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¿QUÉ FUTURO NOS ESPERA? |
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Muchos analistas, como James Lovelock, Martin Rees, Samuel P. Huntington, Jacques Attali y otros, hacen pronósticos sombríos sobre el futuro que nos espera. Es cierto que la historia no tiene leyes, pues se mueve en el reino de las libertades que están sometidas al principio de indeterminación Bohr/Heisenberg y de las sorprendentes emergencias, propias del proceso evolutivo. Sin embargo una mirada a largo plazo nos permite constatar algunas constantes que pueden ayudarnos a entender, por ejemplo, el surgimiento, la expansión y la caída de los imperios y de civilizaciones completas. Quien se detuvo más cuidadosamente en esta cuestión fue el historiador inglés Arnold Toynbee (+1975), quien escribió una obra de doce tomos sobre las civilizaciones históricamente conocidas: A Study of History. Ahí maneja una categoría-clave, verdadera constante socio-histórica, que arroja alguna luz sobre el tema en cuestión. Se trata de la correlación desafío-respuesta. Señala que una civilización se mantiene y se renueva en la medida en que consigue equilibrar el potencial de desafíos con el potencial de respuestas que ella les puede dar. Cuando los desafíos son de tal monta que sobrepasan la capacidad de respuesta, comienza el ocaso de esa civilización, entra en crisis y desparece. |
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Estimo que actualmente nos enfrentamos a esta clase de fenómeno.
Nuestro paradigma civilizacional, elaborado en Occidente y difundido
por todo el globo, está haciendo agua por todas partes. Los desafíos
globales son de tal gravedad, especialmente los de naturaleza ecológica,
energética, alimentaria y poblacional, que estamos perdiendo
la capacidad de darles una respuesta colectiva e incluyente. Este tipo
de civilización se va a disolver. |
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