ANTE LA FACHADA DEL MUNDO VIRTUAL Y LA MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

LA REALIDAD GEOESTRATÉGICA Y EL PANORAMA POLÍTICO TRAS LA CAPTURA DE SIMÓN TRINIDAD

Detrás de la muy publicitada captura del dirigente guerrillero de las FARC, Ricardo Palmera alias "Simón Trinidad" el pasado 2 de enero en la capital ecuatoriana, se trasluce la manera cómo se viene proyectando la estrategia norteamericana conocida como la Iniciativa Regional Andina que no es otra cosa que el involucramiento de los países limítrofes de Colombia a su ya inveterado conflicto armado.

Para analizar el trasfondo y las consecuencias de la captura de Trinidad, basta con leer e interpretar la realidad que se esconde tras la fachada del mundo virtual y la manipulación mediática que se viene alimentando diariamente desde Washington con el falso discurso de la lucha antiterrorista y amplificado en Colombia bajo la política de "Seguridad Democrática".

Simón Trinidad

La mejor interpretación que se dio en la prensa colombiana de la captura de este dirigente guerrillero fue la del periódico conservador El Nuevo Siglo, que en su editorial del 5 de enero expresó: "La captura es importante, sin que, necesariamente, tenga el mismo impacto en lo militar, dado que no se desmorona la línea de mando y no parece que la estrategia bélica fuese el fuerte del subversivo hoy en prisión, ni que él sea el cerebro de la guerra".

Esta apreciación contrasta con el novelón que montaron los demás medios de comunicación auspiciados y manipulados por el propio presidente Uribe Vélez y su despistado ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe, quienes salieron a cantar victoria y a "felicitar" a las Fuerzas Armadas colombianas por la captura, siendo que éstas no tuvieron absolutamente nada que ver con el operativo que se efectuó en Quito gracias a los planes montados por la CIA para tal efecto.

En Colombia por estar imbuida su opinión pública en las lógicas mediáticas, particularmente las que propalan los medios audiovisuales que para hacerle el juego al gobierno vienen produciendo un imaginario sobre el conflicto basado en estereotipos y reduciendo a la mínima realidad las verdaderas consecuencias del proceso de la confrontación, no se ha contextualizado ni se ha analizado a fondo el entorno en que se produjo la captura de Simón Trinidad ni las consecuencias políticas que ella tendrá a corto y mediano plazo.

En efecto, mientras los medios de comunicación colombianos cuya propiedad está demasiado concentrada, se han empeñado en presentar el conflicto en términos audiovisuales, describiéndolo apenas como una serie de sucesivos "golpes" contra la subversión, el narcotráfico y la delincuencia común a partir de los videos suministrados a tutiplén por el Ministerio de Defensa, el Ejército, la Policía y los organismos de seguridad del Estado, el análisis y la reflexión quedan totalmente relegados, con lo cual se pierde la perspectiva de los acontecimientos, por cuanto el trasfondo de esa aparente realidad que dicen transmitir, es muy otra.

Dado el unanimismo mediático que se viene presentando en Colombia a partir de la iniciación del gobierno de Uribe Vélez, no se ha querido ir más allá de las implicaciones que la llamada política de "Seguridad Democrática" conlleva ni se ha analizado las verdaderas intenciones de lo que viene implicando para los países vecinos la segunda fase del Plan Colombia.

Avión en Base de Manta

ECUADOR, PLATAFORMA DE INTELIGENCIA GRINGA


En medio de los "cantos de victoria" del gobierno colombiano y el barullo informativo que generó la captura de Trinidad, ha pasado desapercibido el protagonismo pasivo y sigiloso pero no por eso menos determinante y eficaz que está asumiendo Washington en cuanto a su intervención directa y si se quiere descarada en la región andina para tratar de forzar una solución militar al conflicto colombiano.

A los medios de comunicación colombianos poco o nada les interesa difundir los acontecimientos que vienen ocurriendo en los países vecinos y que tienen directa relación con la regionalización del conflicto. No se han percatado, por ejemplo, de que Ecuador ha sido convertido por el Pentágono en plataforma de espionaje electrónico para ejecutar a partir de septiembre de 2003, la segunda fase del Plan Colombia.

Esta estrategia está encaminada a que a través de la base militar de Manta y del corredor fronterizo, Ecuador cumpla una función similar a la que tuvo Honduras en la guerra que auspició el gobierno de Ronald Reagan (1980-1988) contra los sandinistas de Nicaragua. Es decir, la de protaviones de Estados Unidos en un no descartable ataque encubierto contra la guerrilla para respaldar en forma efectiva a la Fuerza Aérea colombiana.

Para consolidar la plataforma de inteligencia que Washington viene montando en sitios geoestratégicos de Ecuador bajo la aceptación expresa y decidida del presidente Lucio Gutiérrez Borbúa, hay que agregar la manera como se avanza en la vinculación de empresas mercenarias gringas para que dirijan las actividades operativas que deben cumplir tanto la Fuerza Aérea como la Armada de Guerra ecuatorianas.

Dichas operaciones vienen siendo ejecutadas por la empresa contratista del Pentágono, Cyncorp. Pero al mismo tiempo, Washington comenzó a construir tres centros logísticos similares a la base de Manta, en las provincias de Guayas, Azuay y Sucumbíos, ésta última colindante con el departamento colombiano del Putumayo.

Bajo el supuesto de construir y dirigir tres "centros de acopio", para brindar atención a población afectada por desastres naturales ocasionados por el "fenómeno de El Niño", el pasado 5 de septiembre, el canciller ecuatoriano Patricio Zuquilanda suscribió un "acuerdo secreto" con el agregado comercial de Estados Unidos en Quito, Arnold Chacón, mediante el cual se otorga al Comando Sur la facultad de construir y dirigir esas instalaciones, cuya intención militar se pretende tapar de este modo.

En desarrollo de complementar este esquema del Pentágono se inició un proceso de militarización de la policía ecuatoriana, que está siendo adiestrada por el FBI en prácticas "antiterroristas".

SEGUNDA FASE DEL PLAN COLOMBIA

Desde el punto de vista militar, Washington comenzó a implementar la segunda fase del Plan Colombia desde enero de 2004 acondicionando sus bases castrenses y sus centros de espionaje, así como afianzando el entrenamiento de batallones élite de contrainsurgencia, pues lo que persigue es que las guerrillas de las FARC y el ELN sean obligadas por el Ejército colombiano a pasar hacia Ecuador para que sean golpeadas por las Fuerzas Armadas de este país, las cuales deben transformarse en una especie de yunque.

Para poner en ejecución la segunda fase del Plan Colombia estuvieron en Quito a finales del 2003 el general Wendell L. Griffin, director de Planeamiento y Estrategia del Comando Sur y el enviado especial de Estados Unidos para Iniciativas del Hemisferio Occidental, Otto Reich.

Reich además de reunirse con el presidente Gutiérrez se entrevistó con voceros de las cámaras empresariales de Guayaquil y con representantes de sectores políticos de derecha para comprometerlos a respaldar las acciones del gobierno de Bush en su "lucha contra el terrorismo".

Como Estados Unidos prácticamente ha ocupado militarmente a Ecuador para que sirva de plataforma en la ejecución de la segunda fase del Plan Colombia y ha encontrado total sumisión por parte del presidente Gutiérrez, Reich venía con instrucciones precisas para apuntalar al gobierno a este contradictorio coronel retirado que durante su campaña electoral denostaba de Estados Unidos.

No hay que olvidar que el hasta hace algo más de un año candidato presidencial Lucio Gutiérrez hablaba del ''neocolonialismo norteamericano'' como uno de los grandes problemas que debía enfrentar Ecuador y América Latina. Llegó al Palacio de Carondelet gracias al apoyo decidido de los sectores indígenas y de izquierda. Una vez apoltronado en el poder, Gutiérrez cambió su discurso, se alió con los sectores de la derecha recalcitrante ecuatoriana y dio la espalda a quienes lo encaramaron en la Presidencia de la República.

Como Gutiérrez demostró sumisión frente a Washington y lanzó frases como aquella que pronunció en febrero de 2003, durante su viaje a Washington para reunirse con Bush, en el sentido de que quería ser ''el mejor aliado de Estados Unidos'' e instó a los gobiernos latinoamericanos a apoyar al gobierno de Álvaro Uribe, Reich buscó con los sectores de la derecha ecuatoriana darle un sólido respaldo.

La visita del funcionario gringo a comienzos de diciembre de 2003 fue definitiva para la estabilidad de Gutiérrez en el poder por cuanto se encontraba en un momento de suma debilidad moral y política tras la denuncia según la cual parte de su campaña electoral había sido financiada con dineros calientes, concretamente por el presunto narcotraficante César Fernández, quien por esos días fue detenido por las autoridades.

Otto Reich

SE INCREMENTA EL PRESUPUESTO GRINGO

La misión de Ecuador como portaviones de Estados Unidos en el corazón de América Latina, de cara a la segunda fase del Plan Colombia ha venido siendo fortalecida desde que en julio de 2000 el Pentágono instaló la base militar en el puerto de Manta.

A partir del 2001 el número de agencias de seguridad, el presupuesto y los militares y "contratistas" asignados por Estados Unidos a Ecuador han ido en aumento. En ese año Washington asignó 2 millones de dólares a su embajada en Quito. En el 2002 esa cifra se disparó a 25 millones y se incrementó a 37 millones en 2003.

El aparato logístico de Washington en Ecuador es muy sofisticado, pues cuenta con siete oficinas de seguridad: la Agregaduría de Defensa (DAO), la agencia antidrogas DEA, el Grupo Consultivo y de Ayuda Militar (MAAG), el Departamento de Seguridad Interna, la Agencia Nacional de Seguridad (NAS), la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y los Cuerpos de Paz, organismos, estos dos últimos, que tradicionalmente han sido utilizados para dar protección a las acciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). A ellas se suma las actividades del Comando Sur, que maneja sus planes de manera autónoma.

¿Gutiérrez recibiendo instrucciones de Bush?

TENÍA QUE CAER

Con toda esa infraestructura logística y con semejantes medios de inteligencia de los Estados Unidos, Simón Trinidad no tenía escapatoria. Lo que sorprende es el hecho de que la guerrilla de las FARC no se haya percatado del papel que juega Ecuador en los planes de Estados Unidos en la región y se hayan metido precisamente en la "boca del lobo" para hacer contactos internacionales con miras a negociar un acuerdo humanitario con el gobierno de Uribe Vélez.

Para algunos analistas ecuatorianos el operativo montado por la CIA y ejecutado por la Policía ecuatoriana que logró capturar al dirigente guerrillero, hace parte de la nueva fase del Plan Colombia y se caracteriza por la entrada en vigencia de la coordinación operativa entre los servicios de inteligencia y las fuerzas militares y/o policiales de varios países cuyos gobiernos presionados por Estados Unidos estén dispuestos a involucrarse en el conflicto de Colombia.

SE FORTALECE PROPUESTA DE LÓPEZ MICHELSEN

En el ámbito colombiano y pese a que se ha sobredimensionado la captura del dirigente guerrillero, habida cuenta que en gran medida el conflicto se busca ganar también en el plano informativo, este hecho puede desencadenar, paradójicamente, en el tan arisco acuerdo humanitario.

Si bien Trinidad no es miembro del Estado Mayor de las FARC, su importancia reside en que fue uno de los cinco voceros de esta organización alzada en armas durante los diálogos con el gobierno de Pastrana en la zona del Caguán.

Además, hace algunos meses Manuel Marulanda Vélez lo había designado junto con Carlos Antonio Losada y Domingo Biojó para atender todo a lo atinente con la negociación de canje o acuerdo humanitario. En el momento en que se produjo su detención en Quito, Trinidad comenzaba a hacer contactos para estudiar la posibilidad de realizar un encuentro con emisarios de la ONU en Ecuador que permitiera avanzar en tal dirección.

Su detención, entonces, posibilita que a corto o a mediano plazo se logre concretar un acuerdo humanitario que permita la libertad de los secuestrados que hoy se encuentran en poder de las FARC a cambio de que salgan miembros de esta organización guerrillera, hoy recluidos en las diversas cárceles del país.

Inclusive, familiares de los retenidos por la guerrilla han considerado que la detención de Trinidad debe ser aprovechada para tal efecto. Obviamente que la soberbia y el triunfalismo del gobierno de Uribe ha hecho que se descarte por el momento tal posibilidad, pero las presiones tanto nacionales como internacionales terminarán por forzar un acuerdo.

En medio de este panorama se abre paso la propuesta del ex presidente Alfonso López Michelsen de buscar por todos los medios el intercambio humanitario a cuya causa está dedicado desde que los familiares de los secuestrados lo designaron como facilitador en este intrincado proceso.

Da la extraña coincidencia de que López por sus estrechos vínculos genealógicos y políticos con el departamento del Cesar, del cual fue su primer gobernador, tiene nexos personales y de amistad con parientes de Trinidad que, como se sabe, hace parte de las familias tradicionales de Valledupar.

Esta circunstancia es muy probable que facilite la interlocución entre las FARC y López Michelsen para auscultar las posibilidades de un no poco probable consenso que facilite una mesa de negociaciones en torno del acuerdo humanitario.

Así como López Michelsen y los familiares de los retenidos vienen presionando el canje, en los últimos días el propio vocero de las FARC, Raúl Reyes a hecho lo propio al señalar que si bien es cierto la comisión de la Iglesia Católica designada para tal efecto cumple un óptimo papel de mediación, es prioritario que el gobierno de Uribe nombre sus representantes para iniciar las negociaciones, demostrando que por parte de la guerrilla existe la suficiente voluntad política para llegar a una solución humanitaria.

Ante estas circunstancias y, sobre todo, frente a tantas críticas y reparos que ha generado en múltiples sectores internacionales la falta de transparencia del llamado proceso con los grupos paramilitares y el proyecto de ley denominado de alternatividad penal que no es más que un eufemismo para que los crímenes de esos grupos de la ultraderecha colombiana queden impunes, la imagen del gobierno de Uribe Vélez se ha visto opacada en grado superlativo, por lo que muy probablemente buscará resarcir aceptando el canje.

Si Uribe deja su soberbia, su tozudez y su triunfalismo, podrá dar un giro a la dinámica de la política colombiana y, por supuesto, devolver la tranquilidad a millares de colombianos que han sido tocados directamente por el conflicto. Y de paso, su despistado ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe Echavarría, quien definitivamente ha demostrado ser experto en temas de seguros y de trust, pero muy inexperto y profano en temas de política, conflicto y seguridad nacional, tendrá que comerse sus torpes palabras según las cuales "uno no puede cambiar un botón por la chaqueta de un vestido". Es muy probable que, como están las cosas, ese cambió se dé.

Alvaro Uribe Vélez

 

 

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