Era de esperarse todo este andamiaje de ataques difamadores contra
las naciones progresistas de América Latina, por el hecho de
que la SIP responde a los intereses de los grandes monopolios de la
información, interesados en desvirtuar las profundas reformas
sociales que se llevan a cabo en los mismos y, sobre todo, sus dirigentes
? dueños a su vez de la prensa opositora en dichas naciones?,
son los propios cabecillas dentro de la SIP.
De dudoso historial que la asocia a la defensa a ultranza de dictaduras
como las de Anastasio Somoza, en Nicaragua; a la dictadura de Rafael
Leónidas Trujillo, en República Dominicana; a la dictadura
cívica militar de Uruguay y a la criminal dictadura pinochetista
de Chile, la SIP pretende erigirse hoy como juez de la libertad de expresión
en el continente. Su callada complicidad con la desaparición
de cientos de miles de personas en la época de la represión
militar en Latinoamérica, le resta moralidad y respeto. Mucho
se ha escrito sobre el sucio papel de la SIP en América Latina,
destacándose la pluma de José Steinsleger, avezado periodista,
y por parte del chileno Ernesto Carmona, quien en el Seminario Internacional
"Periodismo, Ética y Democracia" de CIESPAL, celebrado
en octubre de 2009, en Ecuador, así como la periodista Natalia
Brite, pusieron al desnudo la esencia injerencista de la SIP y sus estrechos
vínculos con los grandes monopolios de la información
de Estados Unidos y Europa.
Su complicidad en la guerra sucia desatada contra gobiernos progresistas
como el de Jacobo Árbenz Guzmán, en Guatemala y de Salvador
Allende, en Chile, a instancias de la CIA norteamericana, ponen en duda
también su honestidad e imparcialidad al juzgar el comportamiento
de la libertad de expresión en el continente.
Al cobijar y proteger a los medios de comunicación que participan
de manera descarada en labores de desestabilización en muchas
de las naciones progresistas, la SIP no hace otra cosa que proteger
los intereses de los ricos medios de comunicación en cada país,
alineados a la oposición contrarrevolucionaria y anti progresista.
Prueba de su total parcialidad a entarimado mediático de la desinformación
globalizada es que, con respecto al golpe inconstitucional en Honduras,
solo se ha limitado a tímidos lamentos sobre la libertad de prensa
por parte de los golpistas ?creando una falsa imagen de supuesta crítica
a los mismos?, sin denunciar las masacres sufridas por el pueblo, las
persecuciones y la propia inconstitucionalidad del golpe. Como señala
uno de los periodistas a los que me referí con anterioridad,
la causa de esta posición ambivalente obedece a que el golpe
de estado en Honduras fue apoyado por los propios dueños de medios
de comunicación, socios de la SIP, como Carlos Roberto Flores
Facussé, ex presidente de Honduras y dueño del periódico
La Tribuna, y Jorge Canahuati Larach, el multimillonario dueño
de los diarios La Prensa y El Heraldo, así como por José
Rafael Ferrari y el contrarrevolucionario de origen cubano, Ralph Nodarse,
prácticamente dueños de la televisión en ese país.
Vocero de las maniobras de la SIP, su presidente saliente y dueño
del diario El Tiempo, el colombiano Enrique Santos, se atrevió
a proclamar que "la SIP está activa y estará siempre
donde se le necesita", lanzando fuertes diatribas contra Cuba,
Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. No es extraño que Enrique
Santos sea primo del actual Ministro de Defensa de Colombia, frecuentemente
vinculado al paramilitarismo, al Mossad y a los planes agresivos contra
Venezuela.
La SIP, los conglomerados mediáticos y el terrorismo ideológico
De acuerdo con el historial de los líderes de la SIP, no escapa
al ojo avizor que la misma está comprometida hasta el tuétano
con los grandes monopolios de la información. La propia página
web de la SIP en Internet ofrece datos más que suficientes al
respecto.
El presidente honorario de la SIP, impuesto de forma vitalicia, es Scott
C. Schurz, dueño de 13 importantes periódicos de Estados
Unidos, 9 canales de televisión, 13 emisoras de radio, un directorio
telefónico y una empresa de impresión, diseminadas en
los estados norteamericanos de Indiana, Kentucky, Maryland, Pennsylvania,
California, Florida, Missouri, Michigan, Georgia, Dakota del Sur, Kansas
y Virginia.
Quien ha sido Presidente de la SIP, Earl Maucker, es también
el director del periódico del Sun-Sentinel de Fort Lauderdale,
Florida, dependiente del gigantesco monopolio informativo denominado
Sentinel y dueño de varios grandes periódicos como el
Chicago Tribune, Los Angeles Times, el Baltimore, el Daily Press de
Virginia, el Hartford Courant de Connecticut, The Virginia Gazette y
Newsday, el Orlando Sentinel, The Morning Call de Pennsylvania y AM
New York. Es dueño igualmente de News in Education Review, City
& Shore Magazine, el Forum Publishing Group, la Radio TV Digital
WXEL, TCPalm.com y WPTV Nuevo Canal 5.
Otro alto jefe de la SIP es William E. Casey. Casey, vinculado a la
editorial Down Jones & Co., de New York, y dueña de The Wall
Street Journal. El actual dueño de Down Jones & Co es el
multimillonario Rupert Murdoch quien es a su vez dueño de 175
periódicos dispersos en todo el mundo, así como de los
estudios cinematográficos 20th Century Fox, del el sitio de internet
MySpace y de la Cadena de TV Fox, enfrascada actualmente en una guerra
mediática contra el presidente Obama.
Aunque la SIP cuenta con varios órganos directivos como el Comité
Ejecutivo, el Consejo Consultivo y la Junta de Directores, el poder
real se concentra en los representantes de los monopolios informativos
norteamericanos, quienes condicionan la proyección ideológica
de la misma..
Por su parte, Natalia Brite desnuda la labor de la SIP en la guerra
desinformativa y desestabilizadora contra los países del ALBA
en el momento actual, al expresar en su artículo "Una voz
al servicio de las dictaduras", lo siguiente con respecto a la
SIP: "En efecto, la concentración casi infinita de los conglomerados
mediáticos en las últimas dos décadas ha generado
dentro de los sistemas de representación democrática un
nuevo fenómeno que ha sido denominado "terrorismo mediático",
cuyo objetivo es la conquista del campo simbólico, para imponer
la ideología dominante y cuya táctica es la desestabilización
permanente; agresiva e impiadosa de los gobiernos que se interpongan
a sus dictados."
LA SIP ATACA A CUBA
Uno de los primeros países que sufrió los más álgidos
y venenosos ataques de la SIP fue Cuba. Una retahíla de mentiras
que incluyen la fabricada persecución y encarcelamiento de fingidos
periodistas, el aumento de la represión contra las supuestas
manifestaciones independientes y el control gubernamental para impedir
el acceso libre de la población a Internet, son los argumentos
insustanciales empleados por la SIP en sus ataques anti cubanos.
La confusión principal del veneno ideológico del informe
anticubano es referirse a un grupo de contrarrevolucionarios quinta
columnistas como supuestos periodistas independientes, cuando ha quedado
ampliamente demostrado que estas personas tienen como misión
exclusiva lanzar mentiras sobre la realidad cubana a cambio de unos
pocos dólares entregados por sus financistas de la CIA, la USAID
y la NED.
Las falacias arguyen la existencia de 102 acciones represivas contra
los más de 70 fingidos periodistas independientes, cuando en
realidad son legítimas medidas adoptadas por el estado cubano
contra quienes desean subvertir el orden institucional, desvirtúan
la realidad económico social del país, inventan supuestos
actos represivos y persecuciones, difaman y calumnian, para complacer
a sus jefes de la Sección de Intereses de los Estados Unidos
en la Habana (SINA), donde se les orienta qué decir y qué
calumnias fabricar.
Las apócrifas conclusiones a las que arribarán los personeros
de la SIP, que se emitirán esta semana como una denuncia contra
Cuba y otros países progresistas, serán rechazadas oportunamente
y no tendrán vigencia ni el más mínimo indicativo
moral, pues se basan en la mentira, en la sucia componenda mediática,
en la detracción ideológica y, sobre todo, se enmarcan
en la más execrable guerra desinformativa.
La SIP, de dudosa moralidad por su sucio maridaje con la ultraderecha
norteamericana, las oligarquías nacionales y por su deshonesto
historial a favor de pasadas dictaduras y de ataques a gobiernos democráticos
y progresistas, carece de fuerza moral para enjuiciar a Cuba y a los
países del ALBA.
Una prueba de las mentiras fabricadas contra Cuba y divulgadas por los
medios de la SIP, lo representa la difusión de una noticia en
la que el grupúsculo extremista Cuba Democracia Ya pidió
que se "eviten más linchamientos y secuestros'' en la Isla.
Por el contrario, ni la SIP ni los grandes monopolios mediáticos
que representa alzaron su voz para denunciar el permanente terrorismo
padecido por el pueblo cubano y actos barbáricos como el criminal
atentado de Barbados contra un avión cubano en pleno vuelo. Tampoco
estos monopolios de la prensa norteamericana ha dado cobertura al caso
de los Cinco Héroes Cubanos Prisioneros en Estados Unidos. Su
silencio cómplice, así como su agresividad parcializada,
son parte de su guerra ideológica mantenida durante casi cinco
décadas para satanizar a la Revolución Cubana.
ATAQUES A VENEZUELA DENTRO DE SIP
El presidente Hugo Chávez denunció las diversas estrategias
contra la estabilidad de la Revolución Bolivariana de Venezuela
y la continuidad de su mandato, dentro de las que se encuentran las
acusaciones de la SIP por supuestas persecuciones a la libre expresión
en Venezuela. La búsqueda primero de un referéndum revocatorio
en el 2010, la aspiración a dominar la Asamblea Nacional en el
2011 para boicotear al gobierno bolivariano, aspirar a vencer mediante
diversas vías en las elecciones presidenciales del 2012 y, por
último, derrumbar los logros alcanzados por la Revolución
Bolivariana, son los planes estratégicos de la contrarrevolución
escuálida.
No está alejado de la realidad el presidente Chávez, pues
los medios de comunicación en manos de la burguesía venezolana,
miembros activos de la SIP, son parte del vasto plan desestabilizador
contra su gobierno y los principales promotores del terrorismo mediático
contra el mismo. Las falsas acusaciones sobre el amordazamiento de la
prensa privada y el reforzamiento del aparato estatal de la información,
son argumentos de la SIP para cuestionar la libertad de expresión
en Venezuela. Sin embargo, es en el trasfondo la respuesta oficial por
desarticular las campañas mediáticas y venenosas de la
oposición y la búsqueda de genuinos y legítimos
medios para hacer prevalecer la verdad de lo que sucede en Venezuela.
Históricamente, los grandes medios de comunicación en
Venezuela han estado en manos de grandes grupos oligárquicos,
vinculados estrechamente con los poderosos monopolios de la información
de Estados Unidos. Las principales cadenas televisivas como Venevisión,
Globovisión y Televen, así como importantes periódicos
como El Nacional, El Universal, Últimas Noticias y Panorama de
Maracaibo, están manos privadas, aunque estos dos últimos
diarios se destacan por su imparcialidad, mientras que los otros medios
mencionados son abiertamente detractores de la Revolución Bolivariana.
Como respuesta al manejo mediático y desestabilizador de los
medios de comunicación, la Revolución Bolivariana se ha
dedicado a fortalecer los medios públicos de comunicación,
logrando en los últimos años abrir Venezolana de Televisión,
Telesur, ViVe, TVes, ANTV y varias estaciones locales de televisión.
De la misma manera, el estado emplea para fines de la información
objetiva dos emisoras radiales: Radio Nacional y YVKE Mundial. Por su
parte, en la prensa escrita se destacan los diarios Diario Vea y el
Correo del Orinoco.
Los ataques de la SIP a favor de los medios privados y opositores están
encaminados a acusar al gobierno de Chávez de un supuesto intento
por hegemonizar las comunicaciones en Venezuela. Para ello, argumentan
que el gobierno secuestra espacios de emisión a todos los medios
televisivos y radiales del país, ha realizado 107 ataques contra
periodistas, escondiendo que realmente muchos de estos periodistas han
participado en campañas desestabilizadoras, intentos de golpe
de estado, asesinatos y otras conjuras gubernamentales, como es el caso
de Rafael y Patricia Poleo.
Otro de los ataques del informe contra Venezuela está dirigido
a acusar al gobierno de cerrar 34 emisoras radiales y de anunciarse
el cierre de otras 201. La verdad es que la aplicación por el
gobierno de una política justa de convertir a los medios de comunicación
en un instrumento de la verdad, como se contempla en el Proyecto de
Ley Orgánica de Participación Ciudadana, que presupone
la fiscalización de los medios de comunicación por parte
de un Consejo Nacional de Vigilancia de los Medios de Comunicación
Social, en representación de las masas populares, asusta a los
oligarcas vinculados a la oposición mediática.
La aprobación por la Asamblea Nacional de Venezuela en el año
2004 de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión,
conocida como Ley Resorte, luego de un democrático proceso de
discusión popular, ha sido otro de los factores que ha generado
acusaciones infundadas contra Chávez. La ley Resorte exige a
los medios de comunicación opositores un verdadero alineamiento
con la justicia social, apego a la verdad y someterse al consenso y
control social. Esto, obviamente afectó a los grandes medios
de la burguesía.
La SIP no ha parado en apoyar las detracciones contra el gobierno venezolano,
pero jamás se declaró, ni tan siquiera ruborizada, contra
el frustrado golpe de estado de abril de 2002, ni contra el sabotaje
petrolero, ni contra las amenazas hacia la soberanía venezolana
por parte de Colombia, Israel y Estados Unidos. No podía esperarse
otra cosa de ella.
LA SIP Y SUS ATAQUES A ECUADOR
En el marco de la 65 Asamblea de la SIP en Buenos Aires también
se lanzaron álgidas acusaciones contra el gobierno de Rafael
Correa, acusándolo de que la Ley de Comunicación, en proceso
de elaboración por su administración, lesionará
la libertad de expresión en el país. Tal acusación
provino de César Pérez, perteneciente al Diario El Universo.
De acuerdo con la prensa opositora al proyecto de Correa, y la propia
SIP, el nuevo proyecto de medios es "restrictivo, generará
censura gubernamental, incentivará la autocensura y limitará
el periodismo investigativo". El proyecto en sí, estipula
que el registro de medios debe ser renovado anualmente y el estado creará
una institución rectora para examinar el comportamiento de la
prensa.
Los ataques insidiosos y desestabilizadores del canal televisivo Teleamazonas,
condujo a que el gobierno de Correa le sancionara en dos oportunidades.
Asimismo, las perfidias sostenidas por los representantes de la prensa
mediática en Ecuador ante la SIP, acusaron al gobierno de perseguir
y agredir físicamente a varios periodistas.
El 20 de octubre pasado el Secretario de Comunicaciones del Ecuador
refutó la labor insidiosa dentro de la SIP sobre su país,
defendiendo la Ley de Comunicación que se votará en febrero
próximo, al destacar que "es necesaria una ley de Comunicación
que regule los abusos de la prensa".
Luego, puntualizó: "La ley debe garantizar primero el derecho
de los ciudadanos a que no sea afectada su honra, a mantenerse bien
informados, a tener acceso a información de calidad y también
debe garantizar que los medios puedan realizar su ejercicio de periodismo,
que no tengan censura previa pero sí que tengan responsabilidad
ulterior".
En esencia, la Ley de Medios del Ecuador no hace otra cosa que proponer
la división equilibrada del espectro electromagnético,
por donde pasan las ondas de radio y de televisión, otorgando
proporcionalmente el 33% de dicho espectro para los sectores: público,
privado y comunitario. Tal medida atenta contra la hegemonía
de los poderosos intereses privados en los medios de comunicación.
LA SIP CONTRA BOLIVIA
Bolivia tampoco escapó a los ataques de la SIP, cuya prensa está
asociada y depende de los poderosos monopolios de la comunicación,
particularmente del Grupo español PRISA, propietario del diario
reaccionario ibérico El País, y que posee la propiedad
de diversos medios de comunicación en Argentina, Chile, Colombia,
Costa Rica, Estados Unidos, México, Panamá, así
como en Bolivia.
En Bolivia, el grupo PRISA es propietario de varios periódicos
como El Nuevo Día, Extra y La Razón. Así como la
cadena televisiva ATB Bolivia.
Los infundios esgrimidos por la prensa opositora, al servicio de los
intereses desestabilizadores y separatistas, acusan al presidente Evo
Morales de atacar frecuentemente a los medios de comunicación,
de agresiones físicas y verbales a 111 periodistas en los últimos
seis meses, así como 36 ataques contra los órganos de
prensa del país.
El insidioso informe ante la SIP sobre Bolivia imputa falsamente al
gobierno de querer emplear los medios de comunicación en su propio
beneficio político en función de las venideras elecciones
generales de diciembre próximo.
La SIP se ha visto involucrada en diversas campañas tendenciosas
contra Bolivia, tal como ocurrió en el 2003 cuando apoyó
abiertamente al presidente Gonzalo Sánchez de Losada ante el
estallido social que exigía su renuncia. No hizo lo mismo en
el 2006 cuando Evo Morales, ya presidente, quiso apoyar el desarrollo
de medios de prensa vinculados a los movimientos sociales.
Los principales delitos del presidente Evo Morales son aquellos que
lo han llevado a cuestionar el papel mediático de los grandes
medios de comunicación y su interés por abrir paso a una
prensa en función de los pobres. Reservar espacios en los medios
para los trabajadores fue un pecado inaceptable para la SIP.
LA SIP CONTRA NICARAGUA
Otro informe presentado ante la 65 Asamblea de la SIP sataniza igualmente
al gobierno nicaragüense de Daniel Ortega.
Para los detractores del gobierno sandinista, como el director de El
Nuevo Diario, Francisco Chamorro, el gobierno de Nicaragua pretende
silenciar a la prensa independiente ?entiéndase a los dueños
de los poderosos medios opositores?, mediante un supuesto acoso, persecuciones
y atropellos contra periodistas.
Los medios al servicio de la oposición (El Nuevo Diario, La Prensa,
Trinchera y Nicaragüita) tratan de ilegalizar la decisión
de la Corte Suprema de Justicia, de allanar el camino de Daniel Ortega
a un nuevo mandato presidencial en las elecciones del 2011. Para ello,
defienden a ultranza las posiciones desestabilizadoras de los partidos
de oposición dentro de la Asamblea Nacional como el Partido Liberal
Constitucionalista (PLC), el Movimiento Renovador Sandinista (MRS),
la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN) y la Alianza Liberal
Nicaragüense (ALN).
Otro engendro antisandinista y mediático radicado en Miami, la
Sociedad Nicaragüense Americana de Periodistas (NAJS), ha tratado
de realizar labores de lobby con congresistas de la ultraderecha norteamericana,
buscando el aislamiento y las presiones foráneas sobre el gobierno
de Daniel Ortega.
Para terminar, recuerdo que en estos precisos momentos la SIP prepara
su nuevo informe sobre la libertad de expresión en el continente
para hacerlo público en las próximas horas. Extensas páginas
cargadas de diatribas se darán a conocer al mundo con el fin
de demonizar a las naciones progresistas de América Latina, cuyo
único delito es zafarse del yugo colonial impuesto por Estados
Unidos, dominio santificado por la SIP y sus burdos lacayos y detractores
mediáticos a sueldo, dispersos por nuestras naciones y cargados
de temor y odio hacia la verdad, a lo que se debe decir y a lo que se
abrirá a la luz a pesar de todo.
ALAI, noviembre 11 de 2009.
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