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EL CASO DE LA JUEZA KAREN ATALA EN CHILE Y EL PODER DE LA DIFERENCIA |
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El año 2004 la jueza Karen Atala decidió querellarse en contra del Estado de Chile ante la "Comisión interamericana de Derechos Humanos" (CIDH), luego de que su ex marido exigiese a la Corte Suprema la tuición de sus hijas en razón de su posición sexual. Atala había comenzado una relación de convivencia con su actual pareja la historiadora Emma de Ramón, quien se encuentra junto a ella hace ya más de ocho años. A favor de esta querella la Corte Suprema resolvió quitar la tuición de sus tres hijas, con la consiguiente justificación de que "su nueva relación de pareja significaba para las niñas confusión en los roles sexuales, riesgo en su desarrollo integral y un estado de vulnerabilidad en su medio social".
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Este caso expone las heridas abiertas de una democracia que aún se encuentra en proceso de construcción, y manifiesta la necesidad imperante de un sector de la sociedad chilena que requieren ser tratados como ciudadanos que comparten el mismo territorio y que debiesen gozar de los mismos privilegios, y que exige entre otras cosas la creación de leyes y de instituciones gubernamentales que resguarden a los homosexuales de futuras discriminaciones tanto en el ámbito social, laboral, como de acceso a los cargos de poder. La autoridad de un gobierno se legitima en la medida en que este es capaz de establecer las condiciones legales y humanas necesarias para el correcto desarrollo de quienes se albergan bajo su bandera. Los homosexuales en Chile son un porcentaje importante de la población, más del 5%, que aportan con sus impuestos como cualquier ciudadano, que trabajan y estudian para construir su futuro, que sueñan con constituir una familia o caminar por la calle junto a la persona que aman, quien haya tenido un amigo homosexual podrá decir que son personas que están lejos de ser unos desviados y que gozan de buena fama al ser considerados como uno de los mejores amigos que puede tener una mujer y un hombre, que creen en dios como cualquier otro, pero que sufren y se sienten impotentes cada vez que la iglesia los condena por considerarlos un "peligro para la sociedad". La condición de los homosexuales en Chile, no puede justificarse con la simple apología del atraso cultural, "el cambio se hace hasta que se hace", decía un profesor de filosofía al relatarnos la osadía de esos grandes hombres que han escrito la historia del mundo. El gobierno no puede dejar a la deriva a estas personas y la iglesia debería tener conciencia a la hora de transmitir sus mensajes a la opinión pública, recordemos que en Chile el 70% de la población se declara católica, según el último censo del año 2002. Las constituciones no son cartas inamovibles y estas requieren ser
renovadas en la medida en que las sociedad transforman sus procesos
culturales y valóricos, los conceptos políticos deben
modernizarse y adaptarse a las características de un mundo cada
vez más complejo, diversificado y multicultural en el cual los
conceptos de familia mutan de país en país dependiendo
de las características particulares de cada lugar. La institucionalidad
no quebrantará su estabilidad por modificar ciertos preceptos
a favor de un bien mayor, y los sacerdotes no serán acusados
como desviados por comprender y aceptar la condición sexual de
un homosexual y los avances científicos a su favor. En cuanto a lo que se refiere a gobierno y políticas públicas, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (MOVILIH) ha exigido en numerosas ocasiones proyectos relacionados con delitos por homofobia y transfobia, entre los cuales solicitan una mayor rigurosidad en las investigaciones, el patrocinio de querellas relacionadas con delitos de orientación sexual, ley de recurso judicial efectivo, mayor diligencia de parte de carabineros, entre otros. Otras iniciativas tales como la creación de una Ley que modifique el código civil en cuanto al concepto de matrimonio, entre ello se encuentra la idea de excluir la "procreación" como fin del matrimonio, y suprimir la expresión de "hombre y mujer" por el de "dos personas", en cuanto a esto sería interesante que se comenzaran a evaluar dichas propuestas, no con el fin de aprobarlas de forma inmediata, la primera meta es discutirla, no a puerta cerrada, sino a la luz pública. La resolución de la CIDH a favor de la jueza, es una victoria para la comunidad homosexual en Chile, representa una oportunidad para entablar el debate serio en torno a un tema que requiere de total atención de parte de todos los actores sociales que promueven un mejor convivir y que esperan una democracia más efectiva y participativa. Quedan muchos temas por debatir y hay que esperar que la respuesta del gobierno sea la de avanzar y no la de retroceder, de presentar disculpas cuando los errores son evidentes y no pueden ser ocultados, de comprender de una vez por todas que el aspecto determinante para conformar el desarrollo de un niño o niña, es el amor y la interacción que se tenga entre los integrantes de la familia, no los prejuicios , no los eufemismos tradicionales con los cuales se acostumbra a clasificar todo, el desafío principal de las familias y de los gobiernos del futuro es comprender que cada vez existirán más tipos diferentes de familias en este mundo y que ya no existe sólo una. Santiago de Chile, abril de 2010. |
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