo que dice, dice lo que hace y su decir es un hacer.

Al gobierno de Bush no le va a resultar fácil diseñar esa estrategia. Para que una estrategia de contención frente a Chávez funcione ha de contar con la participación de otros gobiernos de la región y lo probable es que haya mucha reticencia para eso. El clima político general de estas naciones no hace ver con simpatía a los gobiernos que se alineen con el norteamericano de una forma clara, y ese es un costo político que los gobiernos tienen en cuenta.

Otro obstáculo del gobierno norteamericano en su búsqueda de una política con el respaldo de los gobiernos de la región es el radicalismo de la administración Bush, que la lleva a pronunciamientos que a los ojos del analista parecen difíciles de respaldar, aunque es de subrayar que muy recientemente se ha insinuado una corrección de esa dureza.

El gobierno de Bush no parece haber encontrado todavía unos objetivos mínimos en su política sobre Venezuela, unos objetivos que le permitan desarrollar una política regional consensuada y con posibilidades de éxito y unos objetivos cuyo logro signifique dejar a salvo, por el momento, los intereses norteamericanos más importantes.

En conclusión, la política exterior del gobierno venezolano busca estimular la aparición de movimientos y gobiernos afines en todo lugar de la región donde exista una posibilidad real de hacerlo. Ello a su vez forma parte de la estrategia de consolidación del régimen y de la ideología revolucionaria que lo inspira, y que tiene en el antiimperialismo uno de sus principales componentes. Esto se traduce en una presencia en la política de varios países del hemisferio, en especial en aquellos que presentan flancos propicios a una intervención con el mencionado sentido. Bolivia es el caso más reciente, mientras que Colombia ha entrado en una etapa de transitoria baja intensidad, por razones de prudencia política.

*Diego B. Urbaneja es profesor de la Escuela de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela.