Es la primera vez en mucho tiempo que Washington toma la ofensiva en
la región y es capaz de poner a una porción importante
de los países latinoamericanos detrás de su estrategia.
Es también una ostentación de fuerza en momentos en que
el gobierno de Hugo Chávez atraviesa serias dificultades internas
y no consigue apoyos a su estrategia de responder a la tensión
con más tensión.
Lo primero que llama la atención, es la falta de pudor de los
actores. Las FARC se presentan como una organización revolucionaria
y popular pero son en realidad un grupo armado que viola los derechos
humanos, recluta menores a la fuerza, abusa de las mujeres y de los
rehenes que mantiene en su poder y se financia gracias al narcotráfico
(ver recuadro). Muchos países lo consideran terrorista.
Por otro lado, el presidente Alvaro Uribe Vélez integró
el narcotráfico y fue aliado de los paramilitares, como figura
en el Archivo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos revelado por
la revista Newsweek en 2004. Allí se establece que Uribe formaba,
en los año 90, parte del cartel de Medellín, comandado
por el narcotraficante Pablo Escobar, de quien era amigo íntimo
1. Este es el tipo de personas que George W. Bush definió el
4 de marzo de este año como "nuestro aliado democrático".
Uribe se ha convertido en el principal operador de las políticas
de la Casa Blanca en la región.
NUEVO EQUILIBRO REGIONAL DE FUERZAS
En 2004 la revista brasileña Military Power Review elaboró
un ranking de las fuerzas armadas sudamericanas incluyendo todas las
variables: desde la cantidad de efectivos y la calidad del equipo hasta
los planes de defensa y la proyección estratégica. El
análisis estableció un puntaje a cada nación según
su poderío militar. En primer lugar aparecía Brasil con
653 puntos; en una segunda fila figuraban Perú con 423, Argentina
con 419 y Chile con 387. Luego venía otro grupo en el que figuraba
Colombia con 314, luego Venezuela con 282 y Ecuador con 254 puntos 2.
En aquel momento, hace apenas cuatro años, la diferencia a favor
de las fuerzas armadas de Brasil era considerable mientras los seguían
dos grupos de país relativamente parejos entre sí.
En 2007 la misma revista difundió datos sobre la cantidad de
efectivos de las diferentes fuerzas armadas en cada país con
cifras del año anterior. Los datos de los ejércitos permiten
concluir que Colombia (178,000 soldados) se había situado en
el segundo lugar del continente muy cerca de Brasil (190,000 soldados).
En muy pocos años, el poderío militar de ese país
ha escalado posiciones en forma geométrica. Ese mismo año
el ejército de Francia tenía 137,000 efectivos y el de
Israel 125,000. Para 2008 ya son 210,000 los efectivos de tierra de
Colombia, superando así a Brasil que tiene cuatro veces más
población y siete veces su superficie. El gasto militar de Colombia
es el mayor del continente: 6,5 % de PIB, muy por encima del de Estados
Unidos (4%), de los países de la otan (2%) y del resto de Sudamérica
(1,5 al 2%).
Si observamos la progresión de las fuerzas armadas de Colombia,
su crecimiento es asombroso. En 1948, cuando sucedió el asesinato
de Jorge Eliécer Gaitán que dio inicio a La Violencia
, había 10,000 militares. En 1974 ya eran 50,675 para subir hasta
85,900 en 1984, en el período que comenzaron las negociaciones
de paz para la desmovilización de varias organizaciones armadas.
Para 1994 había 120,000 efectivos que se elevaron a 160,000 en
las primeras fases del Plan Colombia. En estos momentos, las tres ramas
de las fuerzas armadas tienen 270,000 uniformados a los que deben sumarse
142,000 policías. En total, más de 400,000 personas en
armas en siete divisiones, con una Fuerza de Despliegue Rápido
y una Agrupación de Fuerzas Especiales Antiterroristas 3.
Sólo en 2007 el ejército creó 52 nuevas unidades.
Recibe donaciones de helicópteros Black Hawk de Estados Unidos,
compró 13 aviones caza a Israel y 25 aviones de combate Super
Tucano a Brasil en 2006. Las fuerzas armadas de Colombia son muy superiores
a las de sus vecinos: la relación de efectivos es de seis a uno
con Venezuela y de 11 a uno con Ecuador. Pero la principal diferencia
es que se trata de tropas entrenadas en el combate en la selva y que
cuentan con el respaldo logístico de Washington 4.
En muy pocos años, en Sudamérica se ha producido un espectacular
vuelco del poderío militar. Es resultado del Plan Colombia. Con
la excusa del combate a las FARC y al narcotráfico, desde agosto
de 2000, cuando el Congreso de Estados Unidos aprueba el Plan Colombia,
este país ha recibido US$ 5,225 millones en ayuda militar. A
ello debe sumarse la aplicación por el gobierno de Uribe de impuestos
especiales a los sectores de mayores ingresos para equipar a las fuerzas
armadas. Helicópteros de transporte y ataque, armamento liviano,
visores infrarrojos, protección de oleoductos, lanchas rápidas,
aviones turbohélice de ataque a tierra, aviones de inteligencia
y control y radares para seguir vuelos ilegales, son las principales
adquisiciones 5.
INVOLUCRAR A LOS VECINOS
En 2003, el sociólogo James Petras apuntaba que la verdadera
preocupación del Comando Sur de Estados Unidos, quien realmente
diseña la política regional, es que "los países
vecinos de Colombia (Ecuador, Venezuela, Panamá, Brasil), que
están sufriendo los mismos efectos adversos de las políticas
neoliberales, se movilicen políticamente contra la dominación
militar y los intereses económicos de los Estados Unidos"
6.
Por eso la estrategia contemplada por el Plan Colombia no consiste tanto
en ganar la guerra interna como en derramarla hacia los países
limítrofes como forma de neutralizar su creciente autonomía
de Washington. Militarizar las relaciones interestatales siempre es
buen negocio para quien apoya su hegemonía en la superioridad
militar. En este sentido, la existencia de las FARC es funcional a los
planes belicistas de Washington.
Rafael Correa mencionó que el costo de controlar la frontera
con Colombia, donde tenía destacados unos 10,000 efectivos antes
de la incursión del 1 de marzo, supera los cien millones de dólares
anuales. Colombia no controla esa frontera y empuja a la guerrilla hacia
suelo ecuatoriano, como forma de producir desestabilización.
En los últimos años, Ecuador desmanteló unos 40
campamentos de las FARC en su frontera y presentó decenas de
quejas por la fumigación de supuestos cultivos de coca que terminan
afectando a la población ecuatoriana fronteriza.
Brasil decidió impermeabilizar su frontera ya en tiempos de Fernando
Hernique Cardoso. En respuesta al intento de la administración
Clinton de implicarlo en los objetivos del Plan Colombia, ya en 2000
puso en marcha el Plan Cobra (de las iniciales de Colombia y Brasil)
para evitar que la guerra en ese país se desborde sobre la Amazonia
brasileña, y el Plan Calha Norte para evitar que guerrilleros
y narcotraficantes crucen la frontera 7.
El control de la región andina es considerada clave para la hegemonía
estadunidense en el continente, tanto por razones políticas como
por las riquezas minerales que contiene. Permite que las multinacionales
estadounidenses recuperen el terreno perdido desde que en la década
de 1990 fueron parcialmente desplazadas por las europeas; aseguraría
por otros medios lo que se pretendía a través del ALCA
(Area de Libre Comercio de las Américas ; impide que otras potencias
emergentes (Brasil pero también China e India) se posicionen
en la región.
Pero está también la vertiente petróleo. En 1973,
Estados Unidos importó el 36% de sus necesidades petroleras.
Hoy en día, Estados Unidos importa 56% del petróleo crudo
que consume. Venezuela es el cuarto proveedor, que abastece el 15% de
sus necesidades, y Colombia el quinto 8. Asegurar el flujo del recurso
energético requiere un control territorial de enclave con presencia
militar sobre el terreno.
LA DESESTABILIZACIÓN DE VENEZUELA
Desde la derrota del gobierno de Chávez en el referendo para
la reforma de la Constitución, el 4 de diciembre de 2007, la
tensión interna y regional dio varios pasos al frente. Como lo
pronosticaron varios analistas, la crisis económica parece fuera
de control y está generando problemas en las relaciones entre
el gobierno y la población 9. Parece ser una buena ocasión
para intentar la desestabilización.
En efecto, todo indica que Raúl Reyes, la cara más visible
de las FARC por su carácter de negociador, había sido
localizado en ocasiones anteriores pero nunca se decidió atacarlo.
La decisión de desencadenar una acción de ese tipo en
este momento tendría varias lecturas. Por un lado, aprovechar
la situación interna de Venezuela, pero también socavar
la gobernabilidad de Rafael Correa que está en el comienzo de
un programa de cambios que tienen en el control estatal del petróleo
uno de sus ejes, y en una sólida alianza con Brasil un punto
de apoyo esencial.
Pero una desestabilización de la región también
tendría efectos muy nocivos sobre Brasil, la potencia regional
emergente que está saliendo fortalecida de la crisis económica
mundial en curso. En 2007 Brasil tuvo un aumento del 84% de las inversiones
extranjeras directas respecto a 2006 y en enero de 2008 fue el doble
que el mismo mes del año anterior. Con razón, la revista
Exame publica un informe que señala que "el país
vive el mejor momento económico en tres décadas"
y que tiene la oportunidad de "ingresar en la elite del capitalismo
mundial" 10.
Ocupar ese lugar supone desplazar a otros. O sea, Brasil está
llenando el vacío que deja la creciente debilidad de Washington
en la región. Por eso su cancillería se juega por la paz:
para promover los negocios y para acotar el militarismo que siempre
es el mejor "negocio" para una superpotencia en declive. Clóvis
Brigagao, director del Centro de Estudios Americanos de la Universidad
Cándidos Mendes de Rio de Janeiro, señaló que la
actual es "una oportunidad única" para establecer una
mediación colectiva similar al Grupo de Contadora que en los
80 promovió la pacificación de Centroamérica 11.
Por último, Venezuela está sufriendo un tipo de desestabilización
que puede ser un modelo para aplicarse en otros países. Julio
García Jarpa, diputado del estado de Táchira, fronterizo
con Colombia, observa la extensión en Venezuela del fenómeno
paramilitar. "Ante el plan de desmovilización del paramilitarismo
en Colombia, algunos grupos se concentraron en la frontera con los estados
venezolanos Apure, Zulia, Mérida, Táchira y Trujillo"
12. Desde allí contrabandean gasolina, acaparan alimentos y contribuyen
a crear inseguridad, corrompiendo funcionarios y generando un clima
de violencia.
Esos estados conforman un tercio del país y son los que cuentan
con los recursos de hidrocarburos más importantes y están
incluidos, según denuncia el diputado venezolano, en un plan
de secesión como la que promueven los departamentos de Santa
Cruz y Tarija en Bolivia. Luego de los sucesos en Kosovo, donde la independencia
promovida por Occidente aparece ligada al negocio petrolero, la tesis
de que la derecha venezolana, apoyada por intereses estadounidenses,
promuevan la secesión de la región occidental no parece
un disparate.
En paralelo, los datos que van saliendo a la luz permiten concluir que
buena parte de las denuncias de Chávez sobre una conspiración
contra su gobierno no son fruto de su imaginación. El asunto
es cómo contener las tendencias a la guerra y cómo atajar
la polarización. En este sentido, la diplomacia brasileña
sigue dando muestras de sentido común y de saber hacer. No dejó
de tomar partido por el agredido, pero puso el norte en construir una
paz estable en la región, asentada en la integración regional.
Para eso, la construcción de la Comunidad Sudamericana de Naciones
es más urgente que nunca.
Notas
1. Newsweek, 4 de agosto de 2004 en www.newsweek.com/id/54793.
2. Ver www.militarypower.com.br/frame4-ranking.htm.
3. José Fernando Isaza Delgado y Diógenes Campos Romero,
"Algunas consideraciones cuantitativas sobre la evolución
del conflicto en Colombia", Bogotá, diciembre de 2007.
4. "Uribe listo para ir a la guerra", Página 12, 5
de marzo de 2008.
5. Fabián Calle, "La crisis Venezuela-Colombia: las capacidades
militares que esconden las palabras", 4 de marzo de 2008, www.nuevamyoria.com.
6. James Petras, "La estrategia militar de Estados Unidos en América
Latina", en América Libre, No. 20, enero 2003.
7. "Os militares, o governo neoliberal e o pé americano
na Amazonia", en revista Reportagem, www.oficinainforma.com.br.
8. Raúl Zibechi, "El nuevo militarismo en América
del Sur", Programa de las Américas, mayo de 2006.
9. Raúl Zibechi, "Venezuela: Debates a raíz de la
reforma de la Constitución", Programa de las Américas,
diciembre de 2007.
10. "O Brasil que acelera", Exame, 6 de marzo de 2008 en http://portalexame.abril.com.br.
11. Mario Osava, "Brasil se resiste a mediar en conflicto andino",
IPS, 4 de marzo de 2008.
12. Miguel Lozano, "Paramilitarismo, punta de lanza del separatismo
en Venezuela", Prensa Latina, 7 de marzo de 2008.
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