A MENOS DE LA MITAD DEL GOBIERNO DE LUCIO GUTIÉRREZ

ECUADOR SE HUNDE EN LA INGOBERNABILIDAD

Tras 19 meses de administración del coronel Lucio Gutiérrez Borbúa, el Ecuador afronta una crisis profunda de gobernabilidad, habida cuenta que se carece de una carta de navegación. Ni siquiera el gobierno de Gutiérrez a estas alturas ha logrado diseñar una agenda legislativa.

Los proyectos de ley que ha logrado sacar con mucho esfuerzo en el Congreso son el resultado de medidas urgentes e inaplazables que ha debido tomar como la Ley de Hidrocarburos.

Gutiérrez, como se recordará, llegó al poder gracias a su liderazgo al interior de un grupo de coroneles del Ejército que protagonizó un alzamiento el 21 de enero de 2000 contra el gobierno corrupto del entonces presidente Jamil Mahuad, quien facilitó todos los medios a algunos banqueros ecuatorianos que lo habían financiado en su campaña para tratar de “amortiguar” el desfalco millonario a miles de ahorradores ecuatorianos que terminaron perdiendo sus ahorros.

Luego de pagar algunos meses en la cárcel por ese alzamiento, Gutiérrez improvisó a la carrera un partido político que denominó Sociedad Patriótica. En desarrollo de la campaña electoral este coronel que tenía un discurso nacionalista, que proclamaba una posición anti ALCA, anti TLC, una postura en contra del involucramiento de Ecuador en el conflicto colombiano, logró el apoyo de los indígenas y de los sectores sociales y terminó encaramándose en el Palacio de Carondelet.

Sin embargo, una vez en el poder, Gutiérrez no pudo consolidar una agenda para ejecutar su hipotético proyecto de gobierno y lo más grave, cambió sustancialmente el discurso por lo que a los seis meses de gestión, su principal aliado, el influyente sector indígena, rompió la alianza política, al considerarse traicionado.

AL VAIVÉN DEL OPORTUNISMO POLITICO

Esta circunstancia obligó a Gutiérrez a buscar afanosamente nuevos ”socios” políticos, pero ante el desprestigio creciente de su administración en tan poco tiempo, algunos sectores como el Partido Social Cristiano del ex presidente León Febres Cordero vieron una excelente oportunidad: no se comprometieron públicamente con el gobierno pero comenzaron a sacarle gabelas a cambio de apoyar solapadamente algunos proyectos de ley en el Congreso.

Sin embargo esta relación de amantes furtivos ha comenzado a resquebrajarse y Gutiérrez ahora busca una nueva alianza, nada menos que con Partido Rldosista Ecuatoriano cuyo máximo líder es el defenestrado y controvertido ex presidente Abdalá Bucaram.

Es tanto el desespero del presidente Gutiérrez que para obtener algo de oxigeno político ante el inmenso desprestigio de su gobierno que alcanza el 95% en las encuestas, está dispuesto a facilitar los mecanismos que permitan a Bucaram arreglar sus problemas judiciales pendientes y posibilitar el retorno al país, pues como se sabe, lleva siete años exiliado en Panamá.

La pregunta que se hacen analistas políticos es si una alianza con Bucaram puede garantizarle algún grado de gobernabilidad a Gutiérrez. O simplemente es una oportunidad que se le presenta al cuestionado ex mandatario que no puede dejar pasar y una vez que vea arreglada su situación jurídica deje colgado de la brocha al coronel Presidente dado su alto índice de impopularidad.

UN DURO RETO

Pero ahí no paran las dificultades políticas de Gutiérrez. Ahora su afán es encontrar alguna estrategia que evite la desaparición de su partido Sociedad Patriótica en las próximas elecciones regionales de octubre de este año.

Este partido corre el riesgo de ser eliminado si no alcanza por lo menos el cinco por ciento de los votos en los comicios regionales de octubre y por lo visto, los candidatos de Sociedad Patriótica a duras penas registran en las encuestas. En otras palabras, nadie apuesta a que el partido del Presidente obtenga una alcaldía o una prefectura de importancia en Ecuador.

Sin embargo, varios dirigentes políticos vienen denunciando que Gutiérrez comienza a utilizar la maquinaria del Estado para evitar la extinción de su colectividad, lo cual está generando el rechazo de amplios sectores de opinión.

Por eso el gobierno no sabe como retornar a Guayaquil a Bucaram porque eso permitiría en buena medida garantizar una coalición electoral entre Sociedad Patriótica y el Partido Roldosista Ecuatoriano que daría chance a competir con algún éxito en los comicios regionales que se avecinan.

AGENDA IMPUESTA

Si bien a corto plazo no se ve un levantamiento popular que termine derrocando a Lucio Gutiérrez como ocurrió en el reciente pasado con Bucaram y Mahuad por cuanto el actual gobierno tiene el respaldo de Washington y de las Fuerzas Armadas, lo cierto es que la inestabilidad política es total.

Como Gutiérrez no tiene proyecto político la agenda ha sido impuesta por los partidos que en su oportunismo entran a apoyar transitoriamente al gobierno como el caso del Partido Social Cristiano y, ahora el Partido Roldosista Ecuatoriano.

El partido de León Febres Cordero, por ejemplo, logró imponer parte de la agenda económica en los últimos meses. La otra parte, la más sustanciosa, la ha impuesto el Fondo Monetario Internacional.

En materia internacional, la política ecuatoriana ha sido diseñada por Washington.

LA INFLUENCIA DEL CONFLICTO COLOMBIANO

En primer término, el Departamento de Estado ha venido siendo persistente en que el gobierno de Lucio Gutiérrez debe ser funcional a la administración de Álvaro Uribe Vélez, en el sentido de cooperar y colaborar en la ejecución del Plan Colombia y su nueva fase el Plan Patriota.

Si bien esa clara intervención del gobierno norteamericano en los asuntos internos del Ecuador genera fuertes reacciones en contra, Gutiérrez se ha mostrado como un dócil y obsecuente colaborador de Washington.

No solamente se olvidó de su promesa en campaña de revisar el convenio que permite a Estados Unidos usar a su libre albedrío la base militar instalada en el puerto de Manta, considerada como una de las mejores dotadas en América Latina, sino que está dispuesto a permitir la instalación de otras dos estructuras opercionales en el país. Una en la Isla de Baltra en Galápagos, y otra, en la población de San Lorenzo.

La importancia estratégica de estas nuevas bases se inserta en los objetivos de la llamada Iniciativa Regional Andina que viene coordinando el Comando Sur y que busca la constitución del mando unificado de los ejércitos nacionales bajo la supervisión del Pentágono.

Esta situación viene suscitando el rechazo de amplios sectores de opinión que consideran que el Estado ecuatoriano no tiene porque involucrarse en un conflicto que como el colombiano no es suyo.

SOBREVIVIR EN EL SOMETIMIENTO

En síntesis y como lo observa la ex canciller Nina Pacari, el gobierno de Gutiérrez lo que trata es de sobrevivir a cualquier costo.
“ El gobierno ha decidido sobrevivir en la subordinación. Subordinación a las elites económicas y políticas y a la línea que impone los Estados Unidos. Pero, además, al hecho de que en el caso de Gutiérrez no hay formación, no hay compromiso, no hay visión y tras bastidores en el poder están otros y por eso está entregando todo el tema económico al Partido Social Cristiano, áreas políticas con tintes sociales al PRIAN (el partido del magnate bananero y ex candidato presidencial Álvaro Noboa) y al Partido Roldosista, entonces sobrevivir encarcelado bajo el yugo de las elites tradicionales del establecimiento no le dan garantía de ninguna naturaleza”.
Para otros analistas ecuatorianos, la deslegitimación total del mandato de Gutiérrez puede darse en las elecciones regionales de este mes de octubre, pues las mismas se van a constituir en un referendo para el mandatario, por cuanto que, como ya se dijo, su partido Sociedad Patriótica tiene muy pocas probabilidades de sobrevivir. Si hay un triunfo contundente en estos comicios de la oposición, varios sectores de opinión están previendo desde ya una gran movilización para pedirle la renuncia al tristemente-célebre coronel-presidente porque perderá toda autoridad política para continuar al frente de los destinos del Ecuador.

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