|
ELECCIONES PARLAMENTARIAS EL 26 DE SEPTIEMBRE ESTÁ EN JUEGO EL FUTURO DE VENEZUELA |
||||
En otras palabras: cumplir con la Constitución, honrar la voluntad del soberano, equivale a continuar el camino sistemático de transición socialista. No hace falta decir que el entramado jurídico del Estado debe adecuarse a esa transición. Para eso hacen falta leyes que, por su naturaleza, requieren de mayoría calificada. Si la revolución no tuviere esa mayoría, la oposición bloquearía la sanción de aquellas leyes. Es decir, impediría el cumplimiento de la Constitución. Y se valdría para ello de la institución legislativa, aun contando con exigua minoría. Ni el más torpe de los políticos puede creer que la marcha de la Historia se amolde a las leyes. La realidad es exactamente a la inversa. Ocurre que la oposición en Venezuela no sólo es más torpe que el más torpe, sino que recibe órdenes de Washington. Y las cumpliría incluso en el caso de que esa conducta pusiera en peligro la armónica marcha institucional que, pese a dos intentos golpistas y constantes conspiraciones, ha seguido la Revolución Bolivariana durante 11 años. El pueblo venezolano, los Consejos Comunales, la Fuerza Armada Bolivariana, el Psuv, Chávez, no detendrían su marcha. No admitirían que una orden del Departamento de Estado estadounidense hiciera fracasar el proceso de independencia iniciado por Bolívar, traicionado y derrotado luego, reaparecido en incontables combates populares y de vanguardia y consolidado con la fusión de pueblo, Fuerza Armada y vanguardia revolucionaria desde 1998. De allí el carácter decisivo de esta elección. Lo comprenden muy bien todos los involucrados. América XXI, julio de 2010 |
||||