"Adam Smith en Pekín" comienza con la fascinante sugestión
sobre el retorno del baricentro de la economía mundial a China,
una sociedad de mercado no capitalista.
Una imagen que contradice las estadísticas, así como los
análisis procedentes de su realidad, que describen a un país
que ha tomado decisivamente la senda del capitalismo.
Al final del libro, la sociedad de mercado no capitalista se convierte
más en una esperanza que una realidad. ¿En que punto estamos?
No hablaría de un carácter cíclico del desarrollo
histórico. Para empezar se recuerda que Europa ha conocido un
desarrollo capitalista con características únicas, cuyo
inicio coincide con el arranque de la "gran divergencia" entre
Oriente y Occidente.
La apuesta teórica en la que basarse es entender por que el desarrollo
capitalista muestra límites evidentes y por que Asia y la China
en particular, se han convertido en el centro del mercado mundial, tal
como lo eran al principio de la gran divergencia.
China tiene una larga tradición de una economía de mercado
donde han estado presentes elementos capitalistas muy innovadores.
Al mismo tiempo, la existencia de una diáspora china ha permitido
siempre a este país tener una estrecha relación con el
resto de Asia y, a partir del siglo XIX, también con los Estado
Unidos.
Sin embargo, a partir del siglo XV ningún capitalista chino ha
tratado de controlar el estado, factor indispensable para ejercer una
hegemonía sobre la sociedad, como han sostenido, si bien desde
prospectivas no siempre coincidentes, Karl Marx y Fernand Braudel.
Por lo tanto no expreso una esperanza, sino que examino la posibilidad
de que en dicho país esté tomando forma una sociedad de
mercado no capitalista. Lo que no excluye la posibilidad de que, por
el contrario, se desarrolle un sistema capitalista.
André Gunder Frank, a quien he dedicado mi libro, me repetía,
antes de morir, que se abandonara la categoría capitalismo. No
estaba de acuerdo, pero su provocación puede acogerse como una
invitación a considerar al capitalismo como una realidad que,
como ha escrito Fernand Braudel, debe cambiar continuamente para sobrevivir.
De hecho, el capitalismo se ha caracterizado por la esclavitud y la
expansión territorial. Y por eso hemos tenido el colonialismo
y formas agresivas de imperialismo.
Después ha habido el welfare state en los países centrales
y diversas formas de subordinación política y económica
de gran parte de la población mundial. Ahora estamos asistiendo
al agotamiento del impulso propulsivo constituido por el militarismo
y el imperialismo.
Por lo tanto es evidente la pérdida de la capacidad heurística
de los paradigmas utilizados hasta ahora para comprender hacia donde
se encamina la economía mundial.
En el Manifiesto del partido comunista, Marx y Engels prospectan una
homologación capitalista del mundo. Esto les conduce a un énfasis,
muy discutible, en el carácter progresivo del capital.
Su profecía no está muy lejos del "mundo plano"
de un analista liberal como Thomas Friedman. El mundo actual, sin embargo,
es todo menos plano, tal como evidencian los acontecimientos chinos.
No sé si China es capitalista o un socialismo de mercado, pero
su irrupción en la escena mundial provoca un cambio de las relaciones
en el sistema interestatal y que el Sur se presenta ahora con una posición
de fuerza con respecto al Norte del mundo.
Últimamente he hablado con frecuencia de la posibilidad de una
"nueva Bandung". Es decir, de un entendimiento entre los países
del Sur del mundo, basado en su aumento de peso en el mercado mundial.
La utilización que haces de Adam Smith es fascinante. Mientras
que la ensayística dominante lo describe como el teórico
del capitalismo, tú lo consideras como un estudioso a favor del
mercado, pero no del capitalismo. El autor de la "Riqueza de las
naciones" tiene, sin embargo, como objetivo, elaborar categorías
útiles para comprender el funcionamiento del capitalismo. Nosotros
nos limitamos a percibir un gran cambio, pero tenemos dificultades para
innovar las categorías útiles para entender las transformaciones
en curso. Te propongo una provocación: el análisis del
tan maltratado Lenin sobre el capitalismo de estado gestionado por el
partido podría ayudar a entender el dinamismo económico
en Asia oriental o en el Sur-Este asiático. ¿No crees?
Podemos sostener que existen diversas formas a través de las
cuales las élites nacionales ejercen el poder de gobierno en
la sociedad. Una tesis ya avanzada precisamente por Adam Smith. En China,
las reformas de Deng Xsiao Ping fueron lanzadas para salvar la revolución
popular de la revolución cultural y se centraban en el campo.
Fue después que llegaron los capitales extranjeros. En los años
noventa la situación se les fue de las manos al grupo dirigente,
que ahora intenta retomar el control. Me dejan muy perplejo algunas
lecturas sobre el carácter totalitario de la sociedad china,
marcada históricamente por las revueltas contra el poder central
o local. Actualmente, el número de huelgas, manifestaciones,
revueltas, es impresionante. Y son revoluciones que implican a centenares
de millones de hombres y mujeres. El partido comunista chino tiene por
lo tanto el problema de contener esta tendencia a la revuelta. Hay también
otro aspecto sobre el que pocos se detienen. En el último decenio
ha ocurrido, por ejemplo, que la mayor parte de los cuadros intermedios
se han vuelto hacia los negocios. Por lo tanto, el vértice del
partido y del estado no disponen de la cámara de compensación
necesaria para ejercer un gobierno sobre la sociedad.
En tu libro escribes que las crisis de las bolsas no son una tragedia
..
R. La crisis de las bolsas provoca empobrecimiento. Esto es indudable.
Pero si razonamos en temas de sistema es benéfica, porque pone
fin a la locura de los años ochenta y noventa caracterizada por
la carrera espasmódica para conseguir superbeneficios. Un veinteno
durante el cual ha ocurrido de todo. Crecimiento del crédito
al consumo, adquisición por parte del Sur del mundo de los bonos
del tesoro americano, que han arrojado una masa de capital monetario
en los Estados Unidos que ha alimentado la financiariación de
la economía. Si no ha habido un hundimiento, debemos darle la
gracias al Sur del mundo que ha alimentado la demanda mundial, ha producido
mercancías a bajo coste para los consumidores estadounidenses
y, en menor medida, europeos; la China como el Japón en los años
ochenta, adquiere bonos del tesoro americano a través de los
cuales los Estados Unidos financian su dominio en el mundo. La crisis
de las bolsas pone fin a esta locura. También marca el fin de
la hegemonía americana en la economía mundial. Ahora la
locomotiva está representada por la China y, en menor medida,
por la India, que sostienen la demanda. Otra cosa es el problema de
cómo hacer frente a las consecuencias sociales de las crisis
de las bolsas. Respecto a ello me parece que las propuestas existentes
son, como poco, deprimentes.
Como escribes en un cierto punto, citando una conocida frase de Marx,
para comprender al capitalismo hace falta desvelar elsecreto de los
laboratorios de la producción
.
Una indicación metodológica de Marx que los marxistas
pronto han quitado. Fue Mario Tronti con "Obreros y capital"
quien nuevamente la sacó a relucir. Sin embargo dudo mucho que
la indicación de descender a los laboratorios de la producción
ayude a comprender algún secreto. Para comprender el funcionamiento
del capitalismo debemos tomar en cuenta la proliferación de formas
económicas de mercado, aunque no necesariamente capitalistas.
Y también de la simultaneidad de diversos modelos de capitalismo.
El "mundo no será plano", pero entonces ¿por
qué no pensar que existne también, simultáneamente,
diversos modelos productivos interdependientes entre sí? Silicon
Valley, por ejemplo, no puede existir sin el "lager" donde
se producen microchips con una fuerza de trabajo casi reducida a la
esclavitud o a una condición carcelaria. En otras palabras, la
high-tech o las biotecnologías tienen un doble ligamen con la
militarización del trabajo, presente tanto en el norte como en
el sur del mundo
Habría que escribir otro libro para responder a esta pregunta.
Por el momento, lo que me interesa es comprender el papel jugado por
el militarismo. Muchas innovaciones productivas han sido consecuencia,
por ejemplo, de la producción de armas. Por otra parte, soy polémico
con quienes hacen coincidir al capitalismo con su fase industrial.
Silicon Valley no es industrialismo
..
Cierto. Estoy convencido de la crisis del fordismo. Si hay que hablar
de un modelo productivo emergente, éste es Wal Mart. Repito:
si se quiere entender cómo el capitalismo ha ejercido su hegemonía
sobre gran parte de la población mundial, hay que tratar de comprender
la relación entre militarismo e imperialismo. Lo cual significa
expansión y conquista territorial. Por ejemplo, el capitalismo
se ha desarrollado a través de la esclavitud
.
Pero en los Estados Unidos la esclavitud convivía con la industria
del acero que innova profundamente la producción
..
Si, pero el elemento fundamental para comprender la difusión
del capitalismo y la hegemonía que ejerce en el mundo debe comprender
el papel del militarismo, de la potencia militar. He dicho hace un momento
que existe una actitud hacia la insubordinación en la sociedad
china. Pero no se comprende cual es la relación entre esta conflictualidad
difusa y el poder político. ¿Como se resuelve entonces
la relación entre movimientos e instituciones?
La revolución ha constituido una vertiente en la historia china.
Desde entonce el arbitrio del estado puede ser contestado. Y cuando
ocurre, las formas de la crítica van desde la huelga hasta la
verdadera revuelta. Durante una visita a China he hablado con un cuadro
del partido que había constituido una joint- venture con una
empresa francesa para la producción de champagne en China. Llegados
a un cierto punto, la sección local del partido propuso la expropiación
de la tierra. Los campesinos secuestraron a los dirigentes de haciendas,
los funcionarios estatales y los del partido, poniendo una condición:
"los liberamos solo si firman un acuerdo de que la tierra continuaremos
cultivándola nosotros". El partido firmó el acuerdo
rápidamente.
Me gusta recordar este episodio porque indica claramente que el partido
puede decidir esto o aquello, pero si los hombres y mujeres objeto de
las decisiones no están de acuerdo no se andan con sutilezas,
porque se sienten legitimados por algunos principios de base de la revolución.
Por lo que dice no está precisamente en sintonía con
quienes sostienen que el neoliberalismo es el modelo hegemónico
del capitalismo
.
El neoliberalismo ha sido un paréntesis de locura con el que
los Estados Unidos y su fiel aliada, Inglaterra, han tratado de imponer,
por las buenas o por las malas, su modelo. Pero ambos han fracasado,
como testimonian la caída de las bolsas y la derrota estadounidense
en Iraq. Estamos en una fase turbulenta cuyas salidas son todavía
difíciles de prever. Por el momento, grande es el desorden bajo
el cielo, pero no sé si la situación es excelente.
Il Manifesto - Sinpermiso
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