POR ARAM AHARONIAN
La presidenta argentina, Cristina Fernández
de Kirchner, denunció públicamente la apropiación
ilegal de la empresa Papel Prensa S.A., por parte de los dueños
de los diarios Clarín, La Nación y La Razón durante
la última dictadura militar (1976-1983), y explicitó los
acuerdos entre éstos y la junta militar que presidía Jorge
Rafael Videla, al difundir un extenso informe basado en documentos originales.
Tras sancionar la ley de servicios de comunicación audiovisual,
que terminó con los oligopolios mediáticos y tras 33 años
de silencios cómplices e impunidad, la Presidenta anunció
que envió a la justicia esta información y al Parlamento
un proyecto de ley que declara de interés público la producción
de pasta de celulosa y papel para periódicos en este país.
¿Qué pasó en 1976? Los dueños de los tres
principales diarios de esa época se apropiaron, en complicidad
con el Estado terrorista, de la empresa que las permitiría monopolizar
la producción de papel para diarios en la Argentina, una especie
de dictadura contra la libertad de expresión.
En esa maniobra realizada en el tramo más brutal y fundacional
de la dictadura, se apeló a la tortura y el secuestro de los
accionistas originales de la empresa, y fue parte de la alianza estratégica
entre la Junta militar y los personeros de los grupos económicos-mediáticos
más grandes de la Argentina, que necesitaban del terrorismo de
Estado para eliminar la disidencia política y social que se oponía
a sus intereses. Los dictadores, garantizaban la prensa silenciada y
medios cómplices de sus acciones.
La Presidenta fue más lejos: no se trata de un decreto de expropiación
(que era quizá lo que esperaba la derecha), sino, con pruebas
en mano (más de 20 mil fojas en el que se detallan los pormenores
del despojo) apeló a la transparencia y puso el tema en el tapete
político, en la agenda de los poderes legislativo y judicial.
El proyecto legislativo insta a la formación de una comisión
parlamentaria, con representantes de todos los partidos, para controlar
el cumplimiento de lo que sería un trato igualitario que democratice
la información.
Sin duda, el lenguaje periodístico-político opositor se
ingeniará para calificar ese recorrido que democratiza la palabra
como autoritario, arbitrario, totalitario, chavista, adelanta el analista
Mario Wainsfeld. Pero algunos dirigentes de la oposición fueron
cautos: el radical Ricardo Alfonsín consideró que la mandataria
"hizo lo que tenía que hacer" al presentar el informe
ante la Justicia, pero prefirió no opinar "sobre la cuestión
de fondo" por no poseer "elementos de juicio". Coincidió
con el gobernador socialista Hermes Binner, en respaldo a la decisión
de concurrir a la Justicia para profundizar la investigación.
Este seguimiento parlamentario debe hacerse por medio de un marco regulatorio
que nunca se hizo, dijo, y añadió que los miembros de
esa comisión podrán participar como observadores de las
reuniones del directorio de Papel Prensa. El objetivo es darle un trato
igualitario a todos los diarios del país, buscando ampliar la
capacidad de producción de Papel Prensa para que no haya más
importación. Con esta decisión, la Presidenta obligará
a todo el arco opositor a discutir sobre un proyecto esencial "para
la libertad de prensa", tal como fue definido por la propia mandataria.
Al comenzar su presentación, la mandataria mostró ante
todos las portadas de Clarín y La Naciónde este día
que dicen que el gobierno avanza sobre Papel Prensa para controlar la
palabra impresa con lo cual están reconociendo, sostuvo, que
ese control en realidad hoy está bajo los accionistas mayoritarios
de esa Papel Prensa, que son ambos diarios.
La investigación de la Comisión Especial demostró
cómo esos medios, que hoy mencionan el tema de la seguridad jurídica,
firmaron la compra de las acciones a una familia, como la del banquero
David Graiver, muerto en un sospechoso accidente en México en
agosto de 1976, familia que luego sería secuestrada y torturada,
y de otros empresarios que corrieron la misma suerte también
a fines del 76 y principios del 77.
La presidenta se refirió a documentos donde los mismos directores
de Clarín y La Nacióncuando pasaron a controlar Papel
Prensa reconocieron los acuerdos previos con la junta militar, con la
cual brindaron, como se registra en diversas fotografías de la
época, en las que se ve a Bartolomé Mitre de La Nacióny
a Ernestina Herrera de Noble, actual directora de Clarín, brindando
con el dictador Videla.
Ambos directivos se beneficiaron luego de la quiebra del diario La Razón,
en 2000, y mediante un pacto se aseguraron el control accionario de
Papel Prensa, montando así un monopolio en perjuicio de todos
sus competidores.
Cristina Fernández dijo que se demostró que Lidia Papaleo
de Graiver, viuda de David Graiver, el dueño de Papel Prensa,
fue forzada bajo torturas en el centro clandestino de detención
Puesto Vasco a firmar la cesión de la empresa a sólo unos
días de que la junta militar decidiera la interdicción
de los bienes de esa familia, ya que una vez tomada esta medida no se
iba a poder concertar la negociación. El objetivo de los secuestros
fue que los Graiver ni sus socios cobraran siquiera el precio vil que
le habían puesto a sus acciones.
El síndico general de la nación, Daniel Reposo, dijo previamente
que el informe dejó al descubierto la connivencia de sectores
del poder civil con la dictadura, apropiándose de bienes de personas
en total estado de indefensión, como es el caso de Lidia Papaleo
de Graiver, que más adelante fue detenida entre 1977 y 1982,
años en los que fue reiteradamente torturada y violada.
"Estando desaparecida (
) me llevaban a declarar envuelta
en una manta gris, porque estaba totalmente quemada, perdí mis
pechos, mi abdomen y también mis genitales durante la tortura
y me operaron en la cárcel de un tumor cerebral por los golpes
que recibí", declaró Lidia Papaleo durante la investigación.
Lidia fue obligada a vender las acciones de la papelera (las que le
correspondía por la sucesión) el 2 de noviembre de 1976.
"Lidia debía presentar un escrito ante el juez de menores,
en representación de su hija, que era menor de edad. Pero el
magistrado nunca aprobó la venta. Sin embargo, a los cinco días
de firmar el último papel, la detienen", contó la
Presidenta. Eso fue en marzo de 1977.
La serie de irregularidades incluye la venta a una empresa de papel
(valga la redundancia) como Fapel, que luego desaparece para surgir
bajo los nombres de los compradores reales: los dueños de Clarín,
La Nación y La Razón. Cristina Fernández recordó
que 28% de acciones que minoritariamente posee el Estado no son de un
gobierno, ni de este, ni de otros", y pidió a la Procuraduría
del Estado y a la Secretaría de Derechos Humanos que hagan presentaciones
judiciales con estos expedientes.
"Yo tengo la certeza de cómo sucedieron las cosas, pero
son los jueces los que deben juzgar y los que pueden condenar. Creo
en serio en la división de los poderes del Estado y en la posibilidad
de superar esta situación que lleva 33 años de oscurantismo
y ocultamientos", concluyó.
"Con la Justicia por un lado, y el Parlamento por el otro, estamos
confiados en que la democracia pueda pasar esta prueba. Queremos una
democracia sin tutelaje y una sociedad sin miedo", concluyó
la mandataria.
Durante décadas, Papel Prensa controló el mercado con
prácticas monopólicas. El Estado nacional fue un socio
bobo, mudo y sumiso ante un poder fáctico superior al de sucesivos
gobiernos, dictatoriales o democráticos, señala Wainsfeld
en Página 12.
El Congreso deberá analizar un proyecto de ley (cuyo texto no
se conoce aún) declarando de interés público la
producción de papel para diarios y formando una comisión
bicameral para el seguimiento de esa actividad. Mientras, el procurador
del Tesoro, Joaquín Da Rocha, y el secretario de Derechos Humanos,
Eduardo Luis Duhalde, tendrán a su cargo la misión de
preparar la vía judicial, para terminar con tanta impunidad y
demandar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad para
beneficiarse económica y políticamente.
ALAI, agosto 25 de 2010.
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