EN VENEZUELA NADA ES LO QUE PARECE

LA INSÓLITA REVOLUCIÓN DEL COMANDANTE CHÁVEZ


Desde la Cuba de Fidel, en sus comienzos, el Chile de Allende y el Perú de Velasco Alvarado, durante todo el transcurso de sus gestiones, nunca antes en América Latina se había visto tal cúmulo de desinformación organizada, tanto de las derechas como las izquierdas de todo el mundo, respecto del proceso político de Venezuela.

Por eso, y sólo después de visitar la tierra de Bolívar, se logra entender de inmediato el único hecho indiscutiblemente cierto en el embrollo, antes de comprender lo demás. CNN, Telemundo y las agencias internacionales de “desinformación” mienten descaradamente acerca de los acontecimientos del país bolivariano, en perfecta coordinación con funcionarios norteamericanos, permanente inmiscuidos en los asuntos internos venezolanos. Lo anterior demuestra, una vez más, el control férreo de la información a nivel planetario ejercido por los dueños de las riquezas del mundo, que no pasan de 500, según la revista “Forbes”. Las dos poderosas cadenas televisivas y las agencias internacionales de “desinformación”, se escudan en la certeza de que no existe organización con semejante cubrimiento, capaz de desmentirles en el ámbito orbital. Los periódicos y revistas nacionales e internacionales, por su parte, simplemente se pliegan a esta iniciativa, transformándose en idiotas útiles – o interesados - en esta gigantesca operación anti-latinoamericana que sólo favorece los intereses imperiales de Estados Unidos.

Motivado por lo anterior, CRONICÓN, llevó a cabo una concienzuda investigación con un equipo de trabajo que recolectó información y testimonios en el terreno mismo de los sucesos mientras estos acontecían - entre diciembre del 2002 y diciembre del 2003 – en sucesivas visitas financiadas con recursos propios, ajenos a cualquier invitación oficial y, por lo mismo, con plena independencia para indagar, tarea que finalmente llevamos a cabo sin restricciones de ninguna naturaleza por parte de las autoridades, eso sí, con el ojo revolucionario activo de los magníficos y espectaculares militantes chavistas que representan, a lo menos, al 80% de la población venezolana. A todos ellos, y a quienes nos colaboraron en esta honrosa tarea voluntaria, muchas gracias.

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Es un demagogo y un corrupto que ha robado más que los anteriores presidentes”, afirma sin rodeos y con cierto dejo de rabia, Oscar Lazárraga, un empresario de clase media alta cuando espeta su concepto sobre Hugo Chávez Frías, como respuesta a nuestras preguntas.

“Yo envidio a los colombianos que tienen un presidente como Álvaro Uribe, porque Chávez simplemente es un populista y un dictador que ha empobrecido más a nuestro país”, sostiene una señora en la Plaza Altamira de Caracas (bastión del reducido grupo opositor que mantiene una virgen en una gruta y menos de una docena de antichavistas velándola para ver si les hace “el milagrito”) que sólo acepta identificarse como Rosmira por temor a las represalias chavistas, y quien junto con un grupo de amigos, hace cinco años espera en ese lujoso barrio caraqueño la caída del régimen, lo cual hasta ahora no ha llegado a concretarse (al finalizar el paro patronal de noviembre del 2002 a enero del 2003, los vecinos de ese sector residencial – y en la casi totalidad de las zonas exclusivas de Caracas - mantuvieron aceite hirviendo en las terrazas de los edificios para arrojarlo sobre las “turbas” cuando estas pretendieran trepar por las paredes, tal y como aconteció en la Edad Media, según los cronistas de la época, lo que deja adivinar, un poco, el dejo abiertamente retrógrado del pensamiento opositor en Venezuela, su nulo sentido práctico en el ejercicio de la política y notable incapacidad para enarbolar un programa de gobierno).

Las anteriores son opiniones de los antichavistas que ven en el Presidente de Venezuela la encarnación de un “dictador comunista” y de un resentido social que está acabando con el país metódicamente “como acostumbran a hacer los bolcheviques”, al decir de Rolando Cortés, un pequeño empresario en reprografía que quebró después del paro porque los ricos que lo invitaron a participar “me dejaron colgado de la brocha y el gerente del banco me cerró la cuenta por falta de movimiento, ¿pero cómo la iba a mover si estábamos en paro?”. Aún así sigue odiando a Chávez y a los comunistas.

En contaste, cuando se indaga a los sectores populares, las respuestas son exactamente al revés.

Helena, conserje de un edificio del centro de Caracas, afirma que vio una luz en el túnel de su vida cuando pudo inscribir a su hijo Alex en una escuela bolivariana donde – explica - “hasta le atienden su problema de aprendizaje con especialistas, ¿cómo le parece?”.

Óscar, un mecánico colombiano que lleva ocho años viviendo como indocumentado, muestra su satisfacción el comprobante de ingreso de su solicitud de regularización porque ahora tiene la oportunidad de llegar a nacionalizarse sin pagarle al “gestor” los dos mil dólares que le cobraba por “hacerle la vuelta”.

- Además nunca en mi vida he visto dos mil dólares juntos,- confiesa en medio de una gran carcajada que deja ver una dentadura perfecta a pesar de la pobreza.

A Matilde, una profesora jubilada, no le cabe la alegría en el cuerpo cuando cuenta que le han pagado deudas oficiales atrasadas desde finales de los 80, las cuales ya daba por perdidas y, además, como si lo anterior no fuera suficiente, le otorgaron una homologación que le permite mejorar sus ingresos actuales y futuros, así como su jubilación. Por fin se siente bien atendida y, tomada en cuenta, cuando va a su vieja casa mater, el Ministerio de Educación, a la cual gracias a Chávez ahora ve con ojos distintos, según nos confiesa.

Y qué decir de don Matías que ha logrado superar su condición de miseria: ahora cuenta con más del doble de recursos que le pagaban hasta ahora. Su pensión pasó, de 52, a 124 dólares mensuales.

Estos ejemplos sencillos se presentan por millones a lo largo y ancho de Venezuela con gente que palpa a diario las bondades de la Revolución Bolivariana “que se viene dando en medio de un esquema capitalista y neoliberal y por encima de cada vez más eventuales y distanciados desordenes callejeros e ilusorias añoranzas de golpes de Estado, con unas Fuerzas Armadas que respaldan a Chávez en bloque y a conciencia porque han comprobado que éste líder, carismático y auténtico, representa el verdadero fundamento de la nación bolivariana y el fin de las injusticias reiteradas e históricas contra los pobres”, explica Héctor Agüero, diputado a la Asamblea Nacional – el organismo unicameral que representa al poder legislativo a nivel nacional en Venezuela - por el Estado de Carabobo.

“La oposición está cada más disminuida en número de militantes y acciones reivindicativas, que detesta la figura de Chávez, produciendo de hecho uno de los fenómenos políticos más difíciles de llegar a entender en medio del convulsionado panorama actual”, afirma Laureano Seijas, director de Asuntos Internacionales del Movimiento Quinta República, el partido político de mayor representación en la Asamblea Nacional.

¿POPULISMO Y/O PATERNALISMO?

“Las clases pudientes de Venezuela deslegitiman por completo las políticas sociales del gobierno a las cuales, no bajan de populistas y demagogas”, señala Germán Ferrer otro dirigente del mismo partido.

“Tanta es la inquina contra el presidente Chávez, que los empresarios están furiosos porque el Gobierno a través de Pdvesa está dando apoyos de cien dólares mensuales a los estudiantes que ingresan a la flamante Universidad Bolivariana”, agrega.

Eso en vez de solucionar les agrava el problema porque ¿para qué alcanzan cien dólares hoy en día?, expresa Néstor Astorga, propietario de un almacén de ropa fina, ahora, con muy poco movimiento, en un barrio de lujo, para descalificar la Misión Sucre que busca llevar educación superior a miles de venezolanos de bajos recursos económicos.


UN COCTEL MOLOTOV

Los legisladores opositores votan con frecuencia en contra de los millonarios presupuestos adscritos a los proyectos sociales, propuestos por el Gobierno, los mismos que son financiados con los extraordinarios ingresos petroleros que están irrigando la economía venezolana como una bendición a un Presidente que no se cansa de invocar a Jesucristo en sus discursos lo cual, al parecer, le ha dado excelentes resultados.


Y es que Chávez ha asumido en serio su papel de “comandante” y de “revolucionario”. Es comandante real por su condición de jefe del Estado venezolano; y revolucionario por vocación propia. Jamás ha ocultado esta última condición cuyo talante, incluso, acabó imponiendo a su gobierno. La mayoría de las capas populares lo acepta y apoya decididamente. Sin embargo su proposición es insólita porque siendo revolucionaria se lleva a cabo dentro de un sistema neoliberal en lo económico; democrático-republicano en lo político; y occidentalista y cristiano en lo cultural. Un verdadero coctel molotov conceptualmente hablando, por decir lo menos.

Así las cosas, el primer consejo que se le puede dar a alguien que visite con sentido analítico Venezuela es que mire, vuelva a mirar y lo haga varias veces porque en este país nada es lo que parece y todo puede llegar a ser lo contrario a la hora de la verdad.

Cuando se recorren diversos sectores físicos de Caracas, que corresponden a muy diversas capas sociales, salta a la vista la polarización latente. Mientras los sectores medios y altos de la sociedad descalifican a Chávez, las gentes humildes y marginadas lo ven como a su salvador, lisa y llanamente y no quieren, bajo ninguna circunstancia, que abandone el Gobierno a fin de poder completar el plan reivindicativo que todos esperaban, un poco, como aconteció en los inicios del cristianismo primitivo, perfil del cual Chávez presenta muchas semejanzas, tanto en sus discursos como en sus realizaciones.

Y no es para menos. Volviendo a la conserje del edificio caraqueño, ésta muestra con orgullo la aventura cultural en la que está inmerso: lee “El Principito” de Antoine de Saint - Exupery uno de los varios libros que le entregaron, en la Biblioteca Familiar, esos “asquerosos chavistas”, al decir de los señoras “bien” que habitan el edificio que ella cuida al referirse a los seguidores del Gobierno como doña Helena.

En medio de esta pugnacidad social y política hay un hecho real: los humildes de Venezuela están mejorando sus condiciones de vida, “luego de que siempre habían recibido las migajas de quienes, administrando la casa de todos, sentados en la mesa de todos, le lanzaban al suelo las sobras, haciéndole creer que era lo justo”, al decir de Albino Da Cruz un dirigente barrial integrante de los Círculos Bolivarianos que apoyan con pasión a Chávez.

Luego de 40 años de gobiernos corruptos y elitistas alternados por adecos (socialdemócratas) y copeyanos (socialcristianos) que enquistaron toda una “nomenklatura” en las altas y medias esferas del poder a fin de apoderarse de la factura petrolera que siempre oscilo entre los 20 y 50 mil millones de dólares anuales, existen ahora unas políticas sociales que la oposición califica de populistas que buscan mejores los niveles de equidad y distribución del ingreso entre la población.

En la actualidad, el ahorro privado de los magnates venezolanos en el exterior es de los más grandes del ámbito sudamericano - 400 mil millones de dólares - lo que hace que empresarios como Cisneros y Mendoza aparezcan como más ricos que Rockefeller, según la revista Forbes, explica, Jorge Harrit, profesor universitario chileno y vicepresidente de Forven, Foro de Apoyo y Solidaridad con la Revolución Bolivariana de Venezuela que funciona a nivel continental.

“Bueno, no sólo eso, sino que esos empresarios han ayudado a convertir nuestra economía en una de las más retrógradas del hemisferio occidental, permitiendo que en la actualidad la mayor parte del sector productor privada se concentre en pocas familias. Lo que, como cualquier estudiante de primer semestre de Economía conoce, es contrario a cualquier política de desarrollo. Eso se dio en los grandes países capitalistas hasta el primer cuarto del siglo XX, cuando los Rockefeller, Dupont, Melllon, Krupp, Rhodes, etc., eran propietarios de las grandes multinacionales y dirigían, en la práctica, la política de sus países”, agrega Harrit.

“Pero esas naciones – agrega - supieron tomar las medidas para democratizar el capital y quitarles ese poder absolutista. Hoy Rockefeller tiene menos dinero que Cisneros. Puedes visitar la página www.forbes.com para que lo verifiques”.

“Ese macro poder – señala finalmente - que han adquirido estas pocas familias controlan la banca, los medios y las grandes empresas alimenticias del país, tanto que sólo las familias Cisneros y Mendoza poseen una fortuna cercana al 10% del PIB del país”.

“Todo lo anterior hasta que apareció el teniente coronel rebelde Hugo Chávez Frías que en su primera incursión el 4 de febrero de 1992, capturó el sentimiento popular al manifestar que se rendía “por ahora”, después que falló en su primer intento de toma del poder, copado esa vez por las fuerzas armadas oficialistas debido a fallas estratégicas de algunos de sus aliados militares dentro del ejercito. Hoy, y trayendo a colación la famosa canción de Carlos Puebla, el primer trovador de la revolución cubana, se podría repetir: “…se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar”.


“Era obvio, entonces, la reacción de las clases poderosas que se vieron despojadas porque sí de sus canonjías y de ahí su odio hacia Chávez “, declara Haydeé Machín, diputada por el Estado de Miranda.

Machín agrega que “con Chávez no hay término medio: o se lo quiere o se lo odia y todo el proceso que está desarrollando su gobierno consiste en hacer de Venezuela un Estado reparador que retribuya en algo toda la iniquidad social que generó el sistema político bipartidista sostenido por Copei y Acción Democrática, cuyos dirigentes no tuvieron ni la visión ni la capacidad para diseñar un proyecto social de desarrollo equitativo que mejorara las condiciones de pobreza de la mayoría de los venezolanos, ni siguieron la recomendación del intelectual Arturo Uslar Pietri de ‘sembrar petróleo’ en el sentido de utilizar ese recurso energético para potenciar la agricultura y la agroindustria en el país”.

“Por eso ahora, cuando un Presidente surgido de las capas humildes del país busca orientar los recursos del Estado hacia planes sociales, es tildado de populista y su programa de asistencialista”, señala Flor María Rivas, diputada por el Distrito Capital.

Está visto que en América Latina la dirigencia noeliberal, la misma que ha causado el desastre económico de los países de la región, cuando se implementan programas que van a beneficiar a las clases marginadas, no los bajan de populistas y asistencialistas. Pero cuando se trata de privatizar los activos públicos o de realizar operaciones financieras en perjuicio de los altos intereses nacionales, estas actuaciones que resultan apátridas se califican como exitosas movidas de la tecnocracia, sostiene la socióloga chilena Martha Harnecker.


HACIA UNA TRANSFORMACIÓN SOCIAL

Venezuela a partir de febrero de 1999 cuando Chávez asumió el poder ha experimentado una transformación radical. Los analistas coinciden que cinco años atrás, el nivel político de los ciudadanos era muy bajo, hoy en día, la gran mayoría de los venezolanos cuentan con un nivel político mucho más alto. Además, los grados de participación política son muy elevados comparativamente con el pasado, dice Ana Luisa Osorio, ministra del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales.

 

Es indudable que, para bien o para mal, los venezolanos han sido estremecidos por la irrupción de la política en sus vidas cotidianas. Esta transformación radical en la concepción de vida del ciudadano se expresa en las acciones populares. La gran mayoría no había tenido participación en organizaciones, marchas, discusiones, concentraciones, cooperativas, etc., ni mucho menos en la defensa de sus ideas y creencias políticas en la calle, afirma Ángel Rodríguez, presidente de la Comisión Permanente de Desarrollo Social Integral de la Asamblea Nacional.

Esto no quiere decir – explica - que los venezolanos no aludían el tema político en el inmediato pasado sino que la nueva Constitución expedida en marzo de 2000 les dio mayor conciencia de la importancia de ser más activos en las decisiones que afectan a todo el conglomerado social.

Es evidente que se han producido una serie de cambios políticos que el gobierno de Chávez ha impulsado para dejar atrás una democracia cerrada y representativa para pasar a construir una democracia participativa, en el marco de un Estado Social y de Justicia, pilares en los que se fundamenta la llamada revolución bolivariana en aras de lograr una transformación social, política y económica.

CUESTIONANDO LA GLOBALIZACIÓN

Para los analistas extranjeros que han visitado en los últimos meses Venezuela, Chávez, con su particular estilo de gobierno, ha prescindido, de cierta forma, de la diplomacia convencional y prefiere ser directo, buscando solucionar en el terreno mismo las necesidades coyunturales y proyectar con especialistas el país del futuro que, si mantiene el ritmo actual de crecimiento podría llegar a convertirse en uno de los más desarrollados, prósperos y avanzados en el ámbito latinoamericano, estima Diógenes Carrillo, conductor del programa diario de opinión, “La Lámpara de Diógenes, a través del único canal chavista, el estatal 8 de la TV.

Después del fallido golpe de Estado de 2002, agrega, Chávez no ha tenido pelos en la lengua para cuestionar los efectos de la globalización y el neoliberalismo, condenar el terrorismo de Estado llevado a cabo por los Estados Unidos, criticar el ALCA y rechazar las invasiones de Irak y de Afganistán. Al mismo tiempo, ha propugnado por la integración regional y ha liderado el fortalecimiento de la OPEP, a pesar del rechazo estadounidense, más la habilidad de su equipo de gobierno para desmantelar a los golpistas del 11 de abril de 2002 que contaron con colaboración internacional (EEUU y España, entre otros) y de haber restituido la democracia en menos de 48 horas, sin llegar a usar la violencia o las armas.

Por eso es que un chavista como Wuikelman Angel, abogado de las cooperativas de recicladotes de Caracas, explica que es clara su postura política: “No puedo odiar a Bolívar para amar a Bush”.

EL FENÓMENO CHÁVEZ DENTRO DEL CONTEXTO LATINOAMERICANO

La revolución chavista afecta, como es natural, en primer grado a sus vecinos y, como una gota de aceite sobre el espejo de agua, va influenciando con sus ondas ideológicas, económicas y políticas a los demás que, sin ser tan cercanos, mucho tienen que ver con el paseo, varios de ellos, por su común ancestro bolivariano. No podría ser de manera diferente porque, lo cierto, es que Venezuela tiene en sus entrañas una buena porción del petróleo convencional del mundo para 50 años más, a lo menos; y, del petróleo pesado, no convencional, para los siguientes 50 años, también, a lo menos, de tal manera que – quiéranlo o no, tal como le ocurrió al Presidente Uribe en su última reunión con Chávez – todo el mundo tiene que ponerse “¡firmes!” con Venezuela si quieren gozar de trato preferencial en el suministro del vital líquido negro tal y como ocurre con Centroamérica, los países caribeños, antillanos y Cuba.

LA RELACIÓN BILATERAL CON COLOMBIA

La extensa frontera con Colombia– de más de 1.700 kms. – hace que uno de cada diez venezolanos posea la cédula colombiana, indistintamente de su sitio de nacimiento a uno u otro lado de la frontera.

Aunque las situaciones geográficas de ambos países lo convierten, en la práctica y desde el punto de vista físico, en un territorio unitario con semejanza de climas y accidentes geográficos y, por lo mismo, en economías no complementarias sino gemelas, el desarrollo relativo desigual de la industria, el agro, el comercio y los servicios de cada país, hace que, de cierta manera y de hecho, se complementen.

Hoy por hoy, los impresionantes ingresos petroleros de Venezuela y la redistribución progresiva de la renta nacional a favor de los más pobres está aumentando en forma vertiginosa el consumo interno venezolano en los precisos momentos en que en Colombia, al ocurrir lo contrario, arrastra un exceso de inventarios preocupante para este país y los cuales, en parte, están siendo vendidos a Venezuela cada vez en mayor volumen.

En síntesis podría decirse que en la actualidad y para el futuro Colombia y Venezuela son una sola región integrada – quiéranlo o no – que pueden llevar a cabo interesantes modelos de desarrollo no convencional, basados, fundamentalmente, en los extraordinarios ingresos por el comercio exterior venezolano.

No sólo eso: Venezuela carece de guerrilla y narcotráfico y por más que la CIA lo ha intentado no ha podido involucrar a Chávez en sus “historietas” porque las mismas no resisten ningún análisis. Lo cierto es que nada de lo que las organizaciones insurgentes colombianas necesitan se encuentra en Venezuela: ni territorio, ni gente, ni armas, ni rutas.

Una rueda de negocios entre 500 empresarios de ambos países, llevada a cabo entre el 14 y el 18 de marzo de este año en Isla Margarita, logró concretar pedidos, en lo inmediato y a mediano plazo, por cerca de 100 millones de dólares. Se estima que a ese ritmo, en los próximos años podría haber un aumento de más de mil millones de dólares anuales en el comercio entre los dos países, pudiendo éste llegar a situarse en una franja de 4 a 8 mil dólares anuales, lo que no es tan improbable si pensamos que la factura petrolera de Venezuela de este año será de 70 mil millones de dólares más o menos.

El gobierno del presidente Chávez aspira a una rápida diversificación de exportaciones en materia de gas natural, carbón, bauxita, aluminio, mineral de hierro, oro, platino, cobre, esmeraldas, diamantes y platino, entre otros minerales. También productos manufacturados de aluminio, hierro, acero, materiales de construcción, cemento textiles, montaje de motores para vehículos y vehículos populares, esto último, a través de un millonario proyecto de la FIAT, financiado por el Estado venezolano.

En el ámbito político Colombia y Venezuela son, en la actualidad, como el agua y el aceite. Dos ideologías absolutamente diferentes que están frenando de hecho las posibilidades de una integración que, cuando llegue a producirse, podría transformar en la práctica a los dos países en un conglomerado económico de primer orden en la región rodeadas de naciones en estado de extrema y mediana pobreza como son las fronteras noroccidental de Brasil, Ecuador, Perú, la mayoría de los países caribeños, Guyana, Centroamérica y Panamá.

UN ESQUEMA POLÍTICO QUE SE PROYECTA EN LA REGIÓN

Con el resto de América Latina aunque las cosas resultan más lejanas por razones obvias, la presencia de la idea bolivariana-chavista se palpa y se siente en los medios políticos y sindicales. Con frustraciones para una expansión ideológica, en el caso de Lucio Gutiérrez que, simplemente, se pasó para el enemigo 24 horas después de ser elegido. La inconsistencia sorpresiva de Toledo y el alineamiento genuflexo de Lagos con Bush.

Como muestras positivas podrían mencionarse la casi segura próxima presidencia de Evo Morales –un chavista apasionado, leal y decidido- en Bolivia; el reagrupamiento de las fuerzas progresistas indígenas en Ecuador y el hundimiento definitivo del fascismo corrompido y alucinado del macabro dúo Fujimori-Montesinos, de tal manera que cualquier solución peruana será mejor que los dos anteriores primeros mandatarios y, eso, significará un respaldo importante en el ámbito internacional para las políticas bolivarianas impulsadas por Chávez.

El gran éxito internacional de la política exterior de Venezuela lo constituye el afianzamiento de la alianza económica de hecho Brasil/Argentina/Venezuela que gira en torno a la más grande porción poblacional y de recursos económicos del mercado latinoamericano (Mercosur). Esa plata es en efectivo y el saber popular dice que las únicas alianzas que perduran son las que manejan billete.

Un aspecto novedoso de la revolución venezolana y su influencia en el exterior lo constituye, sin duda, el entendimiento natural, lógico y progresivo, que ha logrado con los sectores indígenas de todo el continente. No resultaría en absoluto que en un futuro cercano se unieran los indígenas sobrevivientes de Estados Unidos a tal alianza de hecho.

BOLIVIA, DENTRO DE LA ESTRATEGIA CHAVISTA

Bolivia ocupa un sitio especial en el corazón de Chávez y en su estrategia internacional. Y no es para menos. De las tres únicas cuencas de reserva petrolera no convencional que quedan en el mundo (Asia Central, Medio Oriente y la cuenca bolivariana que comienza en Trinidad Tobago y termina en Bolivia), los depósitos más grandes de la batea subterránea se ubican en los dos extremos meridionales: Venezuela y Bolivia.

De esta manera, la lucha iniciada por el empoderamiento popular en torno de sus reservas combustibles, le otorgan al país altiplánico un sitio de honor entre los futuros ricos del mundo. En tales circunstancias, la expulsión del Presidente con acento gringo fue el triunfo más importante y espectacular conseguido en la historia latinoamericana por una eclosión popular detonada por indígenas marginados de La Paz, acantonados en ranchos de cartón en la favela de El Alto que es como vivir en el borde de la olla.

Dos cosas quedaron en claro gracias a la gesta: uno, que jamás por ningún motivo (fundamentalismo atávico e histórico) un boliviano aceptará que un oleoducto pase por el territorio usurpado a Bolivia por los ingleses, utilizando la mano del gato chileno en lo que fuera la guerra del Pacífico de 1879; y, dos, que los partidos políticos de izquierda no estuvieron a la altura de la coyuntura histórica (al igual que el “bogotazo” y el “caracazo”) perdiendo la oportunidad de instaurar de inmediato un gobierno popular.

Chávez rectificó la omisión pidiendo a Chile la salida soberana al mar para Bolivia. Los chilenos que en un comienzo manifestaron la imposibilidad absoluta siquiera de tratar el tema, se sorprendieron al comprobar el frío pragmatismo de sus socios y mentores –los países neoliberales ricos del mundo- cuando le exigieron sin siquiera la debida reserva protocolaria, hacerle caso a la petición de Chávez. Por una simple y sencilla razón: ellos necesitan más que pan para el desayuno en un futuro cada vez más próximo, el petróleo y el gas bolivianos, en un porcentaje que perfectamente puede llegar a superar los dos dígitos.

Y en este contexto de las relaciones de los países implicados en el espinoso asunto, Perú se acaba de sumar al reclamo.

En tales circunstancias el grito de Chávez en el aeropuerto de La Paz se transformó en el tajo del nudo gordiano para los recuerdos del futuro cuando se rememore la llegada de Evo Morales a la Presidencia de la nueva República Bolivariana de Latinoamérica al inaugurar la segunda Venezuela del continente y tal como dicen los esposos infieles emproblemados, si Washington no puede con una, mucho menos con dos.

ALGUNAS CIFRAS DEL PROCESO BOLIVARIANO

Aunque los malquerientes de Chávez tanto en el nivel interno como en internacional no lo bajan de “dictador”, conviene recordar que este coronel del ejercito venezolano, ha pasado por siete procesos electorales que van desde su propia candidatura hasta la decisión de someter a consulta popular la nueva Constitución de la República. En cinco años ganó dos veces las elecciones y la segunda vez obtuvo más votos que la primera. Su popularidad al comenzar 2004 superaba el 54% en todo el país.

En abril del 2002 cuando las elites económicas y políticas de Venezuela le dieron un golpe de Estado, millares de ciudadanos se lanzaron a las calles a reclamar su regreso y en 47 horas la presión popular hizo que lo llevaran nuevamente al Palacio de Miraflores. Los últimos sondeos señalan que el 74% de la población rechaza regresar al pasado bipartidista que existía antes de 1999.

Durante el lustro del régimen chavista se han alfabetizado un millón de venezolanos; se ha logrado incluir más de un millón y medio de niños al sistema escolar, se elevó el presupuesto de educación de 2,9% del PIB a 6,4 %; se han construido 675 nuevas escuelas, se han reconstruido 2.250; se elevaron a más de 3.000 las escuelas bolivarianas (aquellas que ofrecen alimentación, salud y recreación), se han contratado más de 35.000 nuevos docentes, se han creado más de 240 Infocentros (sitios que ofrecen acceso gratuito a Internet en los barrios y sitios más recónditos de la geografía nacional); se ha incorporado a más de 3 millones de personas al servicio de agua potable y más de un millón al servicio de recolección de aguas servidas; se aumentó la esperanza de vida en nueve meses y se disminuyó la mortalidad infantil de 18 a 15 por mil nacidos.

Chávez se ha convertido para los destechados, los descamisados y los excluidos de la sociedad venezolana en la posibilidad de un mañana mejor para ellos, sus hijos y sus nietos. Por eso su gran apoyo popular y por eso también es que la oposición no ha podido tumbarlo del poder, sostiene Carlos Latorre un dirigente sindical de los pensionados de Colombia que integró una oportuna caravana terrestre de solidaridad Bogotá-Caracas en diciembre del 2002

LAS FASES DEL GOBIERNO

La Presidencia de Chávez hasta ahora está marcada por cuatro fases. La primera que se inicia en 1999, está enmarcada dentro de un periodo de profunda recesión económica, reforma constitucional y desastre natural en el cual se hizo poco por reducir la pobreza aparte de la puesta en marcha del Plan Bolívar 2000.

La segunda fase - comprendida entre 2000-2001 - constituye un periodo relativamente exitoso en el cual Chávez consolidó su poder político y comenzó a poner en marcha sus programas de reducción de la pobreza a largo y medio plazo, con reformas macroeconómicas, la reforma urbana y rural, la creación de escuelas bolivarianas, y el otorgamiento de microcréditos y fomento de cooperativas.

La tercera fase - que va desde diciembre de 2001 hasta mayo de 2003 - fue la más difícil por cuanto el gobierno debió enfrentar varias huelgas generales lideradas por la patronal, el intento de golpe de Estado y la paralización de la industria petrolífera. Durante este lapso el país y el gobierno debieron soportar las mayores adversidades porque se redujo la capacidad de maniobra del aparato estatal a su máxima expresión. Además, se dispuso de muy pocos recursos para atender las apremiantes necesidades sociales.

El mes de mayo de 2003 marca el principio de la cuarta fase, que es cuando se comienza a recuperar la industria petrolífera del país y la oposición enfoca sus esfuerzos en estrategias políticas y no económicas o militares para expulsar al Presidente. Durante este período, el gobierno logra obtener más recursos, gracias al precio relativamente alto del petróleo, lo cual le posibilita poner en marcha toda su plataforma de atención social.

LUCHA CONTRA LA POBREZA

Chávez fue elegido gracias a una plataforma política sustentada en la solución de las principales necesidades de las clases marginadas y menos favorecidas. Sin duda los pobres representan el electorado más importante de Chávez.

Las encuestas de opinión, de cuya precisión se puede dudar razonablemente por estar sesgadas a favor de la oposición, muestran regularmente que Chávez obtiene la mayor parte de su apoyo en los estratos sociales bajos.

Sin embargo, en un esfuerzo por desacreditar a Chávez y sembrar la duda entre sus seguidores, la oposición con ayuda de los institutos de investigación sobre la pobreza como la Universidad Católica Andrés Bello, argumentan que la pobreza se ha incrementado drásticamente durante este gobierno.

Uno de los ardides que utiliza con más frecuencia la oposición contra el primer mandatario es mostrar por las cadenas de televisión durante las manifestaciones antichavistas gente de los barios bajos de Caracas diciendo: "Chávez dijo que pondría fin a la pobreza, pero lo que está haciendo en realidad es poner fin a los pobres", sostiene Iván Alture un ingeniero de petróleos que sin militar en ningún partido es un chavista convencido.

El tema de la pobreza se volvió recurrente en Venezuela hasta el punto de que se ha convertido en el asunto político número uno desde el momento en que el controvertido coronel llegó al poder. Los partidos de la oposición reconocen que si ellos quieren realmente ganarle a Chávez unas elecciones, tienen que ofrecer una alternativa creíble de cómo combatir la pobreza. Aunque todavía no tengan una plataforma política ni han logrado organizarse en forma articulada, eso lo tienen muy claro.

Cuando se examinan los datos de pobreza, parece haber una curiosa contradicción. Por un lado muchos institutos de investigación muestran un incremento de la marginalidad desde que Chávez llegó al poder. Pero por otro, algunos indicadores sugieren que la pobreza se ha hecho menos severa en los últimos cinco años.

Un somero análisis de los índices de pobreza durante los últimos veinte años en Venezuela muestra dos tendencias bastante claras que contribuyeron en ese lapso a incrementarla.

La primera tendencia es un constante ascenso de la desigualdad. La segunda es un constante descenso de la renta per cápita. Estas dos tendencias combinadas han hecho posible que Venezuela tenga hoy mayor tasa de crecimiento de la pobreza que cualquier otro país de América Latina.

“La pobreza venezolana es producto de más 500 años de robos, despojos, saqueos y genocidios protagonizados primero por el imperialismo medieval español y, posteriormente, orquestado por el norteamericano”, señala el politólogo y profesor universitario, Gonzalo Ortiz.

Explica que la última incursión del bipartidismo adeco-copeyano – muy semejante al bipartidismo liberal-conservador en Colombia, por lo demás –, robó sistemáticamente más del 80% de los ingresos nacionales anuales venezolanos, a través del apoderamiento físico directo del manejo de divisas en beneficio propio, de la contratación abultada, exagerada o simplemente falsa, y de la sobrefacturación y subfacturación en los negocios con el exterior; tanto así que en el año 1998 el empresariado venezolano aparece “exportando” tres mil millones de dólares e “importando” trece mil.

La medida estándar, denominada "Coeficiente de Gini", que calcula la desigualdad en la distribución de la renta de un país, no muestra cambios significativos a lo largo de casi treinta años en este país. Desde 1971 hasta 1997 ha fluctuado irregularmente, pero generalmente permanece entre 0,45 y 0,50, terminando en 1997 casi con el mismo nivel que tuvo en 1971. Sin embargo, el índice de Gini solo mide los ingresos salariales, o sea las rentas del trabajo, no las rentas del capital. Otros datos muestran, por ejemplo, que la proporción de rentas del capital (o sea los ingresos derivados de las inversiones de capital) aumentaron en Venezuela, durante los últimos treinta años, mucho más que los ingresos en concepto de salarios.

Un estudio elaborado por el investigador Francisco Rodríguez muestra que en la composición del Producto Interior Bruto entre los años 70 y los 90, las rentas del capital aumentaron el 11%, en perjuicio de las rentas del trabajo.

En consecuencia, si se tienen en cuenta las rentas del capital, según ese estudio, la desigualdad aumentó de forma bastante drástica, por tanto Venezuela es ahora una de las sociedades más desiguales del mundo, superando incluso a Sudáfrica y Brasil.

Esto se debe, en gran parte, a la creciente concentración del capital y a la congelación salarial durante el mencionado periodo.

Hasta cierto punto se puede inferir que la congelación salarial se debió, en cierta medida, a la caída de los ingresos per cápita generada por la exportación de petróleo. Efectivamente, aunque esas exportaciones per cápita se duplicaron entre 1973 y 1983, los ingresos del petróleo per cápita descendieron. La razón principal puede encontrarse en los precios descendientes del crudo, que cayeron desde un pico de 15,92 dólares por barril en 1982 hasta 3,19 dólares por barril en 1998. El valor de las exportaciones de petróleo per cápita, descendió por lo tanto de 995 dólares en 1974 a 384 dólares veinte años después, en 1993.

En contaste y en forma curiosa, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) en Venezuela, medido por el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, no refleja la tendencia al empobrecimiento. El IDH mide no sólo la renta per cápita de un país, sino también factores estadísticos sobre salud, educación, mortalidad, escolarización, alfabetización, entre otros. Entre 1970 y 1990 el IDH de Venezuela ascendió desde 0,689 hasta 0,821. Más tarde descendió ligeramente en la segunda mitad de los años 90 pero a partir de 1999 aumentó de nuevo hasta 2001, terminando en el 2001 en 0,7694. Es decir, este proceso de aliviar la situación de la población más vulnerable económica y socialmente se comenzó a presentar durante los primeros años de la Presidencia de Chávez.

Un examen de las políticas contra la pobreza muestra que la mejora en el IDH durante el gobierno de Chávez se debe en gran medida a las nuevas políticas públicas que se centran en los sectores más marginados de Venezuela.

Las estadísticas podrán decir lo que quieran pero lo cierto es que el presidente Chávez trabaja día y noche implementando planes y proyectos que comienzan a pagar la deuda social acumulada contra los pobres y los humildes del país, en forma permanente, continua y sistemática a través del mejoramiento primario de la alimentación con los supermercados populares “Mercal”; el impuslo de los programas de educación,a través de las Misiones Robinson, Ribas Y Sucre; de salud con gigantescos presupuestos y diez mil policlínicas del impresionante proyecto “Barrio Adentro”; de Identidad con la regulación de extranjeros y el otorgamiento de cédulas de ciudadanía a millones de venezolanos que no la poseían. Todo lo anterior subvencionado por el Estado para que estos servicios le lleguen gratis al ciudadano, afirma Almer Rivas, coordinador general del Movimiento Bolivariano Latinoamericano.

 

LOS PLANES FRUSTRADOS

Antes del auge del petrolero venezolano, el principal plan del Estado en contra de la pobreza fue el programa de reforma agraria rural, que redistribuyó tierra a 150.000 familias a comienzos de los años 60. Luego y gracias al petróleo, Venezuela intentó transformarse en un país industrializado moderno y rechazó los planes agrarios en favor de programas que alejasen al país de la agricultura.

Durante los años de auge, las políticas contra la pobreza buscaron proporcionar educación universal, atención médica gratuita, un salario mínimo decente, y proyectos de empleo público a gran escala. Todo ello dependía de los altos beneficios del petróleo y acabó teniendo un claro impacto en reducir la marginalidad pero todos los programas adolecieron de clientelismo político y paternalismo.

En los años 80 cuando comienza el ciclo descendiente, las medidas más importantes que estaban dirigidas originariamente dirigidas a los pobres del país, acabaron beneficiando a la clase media.

En efecto, en el proceso de debilitamiento económico del país, en el que los salarios medios descendían drásticamente, la clase media no pudo permitirse más la sanidad y la educación privadas. Como consecuencia de ello, este estrato social fue apoderándose gradualmente del sistema público de sanidad y de educación del país.


Marcha de Chavistas en Caracas

 

Al adoptarse el modelo neoliberal durante la administración de Carlos Andrés Pérez (1989-1993) y luego al haberlo mantenido el gobierno de Rafael Caldera se agravaron los problemas de pobreza en Venezuela, debido a las medidas de privatización, recortes del gasto social y elevación de las tarifas de los servicios públicos.

Con las medidas neoliberales se afectó no solamente la economía de las clases medias sino que agravó la situación de los sectores marginados.

Aunque esta tendencia fue generalizada a todo lo largo y ancho de América Latina, en el caso concreto de Venezuela, la pobreza se tornó mucho más diversificada y generalizada.

Otros factores contribuyeron a agravar la situación como las grandes corrientes migratorias procedentes de Colombia y de otros países latinoamericanos, lo que originó que los pobres se volvieran étnicamente más diversos y los patronos pudieran manejar a su antojo los salarios relativos bajos o, lisa y llanamente, robárselos acudiendo a autoridades cómplices que deportaban a los trabajadores después de años de trabajo sin pagarles un peso por concepto de cesantías y otros beneficios sociales.

Durante el segundo gobierno Caldera (1994-1998), los recursos del Estado para desarrollar programas sociales se volvieron tan escasos que se podría afirmar que no hubo una política social de gran aliento.

LOS DESAFÍOS DE CHÁVEZ

Hugo Chávez llega a la Presidencia de Venezuela con un proyecto en que sobresalían tres aspectos básicos: primero, romper el viejo sistema político de Venezuela, conocido como "puntofijismo", llamado así por el lugar, Punto Fijo, en el cual los democristianos (COPEI) y los socialdemócratas (Acción Democrática) firmaron un acuerdo elitista y excluyente para limitar el juego político de Venezuela a estos dos partidos; segundo, acabar con la corrupción; y, tercero, aliviar en forma significativa la pobreza.

Durante 1999, el primer año de Chávez en el poder se dedicó a romper el pacto bipartidista del puntofijismo por medio de una nueva Constitución.

Debido a la recesión que golpeó a Venezuela durante ese año, el gobierno no dispone de los suficientes recursos para iniciar una política social de envergadura. Por el contrario Chávez concentra sus esfuerzos en atender las necesidades del Ejército y ordena diseñar programas que beneficiasen a los soldados de todas las divisiones militares.

Bajo la denominación Plan Bolívar 2000, cada división militar de Venezuela desarrolló un programa diferente. Así, por ejemplo, la Fuerza Aérea implementó un plan para transportar gratis a gente que no podía permitirse viajar a diferentes partes del país pero lo necesitaba en forma urgente.

La Marina ejecutó el Plan Pescar 2000, que incluyó la reparación de frigoríficos, la organización de cooperativas y la capacitación. La Guardia Nacional se involucró en la actividad policial, particularmente en áreas donde la presencia del Estado era mínima.

También se puso en marcha el Plan Avispa dirigido a construir vivienda para los pobres. El Plan Reviva era similar, con la excepción de que en lugar de construir casas desde cero, implicaba la reconstrucción de casas viejas.

Otros aspectos del Plan Bolívar 2000 incluían redistribuir comida a áreas remotas del país. Este plan generó mucha polémica durante sus tres años de existencia, desde 1999 a 2001. Quizás la crítica más importante erigida en su contra fue la deficiente gestión y su poca transparencia. Debido a ello se levantaron muchos cargos de corrupción en contra de los funcionarios a cargo del programa.

Sin embargo, durante el año de su existencia, se repararon miles de escuelas, hospitales, clínicas, casas, iglesias y parques. Más de dos millones de personas recibieron tratamiento médico. Se abrieron cerca de un millar de mercados con precios populares, se vacunó a más de dos millones de niños, y se recogieron miles de toneladas de basura, entre otros beneficios.

Los críticos del plan señalan que el mismo era cortoplacista por cuanto estaba dirigido solamente a brindar soluciones de contingencia, donde los funcionarios públicos y las fuerzas militares identificaban un problema social. Si bien ésta es una crítica válida, se debe evaluar el programa en el contexto de una fuerte falta de recursos, dado que en 1999 había una recesión en Venezuela. Además, hacia el final del año, sucedió el desastre del Vargas, en el cual diez mil personas murieron en el lodo y más de cien mil se quedaron sin hogar, con unos daños estimados cercanos a los 4 billones de dólares.

Considerando la gravedad del problema, la falta de recursos, y que el gobierno estaba concentrado en reformar la constitución, el Plan Bolívar 2000 obtuvo, no obstante, un importante impacto positivo sobre la pobreza, lo cual probablemente haya elevado el IDH del país.

PLANES A MEDIANO Y LARGO PLAZO

Es hasta el año 2002 cuando el gobierno de Chávez, más concretamente después del intento burdo de golpe de Estado, puede concentrarse en el diseño e implementación de una gran política social que contemplan medidas macroeconómicas con miras a reducir los índices de marginalidad a corto, mediano y largo plazo.

Pese a la paralización y sabotaje de la industria más importante del país, la industria petrolífera y la aguda polarización política en el país, el gobierno comienza a implementar una serie de reformas como las que tienen que ver con la nueva ley de tierra urbana y rural, los programas de microcréditos, el aumento del gasto en educación primaria, y esfuerzos por promover cooperativas a lo largo y ancho del país.

La reforma agraria de Chávez representa como es obvio uno de los aspectos más críticos de oposición porque toca poderosos intereses económicos. Cuando fue expedida la ley en noviembre de 2001, inmediatamente vino el rechazo y generó el mayor número de críticas del paquete de 49 leyes sociales, que fueron todas aprobadas al mismo tiempo.

La nueva ley de tierras básicamente establece que todos los venezolanos adultos tienen derecho a solicitar un terreno para su familia, si cumplen unos determinados requisitos básicos.

Este terreno será tomado de fincas propiedad del Estado, que son muy grandes y constituyen la mayor parte de la tierra cultivable de Venezuela. También abre la posibilidad para que el Estado redistribuya tierras privadas, si estas forman parte de fincas que tengan entre 100 hectáreas (de tierra cultivable de buena calidad) y 5.000 hectáreas (de tierra de baja calidad). Las tierras serían expropiadas a precios de mercado, lo cual haría de la reforma agraria venezolana un programa relativamente no radical comparado con la historia de las reformas agrarias en el mundo.

Este programa agrario comenzó lentamente, debido a que la infraestructura necesaria tenía que ser puesta en marcha. Aunque el gobierno distribuyó muy pocas tierras en 2002, al año siguiente aceleró el ritmo hasta entregar 1,5 millones de hectáreas a 130.000 familias. Esto equivale a alrededor de unas 11,5 hectáreas en promedio por familia y una población directamente beneficiada de 650.000 personas.

Simultáneamente se ha puesto en marcha una reforma urbana que va a redistribuir los terrenos de los barrios pobres. El concepto es muy similar al que el economista Hernando de Soto ha promovido en Perú pero incorpora algunos elementos adicionales interesantes que podrían hacer de este programa un ejemplo para otros países.

El esquema de redistribución de suelo urbano tiene una naturaleza colectiva. Para poder adquirir títulos, deben reunirse entre 100 y 200 familias para integrar un comité de tierras urbanas, el cual inicia el proceso de regularización de propiedades ante el gobierno.

ECONOMÍA SOLIDARIA

El gobierno de Chávez también ha diseñado un gran programa de Economía Solidaria, dentro del cual sobresale el otorgamiento de microcréditos para beneficiar a las personas más desvalidas del país.

El plan de microcréditos sigue en muchos aspectos el modelo del Banco Grameen de Bangladesh y se fundamenta en diferentes instituciones como el Banco de la Mujer, Banco de Desarrollo Económico y Social, Banco de Fomento Regional Los Andes y el Banco del Pueblo. También están instituciones como el Fondo para el Desarrollo de Microcréditos y el Ministerio de Desarrollo de la Economía Social.

Entre 2001 y 2003 han sido repartidos cerca de 50 millones de dólares. Entre el Banco de la Mujer y el Banco del Pueblo han dado 70.000 microcréditos. Para el 2004 se pretende triplicar el programa.

Entre los beneficiarios del programa de microcréditos están las cooperativas, que representan la segunda columna en el proyecto de economía social del gobierno.

Chávez llegó al poder, en toda Venezuela existían poco menos de 800 cooperativas ahora se estima que existen alrededor de 40.000. La promoción activa de cooperativas no sólo impulsa al pequeño sector empresarial, que es el mayor generador de nuevos empleos en una economía, sino que, además, proporciona mayores niveles de equidad social.

PROGRAMAS DE ESCUELAS Y GUARDERÍAS BOLIVARIANAS

La gestión de Chávez se ha dado prelación también al tema de la educación. En 2001 aumentó el gasto público en educación al 4,3% del PIB, multiplicando por dos el nivel de 1996 y convirtiéndolo en uno de los más altos en veinte años.

Gran parte de la nueva inversión en educación se ha dirigido a la construcción de nuevas escuelas y en la transformación de las viejas en lo que se ha denominado el programa de "Escuelas Bolivarianas".

Estas escuelas están abiertas todo el día, de manera que liberan a los padres del cuidado de los niños, permitiéndoles trabajar a tiempo completo. Además, el horario extendido permite la incorporación de más actividades culturales y deportivas.

En estas aulas se proporcionan desayuno, almuerzo y un aperitivo en las horas de la tarde. Son comidas regulares que la gran mayoría de niños pobres no recibían.

En 2003, aproximadamente 2.800 escuelas bolivarianas fueron inauguradas, las cuales atienden a 600.000 niños.

Gracias a la eliminación del pago de matrícula y la expansión del sistema de escuelas públicas, algo más de 1,5 millones de niños que estaban excluidos del servicio educativo han logrado un cupo escolar. El porcentaje de niños en el colegio de esta forma aumentó del 83% en 1999 al 90% en 2002.

Complementando el programa de escuelas bolivarianas está el Plan Simoncito, que está concebido para proporcionar guardería gratuita y educación preescolar a los niños hasta los seis años de edad. Dicho plan atiende a 300 mil infantes con lo que se incrementó la cobertura del 40% al 45%.

UNIVERSIDAD BOLIVARIANA

Actualmente más de 400.000 venezolanos que cumplen los requisitos para ingresar a la universidad no lo pueden hacer por dos factores: un por falta de recursos económicos y dos porque no obtuvieron el suficiente puntaje en los exámenes de ingreso.

Para tratar de superar estos problemas, el gobierno de Chávez creó la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), cuyo propósito esencial es el de priorizar las admisiones de estudiantes de origen humilde.

Al comenzar este año de 2004 estaban matriculado 2.400 estudiantes en la nueva Universidad que comenzó sus primeras clases en octubre de 2003. Otros 20.000 ya hicieron su inscripción.

Este centro de estudios superiores tendrá sucursales en todo el país y está proyectada para una cobertura de cien mil estudiantes.

LAS MISIONES

Luego de superado el intento de golpe de Estado en 2002 y sobre todo la huelga petrolera que afectó notablemente el aparato productivo de Venezuela, a finales de 2003, las finanzas del Estado tuvieron una franca recuperación, por lo que el gobierno pudo comenzar a ejecutar las medidas sociales que están enfocadas, fundamentalmente, a la población más pobre.

La estrategia ideada por el gobierno de Chávez además de amplia es ambiciosa, pues consiste en desarrollar una serie de planes educativos y de salud para mejorar el nivel de vida de las clases marginadas. A cada uno de los programas se les denominó misiones y llevan el nombre de un prócer venezolano.

LA MISIÓN ROBINSON - EDUCACIÓN PRIMARIA

En octubre de 2003 el Presidente Chávez anunció siete "Misiones" diferentes para luchar contra la pobreza. La primera misión fue la Misión Robinson, bautizada así en honor a Simón "Robinson" Rodríguez, que fue el maestro de Simón Bolívar.

Esta Misión está orientada a reducir el analfabetismo. Aunque el analfabetismo es bastante bajo en Venezuela, sólo cerca del 7% (para toda Latinoamérica y el Caribe es un 11%), es de todas maneras uno de los factores más serios que contribuyen a la pobreza.

Para desarrollar este programa, Venezuela suscribió un acuerdo de cooperación con Cuba. Este acuerdo posibilita que cientos de expertos cubanos en alfabetización puedan implementar la instrucción.

En la primera fase del programa, que fue lanzado el primero de julio de 2003, a los estudiantes se les enseña a leer y a escribir utilizando una metodología cubana basada en números, dado que la mayoría de analfabetos están familiarizados con los mismos.

Más de un millón de venezolanos se benefician actualmente del programa, con la ayuda de 100.000 profesores de alfabetización, que trabajan en todo el país.

La segunda fase, la Misión Robinson II, va más allá de la alfabetización y pretende enseñar a sus participantes todo lo que necesitan para llegar a sexto curso. El programa está comprimido para que los estudiantes completen en dos años su bachillerato. Esta Misión pretende incorporar más de 629.000 estudiantes este año.

La oposición venezolana asegura que el programa de alfabetización no es otra cosa que un sofisma para desarrollar un plan de adoctrinamiento cubano. Sin embargo, un vistazo rápido a los temarios utilizados (las llamadas "bibliotecas" de una docena de libros, que todo hogar o participante recibe gratuitamente) y conversaciones con gente que se ha titulado con el programa, muestran que tales acusaciones son completamente infundadas.

MISIÓN RIBAS - EDUCACIÓN SECUNDARIA

Simultáneamente a los programas de alfabetización y educación primaria de la Misión Robinson, el gobierno también creó la Misión Ribas, llamada así por el héroe de la independencia José Félix Ribas, la cual tiene como propósito brindar la oportunidad de terminar la educación secundaria a aquellas personas que por una u otra razón no pudieron hacerlo.

Según las estadísticas, más de cinco millones de venezolanos abandonaron sus estudios secundarios. La Misión Ribas está concebida para incorporarlos en un programa educativo que les permita titularse en un plazo máximo de dos años.

En noviembre de 2003 cuando se abrieron las inscripciones más de 700.000 venezolanos se apuntaron para continuar su bachillerato.

Como todas las misiones, el programa es gratuito. Adicionalmente se otorgarán cien mil becas que se distribuirán según las necesidades económicas de los estudiantes. Es decir se buscará ayudar a aquellos educandos que no tengan posibilidades de trabajo y manutención.

La mayoría de los cursos están diseñados en forma de "tele-clases", o videos, con la ayuda de un mentor. Una vez que los estudiantes completen sus estudios, la compañía petrolera de propiedad del Estado PDVSA y la compañía eléctrica CADAFE ofrecerán puestos de trabajo en minería, petróleo, y sector energético.

Todo el programa está siendo principalmente coordinado por estas dos entidades, por cuanto que son las que proporcionan la mayor parte de su financiación.

MISIÓN SUCRE - EDUCACIÓN SUPERIOR

La Misión Sucre, bautizada así por otro héroe de la independencia, es esencialmente un programa de becas para la educación universitaria a través del cual, en la primera fase que comenzó en noviembre de 2003, un total de 100.000 venezolanos de escasos recursos económicos, comenzaron a recibir el equivalente a 100 dólares al mes para que pueden suplir sus necesidades básicas y tener la posibilidad de iniciar una carrera universitaria sin ningún costo.

En septiembre de 2003 más de 420.000 venezolanos se volcaron a inscribirse para obtener un cupo universitario. Y al comenzar el 2004 se habían seleccionado 200 mil bachilleres para que puedan acceder a los programas universitarios de esta Misión.

Sin embargo para Guiseppe Gianetto, el rector de la Universidad pública más grande del país, la Universidad Central y además un crítico declarado del gobierno de Chávez, expresó que la Misión Sucre es un programa "demagógico" porque es imposible acomodar a los 400.000 estudiantes que buscan ingresar en el sistema universitario.

Las universidades públicas existentes no pueden acomodar a tantos estos estudiantes, ha dicho Gianetto.

El gobierno, por su parte, ha respondido que la mayor parte de los inscritos en la Misión Sucre encontrarán plaza a través de las nuevas universidades bolivarianas, las cuales están siendo abiertas en todo el país y que se buscará atender la cobertura en forma paulatina.


MISIÓN BARRIOS ADENTRO - SANIDAD COMUNITARIA

Para atender los agudos problemas de salubridad de los barrios pobres de Venezuela, Chávez lanzó un programa de sanidad comunitaria llamado Barrios Adentro. Este programa, cuenta con la ayuda de 10.000 médicos cubanos, quienes han diseñado todo un plan de atención efectiva e inmediata. Cabe destacar que Cuba “exporta” cerca de 50 mil médicos a diversos países del mundo pobre, particularmente en Centro América y Africa y, aún así, tiene el mayor cubrimiento medico/paciente del mundo.

En efecto, en desarrollo de este programa de salud pública se han instalado pequeñas clínicas en los barrios populares que jamás tuvieron acceso a un médico ni siquiera la posibilidad de obtener atención de primeros auxilios.

El programa fue lanzado por primera vez en Caracas como proyecto piloto con el nombre de “Barrios Adentro” y ahora funciona en todo el país con los nombres de “Selva Adentro”, “Montaña Adentro”, etc. Después de seis meses de funcionamiento, el programa ha atendido a más tres millones de venezolanos y más de 20 millones de consultas.

Los médicos son bien recibidos en los barrios pobres, pues además de atender en los puestos de salud también hacen visitas a domicilio, algo que jamás se había visto antes. No sólo eso, la Policlínica que sirve de hogar al médico residente (vienen sin familia, sacrificando su vida personal cada uno de ellos, en forma gratuita) ha contado no sólo con el agradecimiento de las comunidades beneficiadas sino que éstas también han tomado iniciativas como el agregarle consultorios odontológicos, guarderías infantiles, droguerías, pequeños supermercados, gimnasio y centros de abundantes actividades comunitarias sociales y culturales.

Sin embargo, la Asociación de Médicos de Venezuela se fue lanza en ristre contra el programa hasta el punto de presentar una demanda judicial para desalojar a los galenos cubanos, alegando que no tienen las credenciales requeridas por la ley venezolana.

En julio de 2003 un tribunal aceptó la demanda. El Ministerio de Sanidad respondió señalando que la sanidad pública es una de las prioridades más altas del Estado y por lo tanto el gobierno desconocía y rechazaba de plano la acción judicial.

María Urbaneja, Ministra de Sanidad en aquel momento, dijo que aún cuando había médicos desempleados de sobra en Venezuela, la mayoría no estuvieron dispuestos a ir a trabajar en los barrios marginados.

Cuando un juez decretó la expulsión del país de los médicos cubanos por no haber convalidados sus títulos en Venezuela y no tener permisos de los colegios médicos correspondientes el Alcalde popular chavista de Caracas, Fredy Bernal, y quien fue el que lanzó el Plan, manifestó:
El juez está en todo su derecho de emitir una orden de tal naturaleza, pero yo no tengo en este momento fuerza policial disponible para colaborarle en tal decisión porque nos lo pasamos enfrentando desordenes callejeros de maleantes contratados para la oposición así es que, y por lo mismo, le sugiero que se consiga a unos policías y vaya, capture a los médicos y los saque del país.
Demás está decir que el juez no consiguió ayuda en ningún cuartel policial y la población beneficiada armó alrededor de las policlínicas un cordón de seguridad obligando a cualquiera que se dirigiera a los centros asistenciales que no fuera conocido a identificarse y sino a abandonar el lugar. Ningún médico fue expulsado y, después de la orden judicial, éstos aumentaron de mil a diez mil.

De todas maneras, existe un plan para reemplazar gradualmente a los médicos cubanos por venezolanos, en el caso de que éstos últimos accedan a prestar sus servicios profesionales en zonas deprimidas, cuestión que no los seduce en absoluto porque toda su formación cultural en la universidad fue hecha para prestarle los servicios al Estado para obtener prebendas y contratos personales, amistosos o familiares; a facturar más de 24 horas de “trabajo diario” en diversos turnos que jamás prestaron o, simplemente, a abrir y/o trabajar en clínicas para ricos en los sitios exclusivos de Caracas o de las principales ciudades venezolanas.

MISIÓN MIRANDA - RESERVISTAS MILITARES

El Ejército venezolano ha sido durante mucho tiempo un lugar donde las gentes de origen humilde podían encontrar una educación y un sitio para trabajar. No obstante, una vez que dejan el Ejército, acaban a menudo sin empleo. Para atender a este segmento de la población, el gobierno de Chávez lanzó la Misión Miranda, llamada así en homenaje del precursor de la independencia, el general Francisco de Miranda.

Esta misión crea una reserva militar entre las personas que una vez sirvieron en el Ejército. Todos los que participen en el programa recibirán el salario mínimo, adiestramiento en cooperativas de formación, y la oportunidad de solicitar microcréditos.

Cuando el programa fue anunciado, el 19 de octubre de 2003, cincuenta mil antiguos soldados se habían inscrito y otros cincuenta mil estaban listos para ser añadidos antes del final el año. Todos los reservistas que se inscribieron estaban desempleados.

La oposición cuestionó las intenciones detrás de la Misión Miranda, argumentando que Chávez estaba creando un Ejército paralelo que estaría directamente bajo su mando directo. La sospecha es que Chávez intenta militarizar el país y crear una fuerza armada que le sea completamente leal, debido al posible referéndum revocatorio para mantenerse en el poder si lo perdiese. Hasta ahora, sin embargo, no hay ninguna señal de que Chávez pretenda permanecer en el poder por la fuerza, si es derrotado en unas elecciones democráticas.

MISIÓN MERCAL - DISTRIBUCIÓN DE ALIMENTOS

La denominada Misión Mercal es una red para distribuir alimentos a lo largo y ancho del país ligeramente por debajo de los precios de mercado en centros de abastecimiento dirigidos por el gobierno.

El concepto de este programa surgió en parte como consecuencia de la huelga general promovida por la patronal de diciembre de 2002, que paralizó en gran medida la distribución de alimentos.

El programa comenzó lentamente, de tal manera que en noviembre de 2003 había alrededor de 100 supermercados en todo el país. En desarrollo de esta Misión, el gobierno viene acelerando la construcción de estos centros de abastecimiento de alimentos porque pretende multiplicar la cantidad de los mismos.

Antes de finalizar el primer semestre de 2004, el gobierno aspira a tener alrededor de dos mil supermercados distribuidos en los cuatro puntos cardinales de la geografía nacional.

La oposición por supuesto también ha criticado este programa, aduciendo que la Misión Mercal menoscaba los intereses económicos del sector privado. Sin embargo, al igual que con el programa Barrios Adentro, los mercados del gobierno están ideados para cubrir áreas desatendidas actualmente por el sector privado.

BILLONES DE BOLÍVARES PARA DESARROLLO AGRÍCOLA

El desarrollo del sector agrícola también es una política del gobierno de Chávez. Por ello el pasado mes de febrero se consolidó la Misión Vuelvan Caras al destinarse recursos del orden de 1,1 billones de bolívares para ser inyectados a la producción de alimentos.

Con este plan se posibilita que más de un millón de hectáreas a lo largo y ancho del país sean cultivadas, mejorando la productividad y generando puestos de trabajo en el campo.

De lo que se trata, explicó el gobierno, es de garantizar la seguridad alimentaria de los venezolanos mejorando los complejos agroindustriales, que son propiedad del Estado.

Los recursos aprobados por el gobierno constituyen el motor que permitirá potenciar la economía nacional y producir el gran salto que se requiere para generar una fuente importante de empleo productivo que reduzca en forma ostensible la pobreza.

Con la puesta en marcha de la Misión Vuelvan Caras se generarán aproximadamente 200 mil empleos directos y unos 475 mil indirectos en el propósito de desarrollar los 41 complejos agroindustriales que hasta ahora tiene censados el Ministerio de Agricultura en todo el país.

OTRAS ACCIONES

También cabe mencionar las obras de infraestructura que el gobierno ha comenzado a poner en marcha, como la construcción del Acueducto Bolivariano de Occidente en el Estado Falcón; la aprobación de 25 millardos de bolívares para el financiamiento del trolebús del Estado Mérida y de 27.5 millones de dólares para la construcción de la Línea 3 del Metro de Caracas. Igualmente se destinó la suma de 6.7 millardos de bolívares para el traslado de la base científica en Isla de Aves.

A ello hay que agregar la expansión de cobertura de los medios de comunicación del Estado venezolano y el acceso a Internet de los sectores más marginados de la población a través de los Infocentros.

Igualmente la inversión extranjera comienza a llegar para explotar áreas naturales ricas en metales. Rusia, por ejemplo, invertirá en Venezuela en el sector del aluminio. China anunció que invertirá en el 2004 recursos del orden de los 1.400 millones de dólares en la reapertura de la mina de oro Sosa Méndez en el Estado Bolívar.

En el ámbito financiero, las reservas internacionales totalizaban 22.436 millones de dólares hasta febrero de este año y la Bolsa de Valores de Caracas lidera a las Bolsas del mundo, por ser la primera en crecimiento sostenido.

Existen cifras consolidadas que demuestran un repunte en consumo. En efecto, las ventas de carros familiares en Venezuela aumentaron a 51.4% en el mes de enero, frente al 11% que se registró en diciembre de 2003.

UN PLAN SOCIAL DE LARGO ALIENTO

Al analizar los programas sociales que el gobierno de Chávez ha puesto en marcha en Venezuela se puede colegir que el mayor énfasis está enfocado en el tema de la educación. Este enfoque tiene mucho sentido ya que numerosos estudios sobre la pobreza han mostrado que la educación es una de las vías más efectivas para combatirla y quedó ratificado en la reunión anual de la UNESCO en Francia, en la que se reconocieron los logros de Venezuela en esta materia gracias a los planes Robinson, Ribas y Sucre. Sin embargo, es indudable que una estrategia social ambiciosa como la que se ha puesto en marcha en Venezuela se demorará algún tiempo en dar sus frutos.

Si en el desarrollo de la aplicación de los planes sociales hay un severo revés, entonces estas medidas para combatir la pobreza que ha impulsado el gobierno chavista no tendrán ningún efecto en el corto plazo.

Todos estos esfuerzos e inversiones por disminuir la pobreza no se verán de un día para otro. Como es obvio es todo un proceso que ha comenzado en firme.

La oposición a Chávez y sus medios de comunicación desconocen y descalifican todas estas acciones y la manipulación mediática hace que se desfigure la verdadera obra administrativa del gobierno.

Es tanta la falsificación de la realidad por parte de los mass media de los opositores que llegan al punto de desconocer logros evidentes del gobierno, como por ejemplo, todo lo que se está haciendo en el área de la infraestructura de desarrollo, o, más recientemente, el reconocimiento de EuroMoney a Venezuela, por lo que se ha calificado como la más exitosa operación de conversión de pasivos en el año 2003 y posiblemente de la década.

De todas maneras las proyecciones son halagüeñas, o así lo muestran los estudios del Banco Mundial que indican que Venezuela tendrá este año un crecimiento de su Producto Interno Bruto del 8%.

Ello no quiere decir que los ingentes problemas sociales se hayan reducido en forma ostensible o que Venezuela haya superado sus falencias de desarrollo. Toda la estrategia social diseñada por el gobierno de Chávez está focalizada, efectivamente, a la lucha contra la pobreza y en medio de grandes obstáculos se está tratando de transitar por esa vía.

Una dirección que para muchos analistas está en contravía del esquema neoliberal predominante en América Latina, por eso las fuertes voces disidentes. Al fin y al cabo tratar de implementar una política social dentro de un esquema capitalista en que el factor determinante y regulador es el mercado, constituye ciertamente algo utópico. Chávez lo está intentando, por eso es que su empeño político ha sido catalogado como una revolución insólita. Pero como en los versos de Machado, está haciendo camino al andar.

EQUIPO PERIODÍSTICO:

Editor Central en Colombia: Fernando Arellano Ortiz
Editor Central en Venezuela: Pablo Parra
Investigadores: Albeiro Santana, Manuel Molina, Nélson Díaz-Solis.

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