Es más fácil, porque hay una tendencia
a la homogeneización cultural vehiculada por la globalización
de los medios de comunicación, y en un sentido amplio, las mayorías
son el conjunto de las personas que siguen, en la medida que sus medios
económicos se lo permiten, una cierta manera de vivir, pensar,
vestirse y actuar de acuerdo con unos parámetros dictados por
ellos. Los medios presentan un ideal de identidad (que no es otro que
la "american way of life"), y, sobre todo, los jóvenes
y niños (mayores consumidores de la comunicación mediática),
hacen lo posible por parecerse a ese ideal. Sólo se necesita
compartir e imitar una imagen identificatoria, para entrar a formar
parte del grupo de la mayoría y no ya de la mayoría de
un Estado, sino de la mundial. Quienes tienen algún impedimento,
físico, social, cultural, sexual, intelectual, económico,
o simplemente se niegan a seguir modelos impuestos, son los que conforman
las minorías y se convierten la mayoría de las veces en
grupos marginalizados.
Pero la marginalidad como característica de la
minoría, en algunos casos está desapareciendo. En muchas
sociedades, por poner un ejemplo, los homosexuales han dejado de ser rechazados
socialmente por su "diferencia sexual" que ha sido aceptada
y legalizada por los Estados, aunque se siga considerando dentro de las
mismas sociedades que las personas "normales" son las heterosexuales.
Pero este grupo ha logrado obtener un reconocimiento social importante
y cada día llena más los medios de comunicación que
son los que se encargan de transmitir la imagen ideal de la identidad.
Lamentablemente en Colombia se frena este proceso, como lo comenta Efer
Arocha, pese a la defensa de personajes como el ex presidente López
Michelsen (véase su discurso ante el Senado).
Las sociedades viven en permanente proceso de transformaciones, reajustes
y reestructuraciones políticas y sociales, y cada una de esas transformaciones
lleva implícita una simbólica identitaria, que acepta o
rechaza algunas partes de esa sociedad, creando nuevos criterios definitorios
de las mayorías y minorías.
Afortunadamente, la homogeneización cultural se confronta, con
una oposición, que es la emergencia de grupos sociales que procuran
diferenciarse, exaltando sus rasgos particulares. Surgen en la margen
movimientos sexuales, religiosos, ecológicos, étnicos, comunitarios,
económicos y otros.
En las dos últimas décadas, los movimientos étnicos
han sido particularmente notorios. Ellos exaltan los rasgos de una "etnicidad"
definida diferentemente por cada pueblo indígena o negro, de acuerdo
con características específicas propias frente a su relación
con la sociedad mayoritaria. La identidad de las minorías negras
colombianas está muy bien estudiado en el artículo sobre
el caso de Cartagena de Elisabeth Cunin y en el de Yves Moñino
sobre el Palenque de San Basilio.
Muchas veces la identidad particular es definida por el hecho de poseer
una lengua distinta, pero en los casos en que ésta se ha perdido,
lo particular es lo religioso o lo comunitario o lo territarial o todas
estas cosas a la vez, como lo describe Carolina Ortiz a propósito
de los indígenas. Los indígenas ganan terreno político
en muchos países latinoamericanos, fenómeno analizado por
Fernando Arellano.
Lo cierto es que los movimientos étnicos en las sociedades multiculturales
como Colombia y de casi todos los países de América Latina,
tienden a fragmentar la identidad de las "mayorías nacionales"
ya de por sí bastante diluida en algunos países del área.
Por eso les damos énfasis especial en este número de CRONICÓN.
En la Colombia actual, las ONGs de derechos humanos se han convertido
para el gobierno en minorías peligrosas para la estabilidad del
país (véase los artículos de Alexis Ponce y Militantes
por la vida).
Otros grupos que hasta ahora tampoco eran un problema social, están
siendo estigmatizados por alcaldes de grandes ciudades colombianas: los
"rebuscadores" que tratan de sobrevivir con la economía
informal, son tratados como delincuentes porque dan una mala imagen de
la ciudad imaginada, como lo muestra Pilar Mendoza.
Continúan siendo minorías, desde la colonia española,
los indígenas, los negros, los homosexuales, los indigentes, y
desde la independencia, los opositores del gobierno, los periodistas independientes,
los sindicatos y en general, un gran porcentaje de los sectores populares,
que por carecer de teléfono, no entran a hacer parte de la mayoría
uribista fabricada por los institutos de sondeos que trabajan con llamadas
telefónicas para establecer sus resultados.
Todas estas reflexiones y análisis sobre las minorías tienden
a plantear el problema de la diversidad aceptada como solución
a la discriminación, la estigmatización y la criminalización
de seres percibidos como diferentes.
Carolina Ortiz Ricaurte
Presidenta Asociación Amigos de Cronicón
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