| CARLOS
LOZANO, DIRECTOR DE VOZ, EN ENTREVISTA CON CRONICÓN "PESE A QUE URIBE ESTÁ EMBRIAGADO DE TRIUNFO, SU POLÍTICA DE SEGURIDAD DEMOCRÁTICA COLAPSARÁ" POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ |
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| Es uno de los periodistas más amenazados en Colombia por los sectores más reaccionarios de la derecha. Sin embargo no se desanima en su lucha política y periodística en un país como Colombia en el que un representativo sector social y económico liderado por el propio presidente Álvaro Uribe Vélez le viene apostando a una política de mano dura y de tierra arrasada, bajo la expresión eufemística de "Seguridad Democráctica". En forma frentera, sin ambages, como buen tolimense, Carlos Lozano Guillén, director del Semanario Voz está convencido de que la única posibilidad de que Colombia pueda alcanzar niveles de convivencia, es la salida política y negociada. A pesar de las provocaciones y las continuas amenazas de que es objeto, Lozano afirma que continuará defendiendo su postura en tal sentido porque considera que la política guerrerista de Uribe Vélez va a llevar a este país al colapso. |
Carlos Lozano Guillén |
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| Para este abogado egresado de la Universidad Externado de Colombia, dirigente destacado del Partido Comunista, cuyo mentor político fue Gilberto Vieira, la tribuna periodística que dirige constituye un buen recurso organizador, un constructor de partido, un agente del cambio social, un instrumento de lucha y de entrega por sacar adelante unos principios y unos ideales. Cuando en Colombia y, en general, en Latinoamérica los grandes conglomerados que manejan los medios de comunicación buscan seguir manipulando bajo el sofisma de la información imparcial, independiente y objetiva, sobresalen medios alternativos como el Semanario Voz que tienen una clara postura política y analiza la realidad nacional e internacional desde su propia óptica. Con ello se contribuye al debate y se estimula la diversidad de opiniones. Quien lee Voz sabe a que atenerse. Su postura de izquierda aunque lo encasilla permite un análisis totalmente distinto al de los medios informativos y propagandísticos del establecimiento. En este mundo globalizado donde se entrelazan múltiples factores e intereses pensar que como lo proclaman los medios tradicionales de prensa colombiana se trabaja bajo principios de "imparcialidad, independencia y objetividad", constituye una farsa. Eso, por fortuna, no se lo cree ya nadie, la información es una guerra, una guerra entre modelos sociales Y eso lo tiene muy claro Carlos Lozano. Por eso su periódico está al servicio de los grupos, movimientos, intelectuales y luchadores que todos los días se juegan la vida por defender otro modelo social y económico diferente al inequitativo y aberrante que se impuso en gran parte del mundo al término de la Guerra Fría. Para analizar el trabajo que en forma denodada viene
realizando el equipo periodístico de Voz y auscultar, al mismo
tiempo, su opinión sobre la coyuntura política colombiana,
CRONICÓN invitó a dialogar a Carlos Lozano Guillén,
quien participó activamente como integrante del denominado grupo
de notables durante las negociaciones del frustrado proceso de paz en
el gobierno de Andrés Pastrana y quien está llamado a tener
grandes responsabilidades políticas al interior del Partido Comunista
colombiano en el inmediato futuro.
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| VOZ, UN PROCESO DE LUCHA CONSTANTE
- La experiencia con Voz es satisfactoria porque observamos que nos leen, tenemos una especie de nicho de lectores, o lo que podríamos denominar un lector cautivo. Indiscutiblemente nos afectó bastante el colapso soviético que coincide en el caso colombiano con una situación muy grave que es la guerra sucia: el exterminio de la Unión Patriótica y del Partido Comunista. Eso nos afectó considerablemente porque se juntaron dos cosas: el factor interno que limitó que el periódico llegara a muchos sitios como en Urabá que era la región del país donde más llegábamos. En el mejor de los momentos, cuando la Unión Patriótica gobernaba siete de los nueve municipios del eje bananero, circulaban diez mil periódicos de Voz semanales, hoy día, en cambio, no circula ni uno y no porque no queramos, sino porque no podemos. Y claro, el factor externo porque el colapso soviético creó un problema de credibilidad en el periódico. Un periódico que desde su fundación había dicho que la Unión Soviética era indestructible y que el socialismo era irreversible y de pronto todo eso se desbarata como un castillo de naipes, tenía que tener alguna incidencia. Esos dos factores llevan a un bajón enorme en la difusión del periódico que nos genera situaciones económicas graves. La verdad es que aquí no llegaba el oro de Moscú, como se decía antes, pero evidentemente había una ayuda, existía una colaboración.
- La ayuda que recibíamos de los soviéticos era que nos enviaban el papel. Como en Colombia no se produce papel periódico se hace necesario importarlo. Los soviéticos producían un papel periódico de no muy buena calidad pero ahí si como dicen 'a caballo regalado no se le mira el diente'. A nosotros nos llegaba algo así como 400 toneladas anuales y nuestra tarea se limitaba a traer ese papel y nacionalizarlo, por lo que el costo era mínimo. - ¿Y la máquina impresora también la obtuvieron de la Unión Soviética? - La máquina rotativa que nosotros teníamos era alemana, esa máquina nos la vendió Alemania Oriental cuando Manuel Cepeda era el director de Voz y viene el auge del periódico con los diez mil números de Urabá, en el Meta se vendían cuatro mil números, en el Caquetá dos mil o tres mil, aquí en Bogotá eran diez mil también, es decir Voz circulaba alrededor de cien mil semanales. Entonces Cepeda dio el salto de Voz Proletaria a Voz, se pasa del formato universal al tabloide y eso acompañado de una discusión interna nuestra porque Manuel dice que se hace necesario quitarle ese apelativo de Proletaria porque nos limita ya que hay un proceso de urbanización del país, hay unas capas medias muy importantes y unos sectores culturales, intelectuales y de profesionales y por eso optamos por llegar con un lenguaje más fresco y también eliminar ciertos elementos que nos vayan a generar obstáculos para llegar con facilidad a esos sectores. Simultáneamente se adquiere la máquina rotativa a la RDA con la idea de trabajar hacia un diario de los comunistas. La rotativa resultó muy buena pero terminó convirtiéndose en un problema para nosotros porque no pudimos pagársela ya que éramos pésimos administradores. Afortunadamente en una de las tantas visitas del camarada Gilberto Vieira a la República Democrática Alemana se planteó el problema y nos condonaron la deuda. No alcanzamos a pagar creo ni la tercera parte de esa deuda. (Risas). DE LA AYUDA RUSA A LA AUTOFINANCIACIÓN
- Todo eso lo perdimos por eso ahí sí que se cumple lo de pésimos administradores, porque ante el derrumbe de la Perestroika nos vemos obligados a importar papel y no estábamos preparados para eso. Después de recibir cuatrocientas toneladas anuales de papel que nos servía para sacar Voz, para elaborar toda nuestra propaganda y para las campañas electorales, le regalábamos incluso papel a otras organizaciones de izquierda para que hicieran sus periódicos y se nos viene esta situación lo que nos dificulta el manejo de las finanzas y terminamos perdiendo la imprenta. - ¿Y cómo superan ese problema económico para mantener la existencia del periódico? - Cuando comienza la crisis de la imprenta vemos la
necesidad de comercializarla y dejar de tener un criterio político
en el manejo de ella que fue lo que la llevó al derrumbe. En
consecuencia y ante lo que se avizoraba decidimos partir cobijas como
se dice popularmente con la imprenta, yo ya estaba como director de
Voz, decidimos salirnos de sus instalaciones y nos vamos a un edificio
que nos regló un médico de Pereira llamado Santiago Londoño
que se mató en un accidente de tránsito. Ese edificio
se lo regaló a Voz pero como no teníamos personería
jurídica estaba a nombre de la imprenta, de la Editorial Colombia
Nueva, entonces ese inmueble iba en la quiebra y por lo tanto respaldaba
las deudas. De ahí nos toco trasladarnos a una oficina localizada
en la Avenida 19 con carrera 8ª en pleno centro de Bogotá.
En ese sitio nos colocaron una bomba y nos tocó salir, lo cual
nos generó una crisis muy grande, más el hecho de que
el periódico en varias en buena parte del país no podía
circular sencillamente porque era prohibido por los militares. - ¿En la actualidad Voz ya tiene cobertura nacional? - Todavía hay sitios donde no llegamos, por ejemplo a Urabá. A esa región llegarán uno o dos ejemplares vía correo clandestino, tenemos regiones del Meta a donde no llega el periódico, tampoco tenemos presencia en toda la antigua zona de distensión y en el Caquetá. - ¿Cuál es la proyección periodística de Voz en estos momentos? - La proyección que tenemos es reconstruir toda nuestra estructura y lograr una alta cobertura nacional que es lo que estamos logrando; ya estamos llegando al punto de las 30 mil ediciones promedio, lo cual es un brinco grande que hemos logrado. No fue de diez mil a 30 mil, fue algo gradual pero en eso estamos. En materia política del periódico el principal reto es contribuir a la unidad de la izquierda, de los sectores democráticos, de los sectores populares, por eso estamos trabajando con el Frente Social y Político y respaldamos las opciones de Lucho Garzón en Bogotá y de Angelino Garzón en el Valle del Cauca, teniendo diferencias obviamente, pero poniendo por encima los factores que nos identifican. Hay otros temas forzosos como el de la paz, la solución política al conflicto armado, los derechos humanos y el tema social. - Uno de los problemas en Colombia es que la prensa es muy partidista y el ciudadano que no pertenece a los partidos no tiene acceso a un medio de comunicación independiente. ¿Voz juega como medio de expresión del Partido Comunista o busca ser un medio para la sociedad en general? - Buscamos ser eso, un medio para la sociedad en general pero en medio de una contradicción muy grande, no digo con el Partido porque decir el Partido sería todo el universo de los comunistas, pero sí diría que con buena parte de la militancia que nos mira como una correa de transmisión. Incluso aquí tenemos ese problema porque le damos una página a la Juventud Comunista, por ejemplo, entonces los compañeros nos traen las declaraciones de la JUCO y nosotros tenemos que decirles que para eso no es VOZ. Ahora por razones de propaganda y de agitación es obvio que las principales declaraciones del Partido las reproducimos, así como publicamos las declaraciones políticas de la guerrilla. No hacemos, igual con las partes de guerra, no les damos cabida en el periódico, pero en la parte política sí. RELACIONES POLÍTICAS CON LAS FARC - Ahora abordemos el tema político. ¿En qué consiste la sintonía en este momento entre las FARC y el Partido Comunista colombiano? - Con las FARC hay en este momento unas relaciones políticas alteradas desde luego por la situación de ahora que no permite un proceso de acercamiento frecuente como si lo hubo en el pasado y sobre todo en la época de la zona de distensión. Sin embargo en el fondo son ya dos proyectos políticos distintos. Las FARC dicen que en el fondo están de acuerdo con el programa del Partido, en lo que difieren es en una serie de planteamientos nuestros que tienen que ver con las formas de organización. Las FRAC le reclaman al Partido Comunista el hecho de no haberse clandestinizado a tiempo porque el no haberlo hecho nos convirtió en blanco fácil de la guerra sucia y del exterminio. Y como las FARC es un movimiento alzado en armas para ellos lo prioritario es la lucha armada y todo lo que hay en función en la lucha social y política tiene que estar subordinado a esa lucha armada. Entonces ellos conciben el movimiento de masas, la organización sindical y social al servicio de lo suyo, en cambio nosotros no, por el contrario tenemos otra concepción. Desde luego sobre eso estamos debatiendo mucho. Yo sobre eso tengo una percepción personal que la sustento en que un poco esa discusión en el movimiento revolucionario entre los que están levantados en armas y los que no lo estamos nos lo va a dirimir es el propio proceso político porque si el país se enrumba hacia un proceso de renovación democrática, de cambios, poco probable por cierto en el gobierno de Uribe Vélez, lo que se va a imponer cada vez más son las luchas abiertas, legales si se me permite esa expresión, las luchas democráticas. Pero si por el contrario se marcha hacia una 'fascistización' más creciente, a un endurecimiento del régimen lo que se van a fortalecer son las luchas armadas, eso es evidente.
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GOBIERNO CON RASGOS FASCISTAS - ¿Cómo caracteriza usted el momento del gobierno de Uribe Vélez? - Nosotros al interior del Partido lo caracterizamos al gobierno de Uribe
no como fascista sino como un régimen con rasgos fascistas, porque
tampoco es Hitler ni Mussolini, pero eso sí en proceso de endurecimiento,
no hay que olvidar que no ha empezado a regir el Estatuto Antiterrorista,
pero sin estar rigiendo y mire todo lo que hay. Lo que hay es toda una
ofensiva contra el movimiento social. |
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- ¿Políticamente
cuál cree que la salida a este estado de cosas?
- Yo creo que la salida está en el fortalecimiento de la lucha popular, tratar de generar un movimiento de resistencia, no de la resistencia civil que promovió Mockus sino de la resistencia popular contra esto para ver si logramos formar un movimiento, creo que somos capaces. El movimiento de la gran coalición contra el referendo nos demostró que sí es posible hacerlo y ojalá pueda seguir operando para lograr un poco cambiar el rumbo, porque si no... El establecimiento tiene que ser consciente de que lo que se va a fortalecer es lo otro. - ¿Para el actual momento político colombiano considera usted que aún es vigente "la combinación de formas de lucha"? - Considero que "la combinación de formas de lucha" va a existir en este país hasta tanto no se produzca una solución política negociada, entendiéndola como un proceso de renovación democrática. No que vayamos al socialismo ni mucho menos, pero sí una apertura democrática, que aquí se pueda actuar en política en igualdad de condiciones, sin el riesgo a que asesinen a la gente como ocurrió con la Unión Patriótica, en que haya reglas muy claras en un proceso de renovación democráticas. Ese día que haya esa apertura estarán creadas las condiciones para la paz en Colombia. - ¿Esa apertura de la que usted habla no se está dando con la elección de los Garzón tanto en Bogotá como en el Valle, Fajardo en Medellín, Salcedo en Cali...? - No creo, aunque valoro la elección de Lucho y de Angelino y considero que se ha cambiado un poco el mapa político y es un esfuerzo, pero la gran pregunta que yo hago es qué habría pasado si las elecciones en Bogotá no las gana Lucho Garzón sino alguien de la izquierda recalcitrante. ¿Qué hubiera pasado si las elecciones las hubiera ganado alguien del Frente Social y Político, marcado como un elemento de esa izquierda recalcitrante? ¿Será que habría ese mismos frenesí que hay ahora con Lucho? Claro, estamos hablando de una incógnita, de una hipótesis, pero este país aún no está preparado para eso. Solamente hay que ver lo que paso una vez ganó Lucho Garzón la Alcaldía de Bogotá, al otro día salió Germán Vargas Lleras corriendo a decir que había que crear un frente contra el Polo Democrático. Eso se explica porque el colombiano es un régimen intolerante que se acostumbró a gobernar mediante el ejercicio de la violencia. - ¿No cree que el Partido Comunista ha fallado en su discurso político y por eso su retroceso electoral? - Sí, el punto es hasta dónde nosotros le dimos respuesta a esta onda neoliberal. Nos dedicamos a hablar del neoliberalismo y a denunciar y sobre eso somos expertos, tenemos clara la película de que es el neoliberalismo y cómo afecta, eso lo tenemos muy claro, pero lo que nunca tuvimos claro fue cómo hacer para que el movimiento de masas, el movimiento popular pudiera salir adelante en medio de esta ola, sencillamente no tuvimos respuesta y nos terminó ganando la pelea el neoliberalismo. - En América Latina hay un avance significativo de la izquierda, claro Colombia es la excepción... - Hay síntomas, hay avances pero no hasta el punto que van a solucionar los grandes problemas. Sin embargo a nosotros nos ha faltado entender que los gobiernos de Lula, Kirchner, Chávez tienen que actuar dentro de un esquema capitalista. Al interior del Partido no logramos percibir este fenómeno que se venía en América Latina y era abrir a unos procesos de la izquierda pero dentro de un modelo neoliberal incluso con el apoyo de algunos sectores de la burguesía. Por el contrario nos quedamos en el viejo esquema de la unidad de la izquierda y así lo trabajamos.
- Usted que fue partícipe activo del proceso de paz del gobierno Pastrana debe tener una idea clara de lo que pasó ¿Por qué falló? - Primero que todo debo decir que yo no satanizo tanto el proceso de paz de Pastrana como lo hacen, a mí me parece que tuvo sus cosas interesantes. En mi concepto falló lo mismo de siempre: no hay voluntad del establecimiento para cambiar. El proceso de paz siempre que se llega a ese punto se rompe, así ocurrió en el tiempo del gobierno de Belisario Betancur, así pasó con Gaviria y ahora con Pastrana. Con Pastrana después de durar dos años discutiendo cosas de forma, no digo que no fueran importantes, pero al fin y al cabo no era lo esencial, era lo adjetivo y cuando llegó al punto de los acuerdos políticos importantes que colocaban a la mesa en la necesidad de abordar los temas de fondo contemplados en la agenda común, ahí vino la ruptura. Que vino la retención del avión, si muy grave, muy delicado, pero si no se hubiera presentado eso alguna disculpa se sacaba. Pastrana rompió en febrero de 2002, pero desde octubre de 2001 ya había tomado la decisión. - ¿Con Pastrana sí hubo interlocución? - Por supuesto, por supuesto, había total interlocución, comparado con Uribe Vélez, Pastrana es un extremo izquierdista. (Risas). MARULANDA, UNA LEYENDA - ¿Y cuál es su concepción de Manuel Marulanda? - Primero lo veo como una leyenda, es un hombre que hace parte de la historia de este país y todo el mundo tiene que aceptarlo para bien o para mal. Segundo, lo veo como un gran dirigente a pesar de su origen humilde, de su origen campesino, de su poco nivel de formación académica, pero es un hombre de una gran inteligencia y de una gran memoria. Hay quienes dicen después de la ruptura del proceso de paz que el problema de Marulanda es que su sueño siempre ha sido la guerra, yo creo lo contrario. Creo que su gran sueño es lograr la paz. Todas las veces que hablé con él abordamos el tema de la paz, nunca hablamos sobre la guerra, nunca. Él jamás me dijo, por ejemplo, acabamos de darle un golpe a los militares. Durante la zona de distensión hubo una comunicación muy fluida entre Marulanda y la dirigencia del Partido Comunista. En este momento, no hay la menor duda, Marulanda es el que decide sobre las cosas más trascendentales de las FARC. - ¿Y si muere? - No pasa nada, creo que las FARC buscarán la manera de hacer un proceso de renovación sin mayor traumatismo. Esa pregunta varias veces la hicimos y muchos dirigentes de la guerrilla la eludían. Ellos tienen una idea muy leninista de la estructura y es la cosa colectiva y eso lo tienen muy claro, porque al fin y al cabo Marulanda toma decisiones pero él consulta. - ¿Cómo vislumbra el desarrollo del gobierno de Uribe? ¿Vamos hacia una confrontación más dura o terminaremos en una mesa de negociación? - El conflicto se va a escalar por lo menos en los próximos meses. El gobierno está embriagado de triunfo, la captura de Simón Trinidad, el respaldo norteamericano, el Plan Colombia. Uribe Vélez está convencido que va a aplastar a la guerrilla y aquí no va haber ni acuerdo humanitario a corto plazo, ni mucho menos diálogos de paz. Sin embargo hacia el final del gobierno de Uribe esto va a colapsar y va a colapsar porque su proyecto de Seguridad Democrática va a fracasar, eso no tiene futuro. - ¿Por qué no tiene futuro? - Por la situación económica, esto va llegar un momento en que se vuelva inviable. Sólo la plata del Estado se destinará para la guerra y de otro lado, los generales colombianos, según lo dicen los norteamericanos, son muy malos. |
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