ANÁLISIS DEL INTELECTUAL ESPAÑOL JOSÉ LUIS SAMPEDRO

LA GLOBALIZACIÓN ES ANTIDEMOCRÁTICA PORQUE TRANSFIERE EL PODER POLÍTICO AL SECTOR FINANCIERO

Bajo la premisa de que "el mercado no tiene sentido social" y por lo tanto el neoliberalismo es un modelo que busca acaparar además del poder económico, el poder político, el escritor y economista catalán José Luis Sampedro analiza las consecuencias que viene teniendo este esquema de dominación y pensamiento único a lo largo y ancho del mundo.
Igualmente hace un contraste de lo que han sido las invasiones a Irak a través de la historia, tema que desarrolla en extenso en su último libro Los mongoles en Bagdad.

Sampedro hizo estas reflexiones durante una entrevista realizada por el periodista Agustín Rodríguez, director del programa Milenio de Televisión Española, cuyos principales apartes transcribe CRONICÓN para sus lectores.

José Luis Sampedro

PERFIL

José Luis Sampedro nació en Barcelona en 1917, ejerció como docente en la Universidad de Liverpool y en la Universidad Complutense de Madrid, centro este último en el que fue catedrático de Estructura Económica. También desempeñó los cargos de subdirector (1962-1969) y asesor (1979-1981) del Banco Exterior de España. Senador por designación real (1977-1979), en 1990 fue elegido miembro de la Real Academia Española.

Su actividad como economista se ha caracterizado por centrarse en aspectos tales como la política industrial y la propia dinámica interna de la economía. Ha sido considerado el precursor en su país de la denominada economía ecológica. Entre sus principales obras en esta disciplina se destacan: Principios prácticos de localización industrial (1957), Realidad económica y análisis estructural (1959), Las fuerzas de nuestro tiempo (1967), Conciencia del subdesarrollo (1973) e Inflación: una versión completa (1976).

Novelista muy prolífico, en esta faceta profesional alcanzó una gran popularidad y éxito. Del conjunto de su producción literaria merecen especial mención los siguientes libros: Congreso en Estocolmo (1952), El río que nos lleva (1962), El caballo desnudo (1970), Octubre, octubre (1982), La sonrisa etrusca (1985), La vieja sirena (1990), Real sitio (1993), La escritura necesaria (1996) y El amante lesbiano (1999).

GLOBALIZACIÓN

Los globalizadores buscan globalizar la economía con el argumento de que con la técnica moderna, el comercio y las relaciones económicas se han modernizado y, en consecuencia, hay que mundializar las relaciones, pero también se han multiplicado las relaciones de justicia, por ejemplo. Hoy hace falta una justicia internacional, hay que globalizar entonces la justicia. Hace falta una sanidad internacional porque se está muriendo África de Sida y hay que globalizarla también desde el punto de vista de interés humanitario. Hay que globalizar las agresiones al clima y cuidarse de los acuerdos de Kioto; hay que globalizar la educación; entonces en ese sentido yo digo que soy multiglobalizador. Lo que no se puede admitir es la globalización de la economía porque conviene a las potencias financieras que se aprovechan de ella y no aplicar una justicia internacional, una educación y una sanidad globalizadoras, que sé que en este momento es utópico, pero por lo menos no podemos descartarlo de antemano.

La globalización es totalmente antidemocrática porque supone transferir el poder desde lo político al poder financiero y económico. Mientras que al poder político en una democracia se le controla por la votación de los ciudadanos, a las corporaciones financieras no las controla nadie nunca. Y eso que se llama eufemísticamente desrrregularizar las transacciones supone ponernos en manos de las compañías financieras. No es posible que no haya un control a estas compañías y se les permite que tramiten el dinero como se les de la gana, que influyan sobre los tipos de cambio, que presionen sobre los gobiernos, eso hay que controlarlo. No es verdad que el mercado sea la libertad. Vaya al mercado sin un céntimo en el bolsillo haber dónde está su libertad. El mercado que es un mecanismo imprescindible para intercambiar mercancías, ahora es un mecanismo en el que el más fuerte manda siempre y el que controla es el más fuerte. La vida civil organizada está basada en impedir los abusos del más fuerte, también debe serlo en el terreno financiero, porqué se va entonces a quedar sin control.

EL SENTIDO DEL MERCADO Y DEL DINERO

El mercado no tiene sentido social. El mercado puede fijar unos tipos de precio como resultado del juego de la oferta y la demanda; unos tipos de precio de la leche tan altos que los ricos puedan comprarla para sus gatos, mientras que los pobres no lo pueden hacer para sus hijos. El mercado, por eso, no tiene un sentido social, tiene un sentido de eficacia técnica, de modo que hay que tener cuidado y hay que controlarlo. No se trata de reprimir o de frenar, hay que dejar el libre juego, dejar la libertad, pero la libertad no llega a la absoluta autonomía de cada cual, sino que se impone el respeto de la libertad de los demás. Por lo tanto de lo que se trata es de frenar los abusos.

Para nuestra cultura occidental, el dinero es la medida de todas las cosas. En la antigüedad se decía que el hombre era la medida de todas las cosas, hoy es el dinero y eso viene desde principios de la era moderna en la que hubo una transferencia de poder. Durante la edad media el poder se basaba esencialmente en la propiedad de las tierras, pero empezó a emerger una clase nueva, la clase de los burgueses, de los mercantiles, del capitalismo que ha creado cosas extraordinarias aunque ha impuesto que el valor supremo sea el dinero. Por eso Benjamín Franklin popularizó aquella frase en el siglo XVIII, según la cual "time is money" o "el tiempo es oro", decíamos en castellano. Si el tiempo es oro estamos perdidos, porque el tiempo no es oro, el tiempo es la vida. Nuestro tiempo es nuestra vida, se acaba nuestra vida se acaba nuestro tiempo. Reducir la vida a dinero es privarla de todo lo que no se cotiza en el mercado: los sentimientos, los valores, todo.


EL CHOQUE DE CIVILIZACIONES

Yo entiendo la tesis del choque de civilizaciones como un subterfugio para crear un enemigo. Las grandes potencias y en este caso la superpotencia de hoy necesita dos cosas: un enemigo y unas razones ante su opinión pública para atacar a ese enemigo. Tenía el comunismo y era el enemigo y contaba también con unas razones para atacarlo. Al hundirse el comunismo se encontró con las manos libres para operar en todo el planeta sin posibilidad de rival que se lo impidiera, pero requería de todas maneras un enemigo y una razón para atacarle. Entonces ¿qué ocurrió? Ocurrió lo de las torres de Nueva York y apareció el nuevo enemigo: el terrorismo. A partir de ahí impuso su opinión de que hay que luchar contra el terrorismo. Hay terrorismo en el mundo y estoy contra él y contra la destrucción de las torres gemelas, creo que hay que luchar contra eso, pero no creo que la manera de luchar sea utilizar bombarderos contra un país, porque eso es como si yo estoy durmiendo en el verano en una habitación con la ventana abierta y entran los mosquitos y para eliminarlos utilizo una ametralladora. Disparando contra ellos no mataré ni un mosquito pero destrozaré la habitación, es lo que ha pasado en Afganistán y lo que está pasando en Irak. De modo que el choque de civilizaciones es crear el enemigo en la otra civilización. ¿Por qué un choque y no una convivencia? Llevamos siglos conviviendo mejor o peor con otras civilizaciones.

LOS MONGOLES EN BAGDAD

Es un libro en el que Sampedro hace un paralelismo de los mongoles de la Edad Media y los norteamericanos de hoy que han invadido a Irak. Al respecto explica:

Más que un paralelismo es un contaste, porque si nos retrotraemos a la historia se puede observar que en el año de 1258 de nuestra era, un nieto del famoso Gengis Khan, gran caudillo de los mongoles, arrasó y conquistó Bagdad. En desarrollo de esa conquista incendiaron y destruyeron la ciudad, así como mataron al Kalifa. Si uno ve como lo mataron sorprende porque lo cogieron, lo envolvieron en una alfombra, lo tumbaron al suelo y por encima pasó la caballería mongola. Claro, es una muestra de barbarie, pero en el fondo hay un respeto especial porque el objeto de matarlo de esa manera era de que no se llagara a ver la sangre del Kalifa, que era jefe religioso también. A lo que voy es a que si, aquello fue una barbarie, pero era lo propio de su tiempo porque los mismos cruzados invadían ciudades, pasaban a cuchillo a sus habitantes y eso era lo que se estilaba en esa época. Lo que si es un contraste tremendo es el bombardeo impune, sin posibilidad de defensa de los bombardeados, porque se habla de guerra, pero no hay tal guerra, no hay un ejército en contra, sino que desde arriba los aviones que no son atacados y desde el mar desde los cruceros que lanzan misiles y que no pueden ser alcanzados por las víctimas, se destroza y se deshace un país con unos pretextos que luego aparecen falsos y eso se hace con toda tranquilidad, con fines económicos y políticos de aprovecharse de la situación, dejando sin piso un progreso civilizador, de respeto, de convivencia, de relaciones humanas, de relaciones internacionales, de Derecho Público, etc. Y se habla de ataques preventivos que supone nada menos que la barbarie de que una potencia, una fuerza se convierte en juez y parte. Es como si un individuo piensa que alguien le va a atacar y ahora va y le ataca. Se ha convertido en juez porque ha empezado por condenar sin oír y luego en verdugo. A mí eso me parece tan monstruoso, tan contrario a los esfuerzos de la civilización humana para progresar que no he podido por lo menos que escribir este libro.

El Mediterráneo, precisamente, es un mar interior donde han estado enfrentados constantemente musulmanes y cristianos. No estoy de acuerdo con el choque, hay que aprovechar las ventajas de unos y otros. Bagdad cuando fue destrozada por los mongoles en la Edad Media era la ciudad más brillante, más culta, más inteligente y más hermosa del mundo. Porqué imponer ya no el pensamiento único sino el orden y el mando único, vamos a convivir. Cuando se destroza una civilización se pierden enormes posibilidades de pensamiento humano, de ver las cosas de otro modo, de disfrutar de un mundo diferente. ¿Por qué destruir?

Lo que estamos viendo es que se hace la barbarie y se racionaliza. Racionalizando así resulta que el palestino que se inmola y se hace hombre bomba es un terrorista, pero el señor Sharon que está destrozando y realizando asesinatos selectivos, que ya es trágica la expresión, selectivo, él no es un terrorista sino un patriota. El patriota es el que gana la batalla y escribe la historia luego, el otro es el rebelde, el proscrito y el malo.