| MINICRÓNICA DESDE ABYA YALA POR DIEGO LUMACA Y
GABRIELA PIÑA |
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| Celsa tiene una personalidad atrapante, atractiva. Delgada, chaparrita, tierna y fuerte, comienza a contar historias, salen solas una tras otra... La revolución mexicana, muertos que no se van, los espíritus en la milpa, un silbido en la noche, tesoros escondidos, la llorona que busca a sus hijos... Tesoros escondidos. | ||
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Muchas le contó
su abuela, que vivió hasta los 147 años, "ya le empezaban
a salir dientes de nuevo", otras su mamá que todavía
vive y tiene 109 años...
"Su señor" (así le dicen por acá a los esposos) la robó cuando tenía 13 años. Parió 12 hijos y perdió 3. Cuenta historias "que son ‘verdá', sólo que pasa el tiempo y quedan como historias pues"... A todos nos deja boquiabiertos escuchándola. Lee las cartas y cura con plantas, "curandera dicen que soy, aprendí sola y le gané a un brujo negro". Nos regala oraciones para protejernos en el camino. "Cuando tenía siete años mi papá me puso las manos sobre la cabeza y dijo cosas que no entendí, se me hace que ahí empezó todo..." Tiempo después le dijo: "Mija, usté tiene una luz..." Desde que tiene memoria hace tortillas y tamales, muy ricos por cierto, se levanta de madrugada y le gusta mucho trabajar. Por si las almas en pena vienen a sentarse a la casa,
da vuelta las sillas antes de acostarse... |
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| En Abya Yala la historia se escribe, se hace, se vive desde todas las memorias. La llorona se lamenta desde hace quinientos años en todo México, por las noches, gritando angustiosamente por sus hijas e hijos. Unos dicen que es la malinche arrepentida por su traición al indio. Otros que es la historia de una madre que perdió a sus hijos y los busca desesperadamente. Difícil, pensamos, comprender la historia oculta de México sin descifrar el misterio que la historia de esta madre esconde y muestra... |
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