| EDUARDO
UMAÑA LUNA EN DIÁLOGO CON CRONICÓN
POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ Los pueblos
son como los volcanes. Nadie los incendia. |
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| Impulsor desde su cátedra universitaria del Humanismo Social, que no es otra cosa que un neomarxismo humanístico que denuncia "la funesta alianza de un trípode integrado por el policlasismo, la plurietnia y la multicultura", y convencido de la necesidad de continuar el legado sociológico y político de su pariente y amigo, Camilo Torres Restrepo, el mítico cura guerrillero colombiano, el maestro Eduardo Umaña Luna, insiste en la necesidad de conquistar el sueño de otro de sus paradigmas, el Libertador Simón Bolívar, de lograr una alianza entre los países del hemisferio latinoamericano contra el imperialismo, venciendo la cobardía del pequeño burgués para comprometerse a fondo con una verdadera revolución por la justicia social. En su apacible biblioteca del apartamento que comparte con su compañera de todas las horas, Chely, a pocos metros del sitio donde asesinaron a José Eduardo Umaña Mendoza, su hijo, el sábado 18 de abril de 1998, el maestro Umaña Luna sigue incansable tecleando su vetusta máquina de escribir Olivetti de la que entresaca las cuartillas de sus sesudos análisis que giran, generalmente, en torno de sociología, economía política, historia y derecho. Abarrotada de libros y de recuerdos, su biblioteca muy ordenada y seleccionada,
en la que sobresalen autores clásicos como Marx, Nietzsche, Rousseau,
Aristóteles, en el ámbito de la Filosofía, y Cervantes,
Proust y Dostoyevski, en el de la literatura, es el sitio que escoge
para dialogar con CRONICÓN. |
Eduardo Umaña Luna |
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| LA LUCHA POR LA LIBERTAD En sus escritos y en su conversación pone énfasis en la importancia no solamente de la defensa sino de la aplicación de los Derechos Humanos. Pero es claro en señalar que los Derechos Humanos deben pasar ahora que comenzamos un nuevo milenio "de la mera teoría a la acción positiva si tomamos como paradigma a los Derechos de los Pueblos". ¿Y cuál es la filosofía de los Derechos de los Pueblos? En el año de 1976 -responde- ante la angustia por resolver la dramática situación del mundo se presentó por parte de varios intelectuales del mundo sin investidura oficial, la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos que se adoptó en Argel y cuya filosofía se concreta en el espíritu de solidaridad entre los países del orbe teniendo en cuenta sus respectivos intereses. Es que la historia ha superado la concepción clásica liberal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. No quiere decir que los olvide. Por eso es imprescindible acudir a la inmediata realidad y a los profundos cambios producidos especialmente en los países subdesarrollados, para entender cómo sería factible el cumplimiento de los Derechos de los Pueblos, cuyo punto de partida se concreta en la autodeterminación, externo o interno". Para Umaña Luna si se busca hacer una aproximación a la realidad colombiana o latinoamericana se debe partir de la realidad y del contexto internacional, "como lo hicieron Bolívar, Jorge Eliécer Gaitán y Camilo Torres Restrepo cuando nos mostraron nuestra dura realidad y nuestra dependencia en el concierto universal". "La hipótesis anhelada de Bolívar, Gaitán y Camilo fue la del encuentro de la cultura que nos es propia, con la memoria de nuestros pueblos, de sus amarguras, de sus falencias, de sus miserias. Ellos nos dan las herramientas necesarias para encontrar nuestras raíces desde antes del sistema señorial hispánico y para avanzar con los ojos abiertos hasta la presente tragedia de la dependencia internacional". - ¿Al hablar de dependencia, cuál es su concepto de los alcances que esta teniendo la globalización? - Al plantearse la relación de la comunidad cultural con la globalización que es un proceso conducido por la economía, lo político y lo jurídico son determinados inevitablemente por lo económico, mientras que en los variados y variables escenarios del mundo actúan en forma positiva o negativa los movimientos sociales a más del empleo imprevisible del uso del medio ambiente. |
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| - En contraposición a la globalización, usted desde la óptica del neomarxismo plantea la necesidad de un Humanismo Social. ¿Cuál es el sustento de esta teoría? - El Humanismo Social no es una postura ideológica.
Es algo más. Es la ciencia y el trabajo al servicio de la comunidad
y la hermandad de los pueblos. Es el sujeto liberado de su necesidad
y, por consiguiente, en verdadera libertad. Es el camino al futuro sin
enajenación, sin mitos, sin cadenas. Es la nueva historia, la
nueva sociedad, el nuevo sujeto y el nuevo orden. O como dice Sartre:
"Nuestra libertad actual no es otra cosa que la opción de
la lucha para llegar a ser libres". |
Simón Bolívar |
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Aclarada su posición neomarxista, defensor de un materialismo cristiano y respetuoso de la figura histórica, más no dogmática de Jesucristo, Umaña Luna se detiene a analizar los orígenes y el devenir político de Colombia. ¿Quién mejor para hacerlo que este abogado que le ha dedicado la mayor parte de su vida a enseñar, a escribir y actuar en los distintos escenarios públicos que le ha ofrecido el país? Este catedrático que es el único colombiano que ostenta el título de Maestro de Maestros otorgado en 1997 por la Universidad Nacional de Colombia; este jurista que en la mitad del siglo XX se caracterizó por ser defensor de presos políticos y de las causas perdidas que, en últimas, son las auténticas causas de la justicia; este marxista irreductible que se metió a fondo a estudiar el método de investigación materialista y científica para comprender los alcances de los modos de producción de la mano de Gerardo Molina y Antonio García; este profesor que en 1960 contribuye a fundar en compañía de Orlando Fals Borda, Camilo Torres Restrepo, Virginia Gutiérrez de Pineda, Carlos Escalante y Tomás Ducay, la primera Facultad de Sociología de América Latina; este estadista que obtuvo una curul en la Cámara de Representantes por el MRL y a quien alcanzaron a postularlo como precandidato presidencial, pero rechazó tal ofrecimiento por no compartir con muchas tesis de la Anapo; este escritor que es coautor con Fals Borda y Germán Guzmán Campos de esa obra que ya es clásica y que lleva por título La Violencia en Colombia; este humanista que fue amigo y confidente de su pariente Camilo Torres Restrepo y que se convirtió en el mejor testimonio vivo de este sacerdote que vio en la insurgencia armada una alternativa para alcanzar su sueño de justicia social; este intelectual que sigue en forma incesante enseñando, escribiendo y estudiando sobre sociología, derecho, historia, violencia y paz. En fin, este colombiano que ha buscado contribuir con su grano de arena, para que este país, que no fue el nuestro, que no fue el suyo, pues le arrebataron vilmente a uno de sus hijos, pueda algún día ser el país de todos en el que tenga plena validez su teoría del Humanismo Social y en el que sea posible una paz sustentada en la equidad y el respeto por la dignidad humana. TRAICIÓN DE IDEALES - Nuestro proceso político está lleno de inconsistencias. Se podría decir que la nuestra es una historia de mentiras y traiciones, en que no se observa un esfuerzo por consolidar un proyecto de Nación. ¿Será, maestro Umaña Luna, que comenzamos mal nuestro proceso político a partir de la emancipación?
TODO ES COPIA - ¿Entonces no estábamos preparados para dar el salto a la Independencia?
Producida la absurda separación y disolución
de la Gran Colombia, se insistía en que subsistirían los
viejos programas educacionales mientras las facultades de Jurisprudencia
y Teología producían el nuevo derecho patrio. Sin tantas
disquisiciones jurídicas veamos el actual derecho patrio. ¿Desde
el punto de vista jurídico y sociológico-jurídico,
en dónde se encuentra en ese conjunto de normas representativas
del poder del estado, el derecho patrio? Tomemos por sectores: toda esa
cosa tremenda, inmensa, gigantesca del Derecho Civil. ¿Qué
tiene de patrio? Simplemente es una derivación acertada o no de
toda la revolución burguesa de Francia de 1789 y cuando se habla
del Código de Napoleón, el positivista, nos encontramos
con algo muy grave que es que desde la Universidad de Chile ese seudo
canonista don Andrés Bello, no solamente presenta un código
positivista sino que lo unta de todo ese pensamiento retardatario judeo
cristiano. Y va uno a ver entonces la gran institución durante
mucho tiempo del llamado Código Civil, ¿eso que tiene de
patrio? Lo que tiene es la influencia de castas rectoras de un pensamiento
europeo que se desarrolla desde el triunfo de Napoleón y es don
Andrés Bello, quien desde la Universidad de Chile lo barrunta de
un poquito de escolástica y lo presenta como salvación para
Latinoamérica. Y los latinoamericanos caen fácilmente en
la trampa como nosotros los colombianos que en 1873 lo adoptamos oficialmente.
Dónde está por ejemplo en la sociología del campo colombiano, el impacto en la vida rural de ese medio de transporte que es la tarabita que se utiliza para pasar los grandes ríos. ¿Dónde esta un norma sobre la tarabita? Porque ese es un fenómeno muy interesante que no se ha estudiado, en el que se pone en juego la vida del campesino, de la madre con el mercado y con el niño de brazos. Tomemos ahora el Código Penal. ¿Dónde están las normas o instituciones penales nuestras? Simplemente copias más o menos formales del italiano o del francés o rezagos de formas germánicas. ¿Lo nuestro qué? En materia del Código de Comercio, menos. O el Código de Menores que simplemente recoge una serie de utopías sobre una población infantil desvalida y miserable. En derecho Público no hay ninguna innovación, todo es copia.
- Usted habló de la influencia del judeo cristianismo en nuestras instituciones. ¿Ese aparato político que es la Iglesia Católica no deformó culturalmente nuestra sociedad?
A ello hay que agregarle el hecho de que un grupo muy pequeño de privilegiados podía acceder a las universidades, las cuales estaban totalmente imbuidas de la doctrina católica y romana. Es decir de un dogma y yo considero que la enseñanza universitaria dogmática es la negación de la ciencia. Al mismo tiempo los curas asumían el control de escuelas y colegios. Y para terminar, en Colombia la influencia de la Iglesia Católica fue muy grande porque nuestros gobiernos a través del Concordato permitieron que la jerarquía eclesiástica manejará no solamente la educación sino que tuviera injerencia en materia de matrimonio, indígenas, Fuerzas Armadas, cementerios, régimen de propiedad y patrimonio cultural. |
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Camilo Torres Restrepo |
UN PROCESO DE FRUSTRACIONES
- Después de todo este análisis histórico, ¿Cómo dimensionaría el devenir histórico-político colombiano?
Al finalizar el diálogo conceptual con el maestro
Eduardo Umaña Luna, se vuelve al calor de su intimidad: sus libros,
su música clásica, sus diplomas y claro, su recuerdo perenne
de José Eduardo Umaña Mendoza, su hijo asesinado por fuerzas
oscuras en 1998. |
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"Fue un bello hijo", dice, y a renglón seguido comenta que le correspondió dictarle clases de Derecho Penal en la Universidad Nacional. "Nunca tuve un hijo en la Universidad. Tuve un alumno, el mejor". - En la muerte de su hijo, el país lo vio sereno, digno, con mucho dolor, obviamente, pero sin descomponerse. ¿Cómo se logra esa calma, esa dignidad, maestro Umaña Luna? - Por una cuestión elemental que se llama toma de conciencia. Saber porqué se obra, cómo se obra y ante quién se obra. Si yo hubiera pedido venganza hubiera atizado la violencia; si yo hubiera dicho, equivocaciones de las juventudes, estaba traicionando algunos principios; no me tocaba más remedio que ser estoico: yo lo maté. |
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