CRÓNICA
DEL CASO BULACIO EN ARGENTINA
POR
SEBASTIÁN FERNÁNDEZ |
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El Estado argentino
reconoció que los derechos del joven Walter David Bulacio y su
familia fueron violados, producto de los tratos recibidos por la Policía
Federal a raíz de una detención ilegal el 19 de abril de
1991, falleció cinco días más tarde. Por estos días
se cumplen 20 años de iniciada la Democracia, para algunos la dictadura
nunca terminó. |
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El
19 de abril de 1991, alrededor de las 11:00 p.m. la Policía Federal
Argentina realizó un operativo programado o “razzia”,
detuvieron a 73 personas con motivo de hallarse en las inmediaciones del
estadio Obras Sanitarias de la ciudad de Buenos Aires.
Walter David Bulacio, 17 años, partió desde su casa en Aldo Bonzi junto a unos amigos con la idea de presenciar un recital, esa noche tocaba Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, orquesta de ghetto y masiva convocatoria. Llegaron tarde y las entradas se habían agotado, no eran los únicos en la puerta, mucha gente quedó, sin “causa justificada”, a la espera. El operativo policial montado por el Comisario Miguel Ángel Espósito, quien se encontraba a cargo de la Comisaría 35ª con jurisdicción en el área, movilizó carros de ataque, perros y agentes policiales, todo concluyó con 73 detenciones ilegales. Bulacio fue alojado en una celda junto a otros diez jóvenes, en una supuesta “sala de menores” dentro de la comisaría. Jorge Casquet, amigo y compañero de Walter, también detenido, informó que su amigo estaba lúcido y saludable en el momento de la detención. Todos los jóvenes fueron liberados menos Walter que pasó la noche entre golpes y vómitos. Al día siguiente, el 20 de abril a las seis de la mañana, fue trasladado en una ambulancia con custodia policial al Hospital Municipal Pirovano, ningún Juez de menores estaba informado de estos hechos. El ex oficial Fabián Rodolfo Sliwa, que presenció los sucesos nocturnos dentro de la Comisaría 35ª, declaró acerca del castigo físico impuesto por el Comisario Espósito a Walter Bulacio. El médico que lo atendió en el hospital señaló que el joven presentaba lesiones y diagnosticó “traumatismo cráneano”. Walter manifestó al médico de guardia que había sido golpeado por la policía, recién esa noche fue visitado por sus padres que se enteraron por un vecino. El 21 de abril fue trasladado al Sanatorio Mitre, el médico que lo recibió notificó a la Comisaría 7ª que había ingresado “un menor de edad con lesiones” y, recién entonces, se inició una investigación por el delito de lesiones. El médico del Hospital Pirovano extendió un certificado médico donde informaba que Walter David Bulacio había sufrido “golpes faciales varios de 36 horas de evolución”. El 23 de abril el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal de Instrucción de Menores No. 9 conoció sobre las denuncias de lesiones en perjuicio de Walter David Bulacio. Cinco días después de su detención, el 26 de abril, Walter David bulacio falleció por una hemorragia cerebral, la autopsia estableció la existencia de marcas en el rostro, en la planta de los pies y en las piernas, producto de choque con cuerpos duros. El juzgado Nacional No 9, que tres días antes había recibido la causa, se declaró incompetente. Se iniciaría así uno de los casos más emblemáticos de la alianza entre la Policía, Poder Judicial y el Gobierno Democrático. UNA FAMILIA TIPO
Murió con apenas 46 años,
dicen los médicos que su corazón no quería seguir
latiendo. Tras la intolerancia del brazo armado del poder político,
lo despidieron de la fábrica en donde trabajaba, sus patrones no
soportaron tantas ausencias para ir a las marchas y audiencias judiciales.
Lorena Beatriz Bulacio: Hermana de Walter. Tenía 14 años al momento de ocurrido los hechos, dicen que los menores buscan referencias en sus hermanos mayores, Lorena cayó en un profundo estado de depresión y dos veces intentó suicidarse. Se quedó con la madre, vive en un estado de reclusión, incapaz de establecer nuevas relaciones afectivas, estudiar, trabajar. Graciela Rosa Scavone de Bulacio: Madre de la víctima. Dar a luz un ser, criarlo, educarlo, hasta un determinado día en que un Policía golpea a su niño con un bastón en la cabeza y lo deja al borde de la muerte. Un vacío ineludible carga sus días con una grave y profunda depresión, a pesar de ello continúa con el proceso judicial en contra del Comisario Espósito. |
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María Ramona
Armas: Abuela de Walter
Fue la persona más activa en la
demanda de justicia, se convirtió en la cara pública de
la denuncia, también padeció cuadros depresivos, además
de siete operaciones y graves enfermedades. “Sí no hubiera confiado
en la justicia, hubiera aprendido a manejar un arma”. |
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LA POLICÍA COMO INSTITUCIÓN Miguel Ángel Espósito, Comisario de la 35ª en el momento de la detención ilegal de 73 personas, estuvo a cargo del operativo la noche del 19 de abril. A pesar de estar procesado, Espósito nunca fue apartado de su cargo, ni siquiera mientras era investigado en la causa, es más fue ascendido, lo nombraron Jefe de la División Índice de la Policía Científica y cerró su brillante carrera como docente de la escuela de cadetes Ramón Falcón de la Policía Federal. Se jubiló en 1995 por decisión propia y hoy goza de una jubilación que paga el estado, ósea los ciudadanos contribuyen en remunerar el esfuerzo de tantos años al “servicio de la comunidad”. En 1994 le dictaron prisión preventiva, pero esta resulta excarcelable, su abogado defensor fue el Dr. Pablo Argibay Molina experto en manejar clientes del ramo, también batalló contra las miles de acusaciones injustificadas al ex Presidente Carlos Saúl Menem y la impresentable Maria Julia Alzogaray. El hermano de Miguel Ángel Espósito fue segundo jefe de la custodia de Carlos Menem, gente de trabajo, gente honrada. El caso “Bulacio” es uno de los tantos que aparece todo el tiempo, lo cual demuestra lo sistémico del método. El Estado no condena estas viejas-nuevas prácticas de detención ilegal seguida de muerte, la justicia no encuentra responsables y la impunidad propicia la repetición crónica de violaciones a los derechos humanos y la total indefensión de las victimas y de sus familiares. En la actualidad son diarios los casos de gatillo fácil y cuentas en Suiza de muchos Comisarios, la Policía es una Institución que ni siquiera puede prevenir el delito en sus propias filas. Walter Bulacio es uno de los miles de niños muertos durante el proceso democrático en la Argentina a manos de las fuerzas de seguridad del Estado (Policía, Gendarmería, Prefectura). Miguel Ángel Espósito es uno de los tantos beneficiados por este sistema judicial que cobija a los asesinos y criminaliza la protesta del que no se conforma. Más de doce años pasaron y el discurso parece no cambiar demasiado, 31 de octubre de 2003, fuente diario Clarín, declaración del Presidente de la República Argentina Néstor Kirchner: “ Hay que terminar con la hipocresía, en la mayoría de los secuestros extorsivos hay involucrado personal de la Policía Bonaerense”. También comentó que “ se espera una fuerte depuración, ya que hay Policías en el país que deben ser fuertemente reformadas”. Apartar, dejar de lado ciertas piezas no frena la maquina de recaudar, este sistema de dominación necesita de fuerzas represivas para imponer sus formas, tiempos y ganas. Quizás por ello se entienda la cantidad de genocidas sin castigo que hay en la Argentina, en nuestro país los crímenes oficiales gozan de impunidad. Este prólogo daba inicio a un informe
elaborado por la CORREPI (Coordinadora contra la represión policial)
de los casos de niños asesinados por las fuerzas de seguridad durante
la Democracia. Buenos Aires, 27 de Noviembre de 1998. EL ESTADO DEMOCRÁTICO
Una ínfima porción de la población digita la vida del resto, elaboran proyectos de Ley que ellos mismos proponen, votan y aprueban. A partir de estas leyes tu vida se puede ordenar, no alterar las normas establecidas es síndrome de buena conducta, así nos acostumbran a vivir, obedeciendo, son arbitrarios, violentos, totalitarios, mafiosos, limitados, son seres que también obedecen y a la vez ordenan, son hasta risueños, ignorantes en muchos casos, son ellos... LOS REPRESENTANTES DEL PUEBLO. El 24 de enero de 2001 fue presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos una demanda No. 11752 por los hechos de ocurridos el 19 de abril de 1991, cuando producto de las condiciones de detención y de los tratos recibidos en la Comisaría, Walter Bulacio falleció el 26 de abril siguiente. EL “CASO BULACIO” se iba a debatir en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el entonces gobierno de Duhalde acordó con la familia de la victima para evitar un juicio internacional, la ropa sucia la lavamos en casa. El 3 de Marzo de 2003 los representantes
de la víctima y sus familiares, la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos y el estado de la República Argentina presentaron
un acuerdo de solución “amistosa”, cuya cláusula
primera establece que el estado argentino reconoce su responsabilidad
por la violación de los derechos humanos de Walter Bulacio y su
familia. |
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El estado deja constancia que Walter fue sometido a un “inapropiado” ejercicio del deber de custodia y a una detención ilegítima. Además de admitir su responsabilidad en lo ocurrido, el Gobierno aceptó pagar una indemnización por la detención ilegal del joven. El acuerdo fue firmado por el Ministro de Justicia Juan José Álvarez y Graciela Rosa Scavone, madre de Walter.
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La Justicia en Argentina...
12 años pasaron desde la muerte del niño Bulacio, hoy tendría
29 años, la causa prescribió y el responsable de su muerte
disfruta de uan jubilación que paga el estado. Pasaron 37 jueces
y 17 cuerpos de expediente, todos se declararon incompetentes, todos los
Jueces encontraron la manera de no ver, el sistema judicial es dependiente
del sistema político y este ampara a su brazo armado.
La Argentina es un país donde el sistema político le otorga libertad a genocidas de derecha o izquierda y avala el accionar de las Fuerzas Armadas de Seguridad con la simple excusa de que actúan en nombre de la LEY.
El abogado del acusado Miguel Ángel
Espósito revocó la prisión preventiva con el siguiente
razonamiento: “aunque el procedimiento fue a todas luces inconstitucional,
Espósito pudo no ser consciente de ello porque su conducta era
una práctica policial habitualmente vigente”, por estos días
se cumplen 20 años de Democracia en la República Argentina
pero no se nota. |
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