POR LEONARDO BOFF
Entre los muchos problemas actuales, los
más desafiantes son estos tres: la grave crisis social mundial,
el cambio climático y la insostenibilidad del sistema-Tierra.
La crisis social mundial deriva directamente del modo de producción
que impera todavía en todo el mundo, el capitalista. Su dinámica
lleva a una acumulación exacerbada de riqueza en pocas manos
a costa de un espantoso pillaje de la naturaleza y del empobrecimiento
de las grandes mayorías de los pueblos. Es creciente y los gritos
agudos de los hambrientos y considerados "aceite quemado"
no pueden ser silenciados. Este sistema debe ser denunciado como inhumano,
cruel, sin piedad y hostil a la vida. Tiene tendencia suicida y, si
no es superado históricamente, podrá llevar al sistema-vida
a un callejón sin salida y hasta al exterminio de la especie
humana.
El segundo problema grave esta formado por el cambio climático,
que se revela por eventos extremos: grandes fríos por un lado
y prolongados veranos por otro. Estos cambios sintetizan un dato irreversible:
la Tierra ha perdido su equilibrio y está buscando un punto de
estabilidad, que se alcanzará subiendo la temperatura. Hasta
dos grados centígrados de aumento, el sistema-Tierra todavía
es administrable. Si no hacemos lo suficiente y el clima aumenta 4 grados
centígrados (como advierten algunos centros de investigación
serios), la vida tal como la conocemos ya no será posible. Habrá
un paisaje siniestro: una Tierra devastada y cubierta de cadáveres.
Nunca la humanidad como un todo se había enfrentado a semejante
alternativa: o cambiar radicalmente o aceptar nuestra destrucción
y la devastación de la diversidad de la vida. La Tierra continuará,
con las bacterias, pero sin nosotros.
Es importante entender que el problema no es la Tierra, sino nuestra
relación agresiva y poco cooperativa con sus ritmos y dinámicas.
Tal vez al buscar un nuevo punto de equilibrio, ella se verá
forzada a reducir la biosfera, implicando la eliminación de muchos
seres vivos, sin excluir seres humanos.
El tercer problema es la insostenibilidad del sistema-Tierra. Hoy sabemos
empíricamente que la Tierra es un superorganismo vivo que armoniza
con sutileza e inteligencia todos los elementos necesarios para la vida
a fin de producir o reproducir continuamente vidas y garantizar todo
lo que ellas necesitan para subsistir.
Pero sucede que la excesiva explotación de sus recursos naturales,
muchos renovables y otros no, ha impedido que ella consiga reproducirse
y autorregularse con sus propios mecanismos internos. La humanidad consume
actualmente un 30% más de lo que la Tierra puede reponer. De
esta forma, no es ya sostenible. Hay crecientes perdidas de suelos,
de aire, de aguas, de bosques, de especies vivas y de la propia fertilidad
humana. ¿Cuándo van a parar estas pérdidas? Y si
no paran, ¿cuál será nuestro futuro?
Esto nos obliga a un cambio de paradigma civilizatorio. Un cambio de
civilización implica fundamentalmente un nuevo comienzo, una
nueva relación de sinergia y de mutua pertenencia entre la Tierra
y la humanidad, la vivencia de valores ligados al capital espiritual
como el cuidado, el respeto, la colaboración, la solidaridad,
la compasión, la convivencia pacífica, y una apertura
a las dimensiones trascendentes relacionadas con nuestro sentido último,
nuestro y de todo el universo.
Sin una espiritualidad, es decir, sin una experiencia radical del Ser
y sin una inmersión en la Fuente originaria de todos los seres
de donde nace un nuevo horizonte de esperanza, ciertamente no conseguiremos
hacer una travesía feliz.
Nos enfrentamos a un problema: lo viejo todavía persiste y a
lo nuevo le cuesta nacer, para usar una expresión feliz de Antonio
Gramsci.
Vivimos tiempos urgentes. Las urgencias nos hacen pensar y los peligros
nos obligan a crear arcas de Noé salvadoras. No nos conformamos
con la actual situación de la Tierra. Pero aun así creemos
que está a nuestro alcance construir un mundo del "vivir
bien", en armonía con todos los seres y con las energías
de la naturaleza, principalmente en cooperación con todos los
seres humanos y en profunda reverencia hacia la Madre Tierra.
Septiembre 3 de 2010.
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