ESCÁNDALO DE CORRUPCIÓN EN ARGENTINA

LEYES, DINERO Y SANGRE

POR SEBASTIÁN FERNÁNDEZ

En la madrugada del miércoles 19 de abril de 2000, la Policía Federal cargó contra los militantes sindicales del líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano que se encontraban cerca del Congreso, dejando 30 heridos, cuatro de ellos de bala. Todo comenzó a las diez de la noche del martes, cuando los funcionarios de Interior se enteraron de las intenciones de Moyano a través de los legisladores del Partido Justicialista (PJ), quienes comentaron que el sindicalista rebelde había decidido movilizar a los camioneros para impedir el tratamiento de la ley Laboral.

A las 2.50 de la madrugada, la Policía Federal recibió un oficio de la Fiscalía Contravencional Nº 7, veinticinco minutos después comenzaba la represión, una feroz avanzada de la Guardia de infantería.

Apenas comenzada la caza, cerca de las tres y media de la mañana, ocho policías rodearon a un joven caído en las cercanías del Congreso. Lo golpearon con sus escopetas, con los bastones y lo patearon. Uno de los uniformados sacó una navaja con la que tajeó la campera de la víctima, después de retarlo lo subieron al celular.

El comisario Laino, a cargo del operativo, utilizó los altoparlantes de un patrullero para notificar a los manifestantes de una orden judicial de desalojo, no hubo acuerdo. Los agentes del orden comenzaron a tirar gases y avanzar sobre los hombres agolpados en la Plaza de los dos congresos. Los manifestantes corrieron por Entre Ríos hacia la avenida Belgrano. Julio Piumato, secretario de judiciales, caminaba por la avenida en sentido contrario “sentí un dolor en la parte baja, pensé que se trataba de un casquillo de los gases, y empezamos a correr. A las cuatro cuadras noté una mancha de sangre en el pantalón”, una bala había acertado en sus genitales.

El saldo de la jornada: 49 detenidos; 30 manifestantes heridos, 4 policías con contusiones; y 12 efectivos de la Guardia de Infantería pasados a disponibilidad por el jefe de la fuerza, Rubén Santos, quien aseguró: “El operativo fue un fracaso”, chocolate.

En el caso de los heridos de bala, todos los disparos alcanzaron a sus víctimas de la cintura para abajo. El de Piumato en los genitales, los otros dieron en una nalga, en una rodilla y en los dedos de un pie, ¿todos cumplieron la orden?

Durante el mediodía, unos dos mil manifestantes llegaron hasta las puertas del Congreso para repudiar la ley de reforma laboral y la represión de la madrugada. En esa ocasión los agresores fueron los manifestantes y las víctimas fueron dos policías que se encontraban detrás de las vallas. Todo quedó para la próxima semana.

El miércoles 26 de abril de 2000, el seleccionado argentino de fútbol jugaba su partido con Venezuela por las eliminatorias para el Mundial de Corea-Japón, ese mismo día los congresistas iban a debatir una cláusula dela reforma laboral, pero cualquier sesión debía terminar antes del comienzo del partido.

Pero no obstante el Gobierno de Fernando de La Rúa, tendrá su ley para mostrarla ante los organismos internacionales y la oposición (PJ) contará con un interesante incremento de los planes Trabajar. La negociación fue ardua, los senadores no pudieron gozar del fantasioso equipo de Marcelo Bielsa, se conformarían con la repetición de los goles.


Hubo un pequeño cambio en la posición oficialista, el cual se produjo en un encuentro reservado que De la Rúa mantuvo después de la reunión de gabinete con el vicepresidente Carlos Alvarez, el ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, el senador José Genoud y el jefe del bloque radical, Raúl Galván. El encargado de hacerlo público fue Genoud, quien señaló que “frente a una redacción adecuada estaremos analizando una posible aceptación”.

Los senadores de la Alianza y el justicialismo aprobaron de común acuerdo, bien entrada la noche y por dos tercios, la nueva Ley Laboral, tras una dura pulseada, ambos contendientes se autodeclararon ganadores. Según el Gobierno, la ley ayudará a disminuir el desempleo.

El ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, se animó a decir que, a pesar de todas las idas y vueltas, se había logrado preservar “el corazón de la norma”, cuyos fundamentos se sustentan en:

• Descentralizar los convenios colectivos.

• Lograr la prevalencia del convenio de ámbito menor sobre el mayor.
• Imponer un mecanismo de salida de los acuerdos ultraactivos (de renovación automática) que comenzarán a caer a partir de los próximos dos años.

• Ampliar el período de prueba antes de efectivizar al trabajador.


LA BANELCO, EL ANÓNIMO Y LA RENUNCIA


El conflicto que generó la aprobación de la Ley de Reforma Laboral tuvo un alto costo político para el gobierno de la Alianza, en realidad fue un duro golpe para la institución democrática.

A fines de marzo del 2000… EL líder de la CGT rebelde, Hugo Moyano, repetía su frase de cabecera, con la cual ganaría espacio dentro de los medios de comunicación por algunas semanas: “Los arreglamos con la Banelco”. El camionero dijo que el ministro de Trabajo habría pronunciado esa frase en una reunión y puso como testigos a otros sindicalistas. Flamarique negó todo. Moyano, antes, había dicho que otro funcionario aliancista también lo había querido coimear.

La noche del 28 de enero de 2000 hubo una reunión en la sede de la Federación de Obras Sanitarias, en la ciudad de Buenos Aires. Además del anfitrión Rubén Héctor Pereyra, estaban en el salón reservado el Ministro de Trabajo, Mario Alberto Flamarique, y los sindicalistas Hugo Moyano (Camioneros), Saúl Eldover Ubaldini (Diputado nacional), el taxista Jorge Omar Viviani, y el colectivero Juan Manuel Palacios.

El día anterior, Flamarique le había sugerido a Pereyra que organizara una cena con el objetivo de convencer a los díscolos sindicalistas de la CGT rebelde encabezada por Moyano, que se resistían a acatar con mansedumbre el indetenible proceso de la Reforma Laboral. Porque la CGT oficial no representaba ningún obstáculo.

El camionero Moyano tomó la palabra, mientras sus secuaces Palacios y Viviani asentían con la cabeza. Flamarique los dejó hablar. Después comentó, tajante: "Es inútil que sigan rezongando si, total, la ley va a ser aprobada en Diputados, donde la Alianza es mayoría".

Ubaldini comentó: "Me parece que el ministro dispone de mala información, y evidentemente no tiene ni idea de lo que va a pasar en Diputados. Las cosas no van a ocurrir así, ministro: va a haber varios diputados de ustedes que no van a votar la ley". Sin dar tregua, Palacios terció: "Y después, usted sabe que la ley no va a pasar por el Senado...". El portavoz presidencial y Ministro de Trabajo Mario Alberto Flamarique, ducho en cuestiones bancarias, regaló una frase que pronto sería repetida en todo el país: "Bueno, para los senadores tengo la Banelco..."

A cinco meses de la aprobación de la Ley de Reforma Laboral, las versiones sobre el pago de coimas a senadores seguían creciendo, los rumores sobre posibles coimas entregadas contra el voto de la Reforma Laboral dividió al bloque del PJ.

El clima casi irrespirable de versiones y sospechas se agravó con un anónimo que circuló en los despachos del Senado. El texto recalentó los ánimos en la reunión del bloque justicialista.

El anónimo titulado “Soborno, la trama secreta”, relata las presuntas negociaciones que habrían llevado a cabo dos funcionarios del Gobierno, un senador radical y un operador político de la Alianza con dos senadores del PJ. Según el texto, el monto del arreglo para que la bancada opositora aprobara la Reforma Laboral habría llegado a cinco millones de pesos. Según el anónimo, tipeado en una máquina de escribir y profuso en acusaciones, el tema comenzó a difundirse por infidencias entre los choferes de los senadores que habrían comentado el monto de lo recibido por cada uno de sus jefes. Las notorias diferencias serían en la anónima versión el motivo de estallido del escándalo

El 5 de octubre de 2000, el Presidente Fernando de la Rúa confirmó a los cuestionados…

El tan anunciado cambio en el gabinete resultó inesperado y un gesto de autoridad de un Presidente que no soltó ninguna de las piezas cuestionadas por el escándalo en el Senado. Fernando de la Rúa anunció la esperada modificación del gabinete. Contra la opinión de Carlos “Chacho” Alvarez, el Presidente decidió desvincular los cambios de la crisis del Senado: Flamarique es junto a Fernando de Santibañes uno de los funcionarios políticamente cuestionados por los sobornos en el Senado. De la Rúa no solo no lo castigó: le dio un premio. Y convirtió ese premio en un desafío a Chacho, que lo veía fuera del gabinete.

Con Flamarique, Fernando de Santibañes es el otro funcionario del Ejecutivo salpicado por la crisis desatada por las coimas. Su ida parecía segura hasta que el propio Señor Cinco de la Secretaría de Inteligencia del Estado dejó trascender que no dejaría el Gobierno como mínimo en los próximos seis meses. El vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez renunció a su cargo al día siguiente.

Después de la jura del nuevo gabinete, Chacho se había reunido con su círculo íntimo para analizar la movida de De la Rúa que lo había desairado abiertamente, confirmando en su cargo al jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes, y promoviendo a Flamarique. Alvarez entendía que la respuesta política del Presidente a la crisis debía ser removerlos.
A De la Rúa le habían llegado rumores, pero la confirmación la tuvo a eso de las 11 cuando habló con Chacho por teléfono. Poco después, la noticia la hacía pública la ministra de Desarrollo Social, Graciela Fernández Meijide, quien también había hablado con el todavía vicepresidente, Carlos Chacho Alvarez, que se encontraba recluído en su departamento en Palermo con sus principales colaboradores. El Presidente volvió a comunicarse con Alvarez alrededor de las 17 horas con un ofrecimiento concreto: dijo que si se quedaba en el Ejecutivo, le pediría la renuncia a los funcionarios involucrados en las coimas. Alvarez insistió con lo irrevocable de su determinación.

 

EL TEXTO DE LA RENUNCIA

“Sé que el cargo de vicepresidente no permite mayores desacuerdos en un tema tan sensible como el de los sobornos en el Senado, estoy convencido de que estamos ante una crisis terminal de hacer política, en la relación entre el poder político y el poder económico, y del vínculo entre la política y la gente.

Parece paradójico y a la vez resulta cada vez más chocante, cuando más avanza la pobreza, la desocupación, el escepticismo y la apatía, desde no pocos lugares se responde con dinero negro, compra y venta de leyes, más pragmatismo y más protagonismo para quienes operan en la política como si fuera un gran negocio para pocos.

Esta situación debe enfrentarse con una enorme cuota de decisión: o se está con lo viejo, que debe morir, o se lucha por lo nuevo”.

La expresión “dinero negro” puede aludir a muchas cosas a la vez, la senadora Silvia Sapag, del Movimiento Popular Neuquino, denunció a su colega Emilio Cantarero como el agente de un soborno que pagaban las petroleras para aprobar la ley de hidrocarburos. Pero también evocó en algunos legisladores presentes las versiones sobre un misterioso decreto secreto, del que se viene hablando hace varios días y no precisamente en las usinas de Chacho, sino en las del propio radicalismo. Un decreto, emitido en mayo y destinado a la SIDE para extraños “estímulos legislativos”, por 30 millones de dólares, que se habría negado a firmar el cesante jefe de Gabinete, Rodolfo Terragno.


EL ARREPENTIDO Y LA ENTREGA

A mediados de diciembre de 2003… Se quebró el pacto de silencio que rodeó al caso de las coimas en el Senado, el ex secretario parlamentario del Senado Mario Pontaquarto, declaró frente al juez federal Norberto Oyarbide y confesó su participación en el escándalo. “Fui el encargado de llevar el dinero”.
Pontaquarto brindó un largo reportaje a la revista TXT, dirigida por Adolfo Castello que salió publicada el 12 de diciembre, en ella narra como fueron los hechos de la compraventa de la Ley Laboral y su rol en los hechos: “Fue la equivocación más grande de mis 41 años de vida”.

Pontaquarto dixit:

“Me manifestó (José) Genoud que el justicialismo estaba pidiendo algo más y que había que hablarlo con el gobierno. Yo fui invitado a una reunión para hablar de la ley laboral. Fue en la Casa de Gobierno, en el despacho del Presidente. La fecha precisa no la recuerdo. Habrá sido unos veinticinco días antes de la sanción de la ley, fue cerca del mediodía. Estaban el presidente Fernando de la Rúa, Genoud, Alasino, Tell y yo. Flamarique ingresó después. La reunión fue muy breve, con música de fondo como para que no se grabara nada de lo que se hablaba, era música clásica. Primero hablaron sobre la ley en sí. Después, Alasino manifestó que necesitaban otras cosas para tratar la ley. Y ahí fue donde De la Rúa dijo: ‘Arréglenlo con Santibañes’. Y se fue. En el trayecto de regreso, Genoud me explicó qué rol iba a tener yo...”

Al ser yo secretario de la Cámara y la persona que tenía una buena relación con el justicialismo, ellos se sentían cómodos”.

En general se hablaba con Alasino. Hablaban de 5 millones y algo, casi 6 millones. Y después de idas y venidas, se concretó que el pago fuera de 4.300.000 pesos”. Genoud me dijo que iba a tener una reunión, se concretó el 18 de abril del 2000, en la SIDE.

Habrá sido a las 11 de la mañana. Debe estar el registro de que yo ingresé a la SIDE en ese horario. Ahí hablé con De Santibañes, estábamos solos, y me dijo que la operación se iba a hacer esa misma noche. Era martes y la ley se iba a votar el miércoles.

MARIO TATO
PONTAQUARTO
Ex secretario.
Parlamentario
del Senado (izq).

JOSÉ GENOUD
Ex senador radical (der).

Volví a la SIDE cerca de las 9 de la noche, en mi Peugeot 406. Ingresé por la calle Alem, por un portón, a un garaje. Ahí me esperaba la secretaria de Santibañes, que se llama Gladys. Subimos en un ascensor y llegamos después a una bóveda como las de los bancos, con puerta de acero o de hierro... Otra persona a la que no conozco ayudó. Sacaron el dinero en dos maletines y una caja cerrada con cinta adhesiva. Lo bajaron y lo pusieron en el baúl de mi auto y salí para el Senado.

Había reunión de Labor Parlamentaria. Y había un gran barullo afuera del Congreso: los gremios estaban protestando contra la ley. Me acompañó un auto de la SIDE, ingresé por la puerta de senadores, fui al primer piso y había muchos senadores. Me decían que en esas condiciones era imposible tratar la ley. El dirigente sindical Julio Piumato había recibido un tiro, y eso aceleró las cosas para que la ley no se tratara.

Esa noche Genoud habló con el Jefe de los espías, De Santibañes le había dicho que esperáramos a que se tratara la ley. A partir de ahí, el tema era qué hacer con el dinero. Me volví a mi casa e intenté buscar un lugar donde guardarla.

Lo hablé con mi esposa, fue un gran disgusto. Los maletines eran negros y la caja estaba envuelta con esa cinta marrón plástica... Los abrí. Estaba el dinero envuelto, encerrado al vacío como se le dice, eran fajos de 10 mil pesos y cada ladrillo tenía 100 mil. Tenían fajas del Banco Nación.

Se acordó el martes 25 que la ley se iba a sancionar el miércoles 26, entonces volví al Congreso. La sesión fue muy larga. En el transcurso, me avisó el senador (Remo) Costanzo que el dinero lo tenía que llevar al departamento del senador justicialista (Emilio) Cantarero, ni bien finalizaba la sesión. El departamento queda en Callao, casi esquina Posadas. No sé si lo sigue teniendo, fui después de la sesión. Calculo que serían las 11 de la noche. Cantarero estaba, de sport, en el garaje. Bajamos las cosas del baúl del auto y subimos al departamento. Dejé las cosas sobre la mesa, estaba nervioso. Muy nervioso.

- Retiré de la cifra que me habían dado 700 mil pesos, la puse aparte en un bolso mío, marrón. La entrega a Genoud fue al día siguiente, el 26 de abril, en el Senado”.

Ya en julio de 2000 se corrió la voz de que algunos senadores argentinos habían recibido pagos ilegítimos del gobierno de Fernando de la Rúa para votar una ley exigida por el Fondo Monetario Internacional. Uno de los senadores involucrados, Emilio Cantarero, confesó primero y luego negó el soborno a la periodista María Fernanda Villosio. La comedia empezó a convertirse en farsa el 12 de diciembre, cuando la misma periodista publicó en el semanario TXT la confesión de Mario Pontaquarto.

Mario Luis Tato Pontaquarto se quebró porque sintió que le soltaron la mano, que lo dejaron solo. La gota que rebasó el vaso fue que la exoneración del Senado, había pedido que le arreglen su “tema” (un faltante de 35.900 pesos de adelantos de dietas y fondos para comprar unos pasajes y otro por 6.600 dólares que le dieron para un viaje a Portugal que nunca hizo). Nunca se lo arreglaron y lo alejaron de la usina de poder y de los privilegios ante la justicia, solo como un ciudadano más, decidió enviar a su familia al exterior y arrepentirse de golpe.

DEMOCRACIA, PODER DEL PUEBLO

24 de Enero de 2004… El juez Rodolfo Canicoba Corral está convencido de que “el 18 de abril de 2000 el entonces secretario parlamentario Mario Luis Pontaquarto retiró de la SIDE la suma de cinco millones de pesos en efectivo con el objetivo de entregarlos repartidos los días 26 y 27 de abril entre dos senadores (Emilio Cantarero (PJ) y José Genoud (UCR)), a efectos de que éstos, junto a otros, aprobaran la Ley de Reforma Laboral”. Con esta certeza firmó el procesamiento de los dos ex legisladores, del arrepentido y del ex jefe de los espías, Fernando de Santibañes. Estos son los primeros cuatro procesamientos de una causa que se inició en agosto de 2000 sobre la base de versiones periodísticas que indicaban que varios senadores habían recibido dinero para aprobar la Ley de Reforma Laboral. El expediente se reactivó el 12 de diciembre pasado cuando Pontaquarto confesó su participación en el hecho. Después de rechazar las recusaciones que habían formulado los abogados de De Santibañes, Genoud y Cantarero, el juez sostuvo que el relato del ex secretario parlamentario fue “corroborado” por otros indicios. Canicoba Corral aseguró que está investigando “la participación” en el hecho del ex presidente Fernando de la Rúa, quien habla de un complot del actual gobierno, la prensa y marcianos que llegan para llevarlo a marte donde se descubrió hielo.

El gobierno de Nestor Kirchner salió al cruce de las declaraciones del efímero ex presidente, el portavoz fue el actual jefe de gabinete Anibal Fernández: “Lo que hizo De La Rúa con la reforma laboral es lo que hacen aquellos que sólo conciben el sexo sin amor, lo consiguen poniendo plata. Y De la Rúa tuvo que hacer eso: me lo imagino con medias, camiseta y calzoncillos, pagando para obtener las leyes que obtuvo”. Bueno sería consultar con Fernández como llegó a esa descripción tan gráfica.

En la sanción de esta coima laboral aparecen involucradas tres de las fuerzas con mayor proyección en el ámbito nacional, el Partido Justicialista (PJ), el Radicalismo (UCR) y el Frepaso en ese momento a cargo de la cartera laboral. En la Argentina, y es duro de asimilar, muchos pibes mueren de hambre, se hace difícil que la razón entienda por que hay hambre en esta tierra a la que le sobra mucho para estar bien. Es sumamente complicado explicar las muertes por enfermedades curables, en país lleno de recursos y profesionales de alto vuelo girando por el mundo sin oportunidades de desarrollarse en su tierra.

Será ardua la tarea de educar a las próximas generaciones, cuando conviven
con la desnutrición y con una precaria atención sanitaria. En esta coima laboral, los representantes del pueblo cobraron cinco millones de dólares por levantar la mano. El sistema político insiste con este tipo de Democracias que están muy lejanas a representar el poder del pueblo, y este caprichoso los vuelve a votar. Cada nuevo Gobierno que asume promete ser el cambio tan anhelado por millones de votantes y una vez electo se vuelve a ver la misma película, con diferentes matices.


El Gobierno Kirchner eleva su grito al cielo, se presenta como diferente, baja del escenario para saludar a sus seguidores, rompe el protocolo, se saca fotos con los organismos de Derechos Humanos. Fidel Castro y Hugo Chávez estuvieron presentes en la asunción del Gobierno K, quizás una muestra de las intenciones de cambio ideológico de la actual coyuntura.

Pero lo grotesco de la realidad llega, en el algún lugar todos demuestran quienes son en este juego cuando se paran ante el gran patrón del norte y su organismo financiero el FMI. Nestor Kirchner aseguró, convencido de que puede lograrlo “No vamos a pagar deuda a costa del hambre y la miseria del pueblo” y acto seguido afirmó: "Vamos a pagar, pero siempre que no signifique agravar la situación social del país", remató el santracruceño que parece dispuesto a firmar el ALCA propuesto por EE.UU, claro, siempre y cuando sea un tratado un poco más humano.
Es curioso el comportamiento del electorado en Latinoamérica, que poca creatividad asumen los pueblos para hacer notar su malestar por la situación en la que pasan sus días. Lula llega al poder con un gran impulso, determinante impulso, del Movimiento “Sem Terra” una organización política que se ramificó a nivel nacional que no acapara el poder, a diferencia del Partido de los Trabajadores Brasilero, que corre tras él. Los pueblos originarios en Ecuador han demostrado formas creativas de hacer política sin ambicionar poder, su fusión con una fuerza que sí lo desea hizo que al mes de electo Lucio Gutiérrez se diferencien los ideales de uno y otro.

Hace más de ocho años un tal Subcomandante Marcos desde las montañas del sureste mexicano, entregaba un reportaje a la periodista Carmen Lira para el diario la Jornada en agosto de 1995. Ya en ese entonces habla de propuestas creativas y de una crisis terminal del sistema establecido por la clase dominante, sus palabras no obedecen a una realidad única, ni a la ambición del poder, remite al más antiguo y genuino de los reclamos, la lucha por la identidad perdida y el reconocimiento de los pueblos originarios.

Habla Marcos: “ Cuando te matan la esperanza no necesitan matarte”.


Nosotros tenemos prisa, ¿ustedes no? Organicemos el mundo de otra manera, pero rápido. El futuro está en un nuevo mundo, lo que está en crisis es el sistema, el Gobierno, las viejas y anacrónicas formas de hacer política. Pero la Nación puede sobrevivir con nuevo pacto y con nuevas formas de hacer política.

Un gran movimiento social, sin dirección orgánica, sobre demandas muy específicas, sencillas, con formas de lucha creativas, en gran parte como respuesta, como rechazo a las formas tradicionales de hacer política de derecha o de izquierda.

A lo mejor esto que proponemos sirve, o a lo mejor no, no lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que lo otro, lo que hay ahora, no sirve. El proyecto de la derecha a nivel mundial es una crisis diferida, permanente, hasta que la crisis se haga estable, lo que quiere decir que estar en crisis es estar estable, que te acostumbres a vivir en crisis. Que te acostumbres a ver muertes, asesinatos, bombardeos, todo en todo el mundo. Lo que nosotros le queremos decir a la gente es: “Destruye todo y haz algo nuevo”.

La periodista Carmen Lira pregunta.

- ¿ Dónde se libran las guerras modernas, Marcos?

- En los medios de Comunicación. No importa tanto la destrucción física del enemigo.

FUENTES
- TXT
- Página 12
- El Tribuno
- La Nación
- Clarín
- Crónica
- La Jornada