EFECTOS DEL RETORNO DEL PINOCHETISMO

SE VIENE EL RETROCESO POLÍTICO Y ECONÓMICO EN CHILE


POR DAISY ALCAINO

Las elecciones del pasado 17 de enero en Chile están cargadas de simbolismos. A 20 años de la dictadura militar, el país dio inicio a una nueva etapa de su historia política.

Chile es considerado dentro del territorio como la plataforma de América Latina, aplaudido internacionalmente por su continuidad política, por sus bajos índices de corrupción, por las altas tasas de inversión extranjera que han hecho progresar su economía, por ser uno de los países más ricos en términos de crecimiento per cápita, pero al mismo tiempo se ha ganado el cartel de ser el país más acaudalado y desigual de Latinoamérica, no podemos desconocer estos hechos, pero tampoco podemos relegar al olvido el compromiso de gran parte de los presidentes socialistas y progresistas que han desfilado por el Palacio de la Moneda y que han hecho de este país un lugar respetable y digno para vivir.

 

Quedan aún muchos árboles por plantar en la tierra de Gabriela Mistral, que debido a las huellas inexorables de su pasado se ha convertido en una especie de "país abuelo" que vive de sus recuerdos, de mitos y héroes, de las hileras de inocentes muertos que se mantienen aferrados a la historia nacional y que obligan a recordar a las generaciones venideras, que ellos también formaron parte de esta angosta franja denominada la cola del mundo. Chile no puede olvidar el esfuerzo y la entrega que durante veinte años la Concertación ha promovido por medio de sus políticas de protección social y el establecimiento de un Estado de bienestar, por eso resulta tan decepcionante que ante la victoria de la derecha a la cabeza del multimillonario Sebastián Piñera las calles se llenen de proclamas que evocan la "obra" de Augusto Pinochet.

Con la derecha en el poder se viene el retroceso al establecerse un gobierno ultra conservador plagado de los mismos que apoyaron la dictadura, esos que exigieron que se respetaran los "derechos humanos" al mayor dictador de nuestra historia cuando este fue extraditado a Londres, los mismos que justificaron el saqueo constante a las arcas fiscales y a las múltiples transacciones bancarias de Pinochet a su familia en Miami, "Es que yo debía proteger mi patrimonio por que sabía de la persecución de la cual sería victima por mi calidad de dictador" decía el dictador, y la UDI y los "gremialistas" lo justificaban y endiosaban.

Las cárceles o "escuelas del delito", se han constituido en la mayor población penitenciaria de la región y son una muestra más de los apuros que se nos invita a resolver, porque este es un tema fundamental y prioritario a la hora de satisfacer las demandas que exige la ciudadanía.

No se puede seguir creyendo que el problema de la delincuencia es exclusiva responsabilidad de la drogadicción, y que este se acabará colocando 10 mil efectivos policiales en las calles, como propuso Sebastián Piñera en uno de sus primeros debates presidenciales. ¡No! La delincuencia no es un problema exclusivo de drogadicción, eso es sólo un aderezo, una consecuencia de la pobreza que no ha sido resuelta no solamente por responsabilidad de la Concertación, también de los burócratas y de los parlamentarios de derecha que se esmeraron en retardar los proyectos en el Parlamento. Lo cierto es que sirve de muy poco seguir administrando un país con proyecciones de crecimiento superiores al 4,5 por ciento, con reservas fiscales de 50 millones de dólares -según los últimos datos del Banco Central- si todavía el 20% de la población más rica sigue obteniendo salarios trece veces mayores que el 20% de la población más a pobre. Crecimiento por crecimiento no es suficiente, se necesitan "voluntades políticas" para lograr un consenso por el cual todos podamos remar para el mismo lado, no queremos más políticas de consenso, pero si queremos un acuerdo de ambas partes, tanto de la derecha como de la izquierda, para construir el tan anhelado "gobierno de unidad nacional."

Los resultados del 17 de enero fueron reveladores: El padrón electoral fue de 8 millones 200 mil, y a pesar de que en primera vuelta votaron 1 millón menos, la Concertación bajó 250 mil votos desde la votación de Michelle Bachelet en 2005. Los resultados se tornaron fatídicos a eso de las 17:00 horas: de un total de 99,2% de mesas escrutadas, el abanderando de la Alianza se hizo acreedor de la victoria con un 51,61%, contra un 48,38% obtenido por el candidato oficialista.

La derrota de la Concertación ha marcado un precedente y por primera vez desde 1990 se podría afirmar que la institucionalidad chilena se ha visto interrumpida. No se debe observar este momento como una derrota, se lograron avances importantes durante todo este periodo, sabíamos que el sistema electoral sufría una crisis de representación que se venía agudizando debido a la baja participación de las minorías en el parlamento, promovido por el sistema binominal que sobre representa a las mayorías y deja sin opción de veto a los pequeños partidos independientes y ecologistas con una menor representación en el Congreso, la candidatura de Marco Enríquez Ominami logró revertir esta situación y provocó una profunda crisis al interior de ambas coaliciones las cuales emprendieron una guerrilla descarnada por conquistar el 20% del electorado del candidato independiente, pero luego ocurrió algo mucho más significativo para la izquierda. El Partido Comunista demostró que está más vivo que nunca y logró ganar unos dignos escaños en el parlamento con tres personajes por lo demás respetables: Guillermo Tellier presidente del PC, el dirigente Lautaro Carmona y Hugo Gutiérrez ambos reconocidos por su trabajo en el respeto de los derechos humanos. Este fue el primer paso de muchos para derrotar el sistema binominal.

Se va la Concertación, pero quienes creemos en su proyecto y agradecemos su labor, sabemos que se despiden con broche de oro, con la mejor presidenta que haya tenido este país en años, con una mujer que logró ganarse la admiración de todos los sectores políticos y del 82 % de la población chilena. Se despide la Concertación, pero no como un acto final, sino que inaugurando el comienzo de una nueva gestión, esta vez desde la oposición, pero recordando las palabras de quien reinició la democracia en Chile, don Patricio Aylwin: "Quiero rogar a todos mis compatriotas que se esfuercen por asumir esta verdad con entereza y responsabilidad. Debemos ser capaces de sacar lecciones de la experiencia para que nunca más en Chile vuelva a pasar algo semejante".

Enero 19 de 2010.