GOBIERNO DE URIBE ES REITERATIVO EN VIOLACIÓN A DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO

POR JUAN MANUEL LÓPEZ CABALLERO

Cuando el bombardeo a la FARC en el Ecuador se violó la soberanía de un país vecino y se hizo una matanza indiscriminada para acabar con un cabecilla del enemigo. Esta violación al Derecho Internacional y a los Derechos Humanos fue hábilmente minimizada bajo una guerra mediática contra quienes protestaban (remember el 'computador de Raúl Reyes').

En algo se repite la situación con la operación jaque: ha sido un acto de guerra convertido por el manejo mediático en mensaje de civilidad y esperanza de paz.

La violación al Derecho Internacional Humanitario es desaparecida escondiéndola tras una lluvia de propaganda y de imágenes que inhiben cualquier cuestionamiento a los métodos utilizados.

Dice el DIH en el artículo Protocolo I Adicional a los Convenios de Ginebra:



Artículo 37: Prohibición de la perfidia

1. Queda prohibido matar, herir o capturar a un adversario valiéndose de medios pérfidos. Constituirán perfidia los actos que, apelando a la buena fe de un adversario con intención de traicionarla, den a entender a éste que tiene derecho a protección, o que está obligado a concederla, de conformidad con las normas de derecho internacional aplicables en los conflictos armados. Son ejemplos de perfidia los actos siguientes:

a) simular la intención de negociar bajo bandera de parlamento o de rendición;

b) simular una incapacitación por heridas o enfermedad;

c) simular el estatuto de personal civil, no combatiente; y

d) simular que se posee un estatuto de protección, mediante el uso de signos, emblemas o uniformes de las Naciones Unidas o de Estados neutrales o de otros Estados que no sean Partes en el conflicto.

Está fuera de discusión que para llegar a esto se impuso antes el principio de 'el fin justifica los medios', y que existía tanto el riesgo que corrían los cautivos como 'perfidia' en el montaje de la operación. Pero la máxima de este gobierno ha sido 'el resultado da la legitimidad a los medios' y parece que una vez más logrará imponerla.

No se ve pronunciamiento de la Procuraduría (por Constitución guardián y promotora de los diferentes temas de Derechos Humanos), ni por parte de otros gobiernos, ni por parte siquiera de la Cruz Roja, depositaria y máxima autoridad del DIH.

El problema es que, a pesar de ser los medios de comunicación masiva quienes manejan la sociedad, no existe regulación que les fije atribuciones o responsabilidades, y por eso dispone de ellos quien logra controlarlos para sus propios objetivos. Difícil un caso más ilustrativo que éste, donde el manejo de la imagen y la noticia logran impedir que la reflexión y el análisis impongan lo que la razón había llevado a la humanidad a definir como '… los usos establecidos entre las naciones civilizadas, por las leyes de la humanidad y por las exigencias de la conciencia pública' (Cláusula Martens, fundamento del DIH).