Si el gobierno pagó por la liberación de los secuestrados
o sobornó a guerrilleros para tal efecto, está en todo
su derecho, pero no es ético mostrar un arreglo como una hazaña
militar, mediante todo un espectáculo mediático que no
ha sido más que la manipulación tanto de la información
como de la opinión pública, en lo cual son expertos el
propio Uribe, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y el nuevo
canciller Jaime Bermúdez.
Si bien el arte de la guerra al decir del milenario estratega militar
chino Sun Tzu se basa en el engaño al enemigo y el derecho internacional
en materia de conflictos autoriza el empleo de ciertas maniobras dirigidas
a engatusar al contrario como el camuflaje, las añagazas y las
falsas informaciones, prohíbe terminantemente el de la perfidia,
que no es más que el quebrantamiento de la buena fe.
Y aunque los defensores del gobierno aducen que lo único que
importa es que Íngrid Betancourt y 14 secuestrados más
recuperaron la libertad y eso es lo que en últimas cuenta, en
la guerra no todo se vale, porque ésta es una actividad humana
y por lo tanto está sujeto a la ética. Por eso es que
están proscritas las armas químicas y biológicas,
la tortura y los malos tratos a prisioneros, al igual que lo está
el uso de emblemas humanitarios para engañar al enemigo. No por
simple respeto a un organismo como la Cruz Roja sino por consideración
a la humanidad, habida cuenta que para atender un herido o enfrentar
una calamidad social, es imperativo que el símbolo de esta institución
no solamente sea creíble sino que garantice la imparcialidad
entre los bandos enfrentados.
TRIUNFALISMO PELIGROSO
Aunque nadie ha puesto en discusión el logro de la liberación
de los secuestrados, sí es muy criticable los métodos
utilizados y el aprovechamiento politiquero y mediático que se
ha hecho de esta operación. En primer término, el triunfalismo
desmedido por parte del gobierno y los altos mandos militares que ya
hablan del "fin del fin" de las FARC. Como consecuencia de
ello, se desecha la posibilidad de contar en lo sucesivo con mediadores
internacionales. Pero, además, mecanismos políticos como
el intercambio humanitario, la mediación internacional, el uso
de emblemas privativos de ONG humanitarias, todos ellos encaminados
a obtener una salida política negociada del conflicto, terminaron
siendo pisoteados a un costo ético que aún no se ha calculado
y que tarde o temprano la comunidad internacional pasará cuenta
de cobro.
SUPLANTADOS TELESUR, ECUAVISA Y GLOBAL HUMANITARIA
No era casual ni gratuito que los militares encargados de la operación
llevaran chalecos con emblemas de la Cruz Roja. Estaba previsto utilizarlos
como también lo hicieron con los nombres del canal internacional
Telesur y el canal ecuatoriano de televisión Ecuavisa, a través
de falsos periodistas que se hicieron pasar como corresponsales de ese
medio de comunicación, así como suplantaron el nombre
de Global Humanitaria, una organización no gubernamentel real
con sede en Barcelona. Por eso es que el vocero de esta organización,
Andrés Torres, solicitó explicaciones al gobierno de Uribe
para aclarar la indebida utilización de los datos de su registro
en la Generalitat de Cataluña.
EL PAPEL DEL COMANDO SUR Y EL MOSSAD
Aunque el ministro de Defensa Juan Manuel Santos y los altos mandos
militares en un claro engaño a la opinión pública
fueron reiterativos en que esta misión fue "de total factura
nacional", lo que ha salido a la luz es que la Operación
Jaque fue planificada por el Comando Sur de los Estados Unidos y el
Instituto de inteligencia y operaciones especiales de Israel, conocido
como el Mossad.
En efecto, satélites espías norteamericanos ImageSat ayudaron
a ubicar a los rehenes y los militares colombianos instalaron varios
equipos de vigilancia de video proporcionados por Estados Unidos, que
pueden hacer acercamientos y tomas panorámicas operadas a control
remoto a lo largo de ríos, única ruta de transporte a
través de densas zonas selváticas. Aviones de reconocimiento
piloteados por norteamericanos interceptaron conversaciones por radio
y teléfono satelital de los guerrilleros y emplearon instrumentos
electrónicos que pueden penetrar el follaje de la selva, admitieron
el embajador William Brownfield; el portavoz del Consejo de Seguridad
estadunidense, Gordon Johndroe; el jefe del Comando Sur, almirante James
Stavridis; quienes reconocieron al unísono que el gobierno de
Bush proporcionó "ayuda específica" (información
en tiempo real) para la operación.
La participación de los servicios secretos israelíes como
el Mossad y el Shin Beht también fueron claves. En particular,
la confirmación de la presencia en Colombia del general retirado
Israel Ziv; del ex jefe de la Brigada Givati; del ex oficial Gal Hirsh;
del ex director del servicio de investigación de la inteligencia
militar, Yossi Kuperwasser; y de la firma de seguridad israelí
Global.
También resulta curioso que la operación militar se haya
producido horas después de que el candidato republicano John
McCain, haya arribado a Cartagena donde fue recibido por el presidente
Uribe. Al decir de analistas como Noam Chomsky, sin duda se trataba
de una estratagema política para sacar provecho en la contienda
presidencial norteamericana que aventaja el aspirante demócrata
Barack Obama.
"Parece probable que el gobierno norteamericano, que según
todos los informes sabía los pasos con anticipación, haya
notificado a McCain de manera que éste pudiera sacar algún
provecho electoral y que su visita a Colombia estuviera planeada para
ganar capital político", sostuvo Chomsky.
LA PERFIDIA
Dice el DIH en el Protocolo I Adicional a los Convenios de Ginebra:
Artículo 37: Prohibición de la perfidia
1. Queda prohibido matar, herir o capturar a un adversario valiéndose
de medios pérfidos. Constituirán perfidia los actos que,
apelando a la buena fe de un adversario con intención de traicionarla,
den a entender a éste que tiene derecho a protección,
o que está obligado a concederla, de conformidad con las normas
de derecho internacional aplicables en los conflictos armados. Son ejemplos
de perfidia los actos siguientes:
a) simular la intención de negociar bajo bandera de parlamento
o de rendición;
b) simular una incapacitación por heridas o enfermedad;
c) simular el estatuto de personal civil, no combatiente; y
d) simular que se posee un estatuto de protección, mediante el
uso de signos, emblemas o uniformes de las Naciones Unidas o de Estados
neutrales o de otros Estados que no sean Partes en el conflicto.
El Código Penal colombiano en su artículo 43 define así
la perfidia:
"El que con ocasión y en desarrollo de un conflicto armado
y con el propósito de dañar o atacar al adversario, simule
la condición de persona protegida o utilice indebidamente signos
de protección como la Cruz Roja o la Media Luna Roja
u
otros símbolos de protección contemplados en tratados
internacionales ratificados por Colombia, incurrirá, por esa
solo conducta, en prisión de tres años y multa de cincuenta
a cien salarios mínimos legales mensuales vigentes".