En sus palabras: "Profesor Dieterich: Estamos ante una de esas
grandes disyuntivas: Rojo o blanco, Dieterich, dos esquinas del ring.
El General Baduel se colocó por su propia conciencia en la esquina
blanca, al lado de la oposición más retrógrada
de ese país... En la roja está Chávez y la esperanza
bolivariana de América. Allí en esa esquina estamos la
gran mayoría de los revolucionarios del mundo. La última
pregunta que me hago Profesor... ¿En cuál esquina estará
Usted?"
TANTO EL "SÍ" COMO EL "NO" SON SOLUCIONES
DEFICIENTES
La falacia reduccionista del modelo de Celia refleja el problema general
del debate de la ruptura Chávez-Baduel: la presunción
de que una de las opciones es la buena y la otra es la mala. A mi juicio,
ninguna de las dos opciones optimiza los intereses antiimperialistas
y anticapitalistas del pueblo venezolano y de la revolución latinoamericana.
Tanto el "Sí" como el "No" son soluciones
deficientes, y triunfe cual triunfe, dejará un campo minado para
el futuro de Venezuela y del proceso, que tarde o temprano estallará.
Ambas posiciones son soluciones ficticias ante las contradicciones reales
del país y la naturaleza clasista del proceso. Lo trágico
de la situación es que pese a existir un método sencillo
para resolver el conflicto, no se utiliza: la votación de las
nuevas clausulas constitucionales en forma individual, no en bloque.
De esta manera, cada ciudadano podría expresar libremente y diferenciadamente
su opinión y el perfil de la nueva Constitución reflejaría
de manera auténtica la voluntad de las mayorías.
Esta es "la esquina", donde yo estoy, Celia. Es una posición
que probablemente me costará la amistad con ambos protagonistas,
porque no comparto las falacias argumentativas de un lado ni del otro.
Si esto sucede, sería lamentable; pero hace muchos años
opté conscientemente por la ética de la verdad científica
que es la que condujo la vida cognoscitiva de Karl Marx y Friedrich
Engels, y siempre he estado dispuesto a pagar su precio político.
Fui excluido de La Jornada (bajo el director Carlos Payán) y
de El Universal, de México, por defender a Cuba y Venezuela;
la relación con sectores del Estado cubano y ciertas páginas
web de izquierda se ha friccionado y puede llegar a la ruptura. Sin
embargo, prefiero esta libertad y este costo, a convertirme en un intelectual
orgánico de los Estados --- sean burgueses o "socialistas"---
que habla cuando los Estados lo quieren y en los términos que
lo quieren.
SE NEGOCIA POR NECESIDAD, NO POR AMORES
Sobre mi apelación a la negociación "ecuménica",
como tú dices, comentas: "Vuestra frialdad y cálculo
llegan a herir el alma del más conservador de los analistas".
Lo siento, pero en la política, la economía y lo militar,
nadie negocia por amores o afinidad, sino por necesidad. Las FARC y
el Presidente Andrés Pastrana negociaron meses en San Vicente
del Caguán, pese a ser enemigos a muerte. El principal terrorista
de Estado de América Latina, Álvaro Uribe negocia con
el Comandante Manuel Marulanda (vía Hugo Chávez). El Frente
Sandinista de Liberación Nacional negoció con la operadora
del imperialismo gringo, Violeta Chamorro, y Hugo Chávez negoció
con el candidato opositor Arias Cárdenas, pese a que este en
pleno desarrollo del golpe de Estado del 2002 lo llamó públicamente
"asesino" y convocó a los militares a realizar el golpe
de Estado.
Si se negocia o no, depende de la correlación de fuerzas. Si
uno de los adversarios piensa que tiene una superioridad suficiente
para liquidar al otro, infiere probablemente que no necesita negociar.
Si es incierta la correlación de fuerzas, tratará de negociar.
Pero, aun en el primer caso, nos alecciona el genio dialéctico
de la ciencia militar, Carl von Clausewitz, puede ser mejor para el
poderoso una solución negociada que ir a la guerra.
La verdadera pregunta que hay que hacer en el caso de Venezuela, es,
por lo tanto:
¿TIENE EL GOBIERNO BOLIVARIANO LA FUERZA PARA GANAR CON ABRUMADORA
MAYORÍA LA VOTACIÓN ?
El pronóstico sobre las fuerzas de votación del "sí"
y del "no" siempre es hipotético e incluye, por lo
mismo, la posibilidad del error; además de depender de contingencias
no previsibles, como en el caso del atentado al metro de Madrid, cuyo
manejo propagandístico le costó a Aznar la presidencia.
Determinar, si los resultados del referendo sean un éxito o fracaso
es más fácil. Mis amigos revolucionarios en Venezuela
coinciden conmigo en la siguiente escala de evaluación: a) menos
del 50% para el "sí", sería una derrota absoluta
que obligaría inevitablemente a nuevas elecciones generales;
b) un resultado entre el 50 y 60% sería una derrota relativa
que pondría en peligro la gobernabilidad del modelo que el Presidente
pretende construir; c) más del 63% estabilizaría el proyecto
actual. En los casos "a" y "b" la nueva Constitución
carecería de poder fáctico social y constituiría
esencialmente un legajo de papel.
Sobre estos raciocinios tendrán que decidir los actores venezolanos
si se negocia o no. De cualquier forma es obvio, que hay varios escenarios
y modelos históricos que no son aplicables. Alguna gente sueña
con escenarios jacobinos y otros con paradigmas de tipo Brutus-César
o Augustus-Brutus. Los primeros no son viables, y los segundos no son
deseables. Tampoco es conveniente caer en triunfalismos, tal como aleccionó
el sufragio de diciembre del 2006, cuando se soñaba con 10 millones
de votos y con todo el poder del Estado y del Presidente, se consiguieron
7.5 millones.
LA FÍSICA Y LA POLÍTICA
Celia, el principio de incertidumbre de Heisenberg es irrelevante para
el debate, porque se refiere a la medición del comportamiento
de la materia pre-biológica a escala microcósmica, cuando
nuestro debate trata de entidades bio-sociales a escala mesocósmica.
SOCIALISMO DEL SIGLO XXI
Tu hablas del "sacrosanto e indescifrable Socialismo del Siglo
XXI". Me resulta difícil entender, como alguien que tiene
una formación profesional en las ciencias de la naturaleza puede
formular semejante enunciado. Una teoría científica, particularmente
en las ciencias fácticas, no tiene nada de sacrosanto: es verificable
y perfectible, por su protocolo de investigación. Para decirlo
en un lenguaje más técnico ---por el cual pido disculpas
a los lectores no familiarizados con la epistemología científica---
y referente al Socialismo del Siglo XXI de la Escuela de Bremen y de
la Escuela de Escocia: tu no encontrarás en nuestras obras estrategias
de inmunización de las hipótesis ni el modelismo platónico,
que caracteriza a ciertas ciencias sociales burguesas.
Tampoco hay nada "indescifrable". Los libros y artículos
de Cockshott/Cottrell, al igual que los míos que tratan el tema,
determinan con claridad la institucionalidad del Socialismo del Siglo
XXI, a saber, la economía de equivalencias y la democracia participativa
en las cuatro relaciones sociales constitutivas del ser humano. Aunque
no se vendan en Cuba esas obras y, como tú dices, no tienes acceso
al Internet, tú viajas mucho y puedes adquirirlos sin problema
en Europa y América Latina o, bajarlos del Internet en esos países
que visitas. Lamento decirlo, pero tu comentario no tiene nada que ver
con la realidad informativa que existe sobre el tema, que está
a tu fácil alcance.
VERDAD Y ÉTICA
"Quien no conoce la verdad, es solo un tonto. Quién la conoce
y la llama una mentira, es un criminal." Así planteaba Berthold
Brecht la dialéctica entre la verdad y la ética. La superación
de la tontera requiere el recurso de la ciencia, "lo más
preciado" que tenemos, como decía Albert Einstein. Y la
ética requiere la voluntad decidida de no "acomodar la verdad
a intereses partidistas", en palabras de Karl Marx.
Este es el campo, Celia, en que nos movemos. Tú, yo, Raúl
Isaías Baduel y Hugo Chávez. Ojalá, que la verdad,
la sabiduría y la mesura guíen las mentes y las manos
de ambos, en beneficio de los pueblos y de la liberación de la
Patria Grande.
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