| RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
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Alvaro
Ponce Muriel, autor del libro De Clérigos y Generales, Crónicas
sobre la Guerra de los Mil Días (Panamericana Editorial, 2000),
nos presenta una nueva obra: La Rebelión de las Provincias (Intermedio
Editores, 2004). Redactado con el estilo ágil y ameno de la crónica,
este libro nos presenta una nueva visión de dos conflictos que
tuvieron lugar en la república de la Nueva Granada, entre los años
de 1839 y 1842. Se trata de la Revolución de los Conventillos y
la Guerra de los Supremos. La historiografía tradicional del país minimiza estos conflictos y se refiere a ellos como las expresiones del fanatismo religioso del pueblo pastuso, en el primer caso, y de los apetitos de poder de algunos caudillos militaristas opuestos al gobierno civilista del presidente José Ignacio de Márquez, en el segundo. |
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No obstante,
en palabras del autor del referido texto, la Revolución de los
Conventillos fue "una protesta de carácter local, pero por
la diversidad de intereses que confluyeron en su apaciguamiento, terminó
convertida en partera de una serie de confrontaciones bélicas regionales
que estremecieron durante más de dos años a la mayor parte
del territorio neogranadino. El sincronismo de estos conflictos y el hecho
de que sus cabecillas fueran proclamados en su momento como jefes supremos
en sus respectivas provincias, dieron pie a que los gobernantes de la
época los englobaran con la denominación de Guerra de los
Supremos. Con el paso de los años, y en virtud de este apelativo,
aquellos sucesos llegaron a considerarse como la expresión bélica
de un anacrónico caudillismo, opuesto a los ideales de un estado
nacional. No obstante, pese a que no respondieron a un plan político
concertado previamente sino a particulares y comunes circunstancias locales,
bien pueden considerarse como la primera manifestación insurgente
de los pobladores de la mayoría de las regiones de la Nueva Granada,
contra las concepciones centralistas impuestas en la organización
de la nueva república. Era de esperarse que los pobladores de unas
regiones física y económicamente desarticuladas, después
de haber contribuido con tantos sacrificios a la guerra independentista,
no aceptasen de buena gana someterse a una jurisdicción que había
resultado ser igual o más opresiva que la colonial. Además,
si consideramos que en razón a la incipiente democracia de la época
la protesta armada era la única posible, es obvio que a los cabecillas
de esos levantamientos había que darles en cierta forma la condición
de jefes supremos, pues ellos, además de ser los portadores del
inconformismo en las provincias, debían contar con la capacidad
de ejecutar los movimientos militares necesarios para llevar a buen término
la protesta."
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| En efecto, en las páginas de este nuevo libro se muestra que a la sombra del levantamiento del pueblo de Pasto contra el decreto que ordenaba suprimir los cuatro conventos que funcionaban en esa ciudad, se movían oscuros intereses que sólo se hicieron patentes luego del aplacamiento de la protesta. Algunos de esos intereses tenían como propósito el cercenamiento del territorio neogranadino con la anexión de esa provincia a la república del Ecuador. De igual manera se relatan en este libro los sucesos que llevaron a que la mayoría de las provincias de la Nueva Granada desconocieran de hecho al gobierno central de Bogotá y se constituyeran en la "República del Caribe", la "República de Panamá", el "Estado Independiente del Socorro", el "Estado Independiente de Antioquia" y el "Estado de Mariquita", entre otros. A propósito de esta realidad histórica, en la nota introductoria el autor expresa que "estos relatos aspiran a propiciar una nueva visión de unos hechos que en su momento fueron intensamente manipulados para encajarlos en una historia oficial empeñada en crearle legitimidad a unos gobiernos autoritarios heredados del régimen colonial y que, arguyendo la defensa de una etérea unidad nacional, aplastaron de manera implacable cuanto sentimiento autonomista llegó a aflorar entre las gentes de las regiones. Consagrado finalmente el estado centralista, tras varias y sangrientas guerras civiles que de manera intermitente llegaron hasta los albores del siglo XX, se impuso el silencio sobre toda idea anticentralista que pudiera erosionar las bases de su restringido consenso. Ahora, cuando desde la expedición de la Constitución de 1991 se ha abierto un espacio a las ideas federalistas y a una nueva comprensión de la territorialidad, es oportuno y saludable que exploremos olvidados estratos de nuestra realidad y miremos más allá de aquella historia armada en estricto blanco y negro, pues sólo así podremos tener una mejor comprensión de nuestro confuso presente y una más coherente visión del futuro a construir." La Rebelión de las Provincias es un buen intento de buscar en la historia del origen de la república las raíces de la cadena de confrontaciones que se prolongó durante el resto del siglo XIX y que, pasando por la Guerra de los Mil Días, aún parecen expresarse en muchos de los conflictos políticos del presente. Recomendamos la lectura de este interesante libro. |
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