A diferencia de la clásica concepción capitalista del
"bienestar", centrada en el acceso a bienes materiales y económicos,
el "vivir bien" incluye indicadores que parten de la afectividad,
el reconocimiento y el prestigio social, expresa el encuentro fraternal
entre pueblos y comunidades, respetando la diversidad e identidad cultural.
Propone una convivencia comunitaria con interculturalidad y sin asimetrías
de poder. Se trata también de vivir en armonía con la
naturaleza. Es un "vivir bien" entre nosotros, que es diferente
del 'vivir mejor' occidental, que es individual, separado de los demás
e inclusive a expensas de los demás y de espaldas a la naturaleza.
Tal es, en apretada síntesis, la cosmovisión que los pueblos
indígenas incorporaron al gobierno, a través del MAS y
el Evo como llaman con orgullo al Presidente sus hermanos y hermanas
, abriendo un tiempo de oportunidades con una conciencia forjada en
años de lucha contra la exclusión, la pobreza, la sumisión
y el saqueo, por la igualdad de derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas,
contra la discriminación racial, por la justicia social, por
la identidad, por el reconocimiento y respeto a la diversidad de culturas,
contra la dependencia y el sometimiento.
Entre los primeros cambios estructurales fundamentales impulsados con
éxito por el gobierno revolucionario se cuentan tres que considero
claves para impulsar otros cambios: la nacionalización de los
hidrocarburos; la convocatoria y realización de la Asamblea Constituyente
con la aprobación popular de la Nueva Constitución; y
la alfabetización universal. Articulado a lo anterior, se ha
elaborado un novedoso Plan Nacional de Desarrollo para el período
2006-2010, orientado a poner fin a los "males" sociales heredados,
acumulados y presentes. La propuesta, en gran medida ejecutada, es una
verdadera obra maestra de la interrelación entre economía,
sociedad, política y cultura de nuestros pueblos, y prueba la
necesidad de abordar integralmente las soluciones a la exclusión
y la pobreza, junto con el desarrollo. Su éxito radica en que
no aceptan ningún "modelo de desarrollo", y abren las
puertas a la creatividad colectiva de los pueblos para construirlo.
Es por ello vital la articulación programática integral
de las transformaciones políticas y socioeconómicas con
los procesos de construcción (re-apropiación) de poder
desde abajo por los pueblos, sus organizaciones comunitarias y movimientos
sociales.
LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO DESCOLONIZADO Y LA NUEVA CONSTITUCIÓN
POLÍTICA DEL ESTADO
Una de las apuestas fuertes es la construcción de un Nuevo Estado.
Este es concebido como potencia transformadora del cambio, expresión
de un nuevo poder surgido de los sectores indígenas, populares,
y de todos aquellos sectores sociales marginados y oprimidos durante
siglos. Y para que este se realice, se hace necesaria la construcción
de una estructura de poder, desde abajo, que haga presentes a todos
los pueblos y culturas en las decisiones económicas y políticas
del Estado. De ahí la trascendencia de la realización
y aprobación de la Asamblea Constituyente. Y consiguientemente,
del triunfo electoral de los candidatos del pueblo, Evo y Álvaro,
en este 6 de diciembre, hito histórico que marca la profundización
de los cambios, re-comenzando el proceso político revolucionario
ahora fortalecido con la aplicación de las transformaciones promovidas
y estipuladas en la Nueva Constitución, que respalda la participación
de todos y todas los bolivianos y bolivianas, y reconoce el legítimo
derecho igual de cada pueblo a vivir según sus culturas y tradiciones
ancestrales, inter-articulándose en una Bolivia colectiva, plurinacional,
intercultural.
El llamado es a todos y todas, sin tapujos ni dudas. La única
exclusión es la autoexclusión. Y esta palidece frente
a la grandeza de la obra presente y por venir. Todas las energías
y saberes son necesarios. Consciente de ello, el proceso profundo y
trascendente de la revolución boliviana no olvida ni relega a
los sectores medios, sabiéndolos parte de su reserva cultural,
y sector social que concentra valiosos recursos humanos. Por razones
históricas de fragmentación social e intereses inculcados,
su participación colectiva en el proceso revolucionario no es
ni será sencilla, y reclama un llamado positivo y convocante.
Consiguientemente, el haber logrado una nutrida y creciente presencia
y participación activa de los sectores medios en la epopeya colectiva,
resulta una conquista política y una gran enseñanza del
proceso revolucionario boliviano y su conducción estratégica,
para procesos similares del continente.
LA CONSTRUCCIÓN ESTRATÉGICA DE LA CONDUCCIÓN COLECTIVA
DEL PROCESO
La revolución democrático-cultural de Bolivia muestra
que los pueblos todos, con sus diferentes identidades y puntos de vista,
toman en sus manos la construcción de una nueva civilización
humana, cuando confían en sus capacidades y fuerzas para crear
y motorizar los cambios. Y esta es otra de las grandes enseñanzas
del proceso boliviano: la convergencia de movimientos sociales, con
organizaciones de los pueblos indígenas y las de sus comunidades,
como sustrato de su constitución, con Gobierno y Estado, dotándose
de las herramientas político-sociales para ello: la herramienta
político partidaria capaz de intervenir en el ámbito parlamentario-institucional
(el MAS), y la fuerza social extraparlamentaria, al decir de István
Meszaros, fuerza sociopolítica de liberación, nervio motriz
y conducción estratégica, capaz de impulsar el proceso
de cambios hacia objetivos mayores. De conjunto conforman el Instrumento
Político para la Soberanía de los Pueblos, fuerza sociopolítica
organizada que resulta cada vez más vital en sentido estratégico,
y que con sus logros , se ha (auto)colocado en la necesidad de crecerse
en su protagonismo, avanzando en su conformación del actor político
colectivo central, dinamizador y profundizador del proceso revolucionario.
Esta constituye hoy una de las enseñanzas palpables de Bolivia
y también uno de sus desafíos mayores, puesto que la interrelación
entre los pueblos organizados y su representación institucional
presupone tensiones y contradicciones, y estas se mantendrán
aun con los avances que, en este sentido, tendrán lugar a partir
del presente período gubernamental marcado por la entrada en
vigor de la Nueva Constitución. Esto es parte de la larga transición
hacia lo nuevo, que se produce desde las entrañas del capital.
Perseverar y crecerse en este empeño, vencer a la reacción
interna y al imperialismo multiplica la epopeya de los pueblos del país
andino: Conscientes de que el camino se hace al andar, ellos, junto
a sus recientemente confirmados gobernantes, persisten, fortalecidos,
en sostener y profundizar el rumbo iniciado. Cuentan para ello con la
admiración, el apoyo y la solidaridad de los pueblos de nuestra
región y del mundo.
ALAI, diciembre 7 de 2009.
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