En ninguno de los países involucrados fueron publicados o discutidos
los puntos de estos tratados con la participación del pueblo.
En realidad fueron impuestos por Norteamérica a esos presidentes
cuya seguridad financiera y jurídica dependen de la voluntad
del Gran Patrón que conoce los lados oscuros de cada uno de ellos.
Ansiosos de sobrevivir, los gobernadores criollos movilizan todos los
medios de comunicación a su servicio para crear una ilusión
más sobre 'el bienestar y la riqueza que traerá el TLC
a la población'. Pero, Ay, ninguno dice, que los países
industrializados jamás en su historia firmó alguno de
estos tratados sin llegar antes a un alto nivel del desarrollo socioeconómico
y sin crear barreras proteccionistas para su economía nacional.
Actualmente, todo el Sistema Económico Mundial está regido
por 100 megacorporaciones pertenecientes a los países desarrollados
y a cuyo servicio está cada uno de estos Estados. Entre cien
economías más grandes, 51 son corporaciones multinacionales,
como Wal Mart, por ejemplo, cuyo ingreso de unos 200 mil millones de
dólares supera tres veces todo el Producto Bruto interno del
Perú. Son megacorporaciones las que elaboran el contenido del
TLC para cada país con el propósito de no solamente apoderarse
de los recursos naturales, sino de toda la infraestructura de cada país
tomando el control sobre la salud, educación, agua, saneamiento,
energía, bancos, turismo, transporte, construcción, correos,
servicios jurídicos, servicios inmobiliarios, publicidad, bibliotecas,
medios de comunicación etc., etc.
En el modelo económico neoliberal que implantan en cada país
involucrado, no queda ningún espacio para las comunidades campesinas
cuyo modo de producción colectiva es antagónico al neoliberal.
Entonces, las primeras víctimas son las comunidades. En México
después de 13 años del TLC con EEUU y Canadá cuatro
millones de campesinos mayormente pertenecientes a las comunidades,
empujados por el hambre, tuvieron que abandonar sus pueblos e inmigrar
a las ciudades o a Estados Unidos. Los indígenas de Costa Rica,
el país próximo a firmar el TLC contra la voluntad de
su pueblo, dieron un grito de alarma frente al peligro que les espera
de perder las pocas tierras que aún quedan en sus manos. En opinión
del dirigente indígena e investigador de la Universidad de Costa
Rica, Alí García, 'nuestros derechos se violarán
todavía más con el TLC, sobre todo el acceso a nuestro
territorio. Si nuestro modelo de vida no encaja en el TLC vamos a desaparecer
ya que no hay ninguna mención en estos tratados que ponga en
alto la existencia de nuestras comunidades'.
Siendo la agricultura segunda prioridad después de la energía
para Estados Unidos, debido a la escasez de alimentos que sufrirá
el planeta en los próximos 20 años, el TLC está
diseñado para que Norteamérica tome el control de la producción
de alimentos en cada país involucrado, haciendo desaparecer los
productos autóctonos e imponiendo los cultivos genéticamente
alterados que traerán fabulosas ganancias a las corporaciones
como Monsanto, Dupont y algunas otras. México ya perdió
su Banco de Maíz con su fondo genético de este millonario
cultivo.
El Banco de Papa del Perú está bajo el control norteamericano
y no cabe duda que con el TLC se perderá el fondo genético
de papa que incluye miles de variedades de este producto originario
del Perú. Para los dirigentes como Óscar Arias, Felipe
Calderón, Alan García, Álvaro Uribe y muchos otros
las ganancias de Monsanto son más importantes que la sobrevivencia
de sus pueblos.
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