|
ENTREVISTA CON EL PRESIDENTE DE ECUADOR, RAFAEL CORREA "BUSCAMOS UNA INTEGRACIÓN
QUE NOS CONVIERTA EN CIUDADANOS DE AMÉRICA LATINA, NO EN SIMPLES
CONSUMIDORES" |
||
|
Tras su arrollador triunfo en las elecciones de delegados a la Asamblea Constituyente el pasado 30 de septiembre, el presidente del Ecuador Rafael Correa Delgado prosigue exitoso en su empeño político de transformar a su país, dentro de la filosofía humanística del Socialismo del siglo XXI. La victoria de Correa a través de su lista Acuerdo País es el prólogo para consolidar un proceso político de renovación que permita enterrar por fin los liderazgos caducos de la mafia partidista, los banqueros corruptos que han esquilmado al pueblo ecuatoriano, los mass media que manipulan la información de acuerdo a sus conveniencias y las oligarquías que controlan los partidos de ultraderecha. |
|
|
|
Días antes de la jornada comicial, nuestro colaborador,
el profesor alemán radicado en México, Heinz Dieterich Steffan
dialogó con el mandatario ecuatoriano. El siguiente es el texto
de la entrevista:
INTEGRACIÓN, MONEDA LATINOAMERICANA Y MERCOSUR - Tú has dicho en muchas intervenciones, que la integración latinoamericana es fundamental para avanzar. ¿Qué importancia tiene? - Es fundamental. Tenemos un destino común y debemos buscar nuestro futuro común. La integración del siglo XXI para elevar la productividad en los países pequeños como son los latinoamericanos, es una necesidad de supervivencia. No queremos esta globalización neoliberal y cruel, que nos aplastará. Sólo unidos podemos enfrentarla y tener presencia en el concierto mundial. Por lo mismo, creo que la integración es ineludible y necesaria, fundamental; pero, repito, no la integración neoliberal que nos quería convertir en un gran mercado, sino la integración en el espíritu de Bolívar y en la visión que tenemos los Presidentes actuales de la región. Una integración que nos convierta en una gran nación, en ciudadanos de América Latina, no en consumidores de América Latina. - Hablando como economista, ¿tú dirías que una repetición del milagro asiático de Corea del Sur y de Taiwán es imposible en América Latina? - Puede haber casos aislados de éxito, pero mucho más sencillo va a ser si actuamos en conjunto. Un poco como ejemplo, como hoja de ruta sería la Unión Europea. Es decir, una unión no sólo económica y comercial, sino política e incluso monetaria. En el siglo XXI, con la globalización de los capitales, las monedas de países pequeños y economías abiertas muy difícilmente sobrevivirán. Incluso, tenemos que buscar bloques monetarios más fuertes y grandes en América Latina. - En algún momento hablaste a favor de una moneda latinoamericana. - Y sigo hablando. Creo que eso es también ineludible y tenemos que acelerar el paso hacia una moneda regional. - ¿Con qué horizonte de tiempo? - Aspiramos a que sea lo más rápidamente posible, a que en un plazo de diez años la integración de América Latina se haya consolidado, sobre todo la de América del Sur y tengamos incluso una moneda regional. Por supuesto, Ecuador tiene particular interés en esto, por la barbaridad que cometieron aquí al eliminar la moneda nacional e imponer el dólar. Somos un país que no tiene una moneda nacional, que tiene una moneda extranjera. - ¿Por qué no avanza más rápidamente el Banco del Sur? - Yo creo que hay toda una voluntad integracionista en los líderes, sobre todo de Sudamérica, pero hay diferentes ritmos. Incluso, muchos de estos ritmos dependen de las características de cada país. Brasil institucionalmente es un país bastante complicado, cada toma de decisiones exige tiempo. Hay otros países que queremos ir más rápido, como Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, entre otros. Pero el Banco del Sur será una realidad en las próximas semanas. Lo que hemos decidido aquellos países que queremos acelerar el ritmo de la integración es que avanzamos nosotros, después los demás nos sigan y serán bienvenidos, pero no podemos ir al ritmo de los más lentos. - Ecuador, me parece, no va a solicitar su ingreso pleno al Mercosur. - No. Nosotros vamos a seguir como Estado asociado. Estamos muy cómodos en esta situación, por la cual gozamos de algunos beneficios del Mercosur que no hemos explotado todavía. Pero seguiremos siendo miembros plenos de la CAN y miembros asociados al Mercosur. Ahora, el objetivo es, y esto también lo conocemos al nivel de Presidentes de la región, que ya vaya en un proceso de convergencia la CAN y el Mercosur. El nuevo universo de integración es toda Sudamérica, ya no la región andina o el cono sur. - Parece que las grandes organizaciones indígenas se encuentran en una profunda crisis. - La crisis comenzó por un error histórico que cometieron al apoyar a Lucio Gutiérrez. No sólo que eso los desgastó y deslegitimó, porque ¿cómo van a apoyar a un farsante como el ex coronel y ex presidente Lucio Gutiérrez? Pero eso es un poco la novelería de los grupos de izquierda en general, así han mantenido siempre cierta atracción por los uniformes. De ahí, salió un coronel que dio un golpe de estado y todos como entusiastas a apoyarlo, cuando a todas luces era un farsante y un incompetente. En todo caso eso lo dilató mucho al movimiento indígena Pachacutik. Pero, no sólo eso. Después, Lucio sistemáticamente trato de dividirlos, de clientelizarlos. El Ministerio de Servicio Social sólo servía para ir a regalar picos, palas y eso asestó un durísimo golpe al movimiento indígena, del cual todavía no se ha podido recuperar. Sumado a que continúan cometiendo errores como, por ejemplo, la imposición de una línea dura indigenista a nivel de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE y Pachacutik (su brazo político, H.D.), donde creen que solamente los indígenas pueden salvar a los indígenas y nadie más los puede ayudar. Por eso no se pudo dar la alianza entre Movimiento País (el movimiento del Presidente, H.D.) y Pachacutik. Ellos querían imponer candidatos presidenciales indígenas y nosotros no tenemos ningún problema con esto. Siempre y cuando las encuestas digan que tengamos posibilidad de ganar. Sin embargo, las encuestas decían todo lo contrario, y no quisieron someterse a encuestas o nuevas encuestas y no pudo llegarse a un acuerdo. - ¿Tú ves posibilidades de que se recuperen esas organizaciones o eso va a llevar mucho tiempo? - Nosotros estamos apoyando en todo para que se recuperen, creemos que al menos la CONAIE se va recuperar. A Pachacutik la veo muy mal, porque hay unas prácticas de los partidos tradicionales, ha faltado liderazgo, ha faltado consistencia ideológica, y temo que va a ser muy difícil que se recupere pronto. LA FUERZA MÁS GRANDE DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE - En la votación para la Asamblea Constituyente, ¿cuál es tu pronóstico? - Lograr la mayoría absoluta es difícil, pero no imposible. Creo, que por lo menos vamos a sacar, como vamos hasta ahora, cincuenta escaños, y con mucho vamos a ser la fuerza más grande en la Asamblea. Lo ideal es que saquemos los suficientes escaños para tener mayoría absoluta y no tener que conversar ni llegar a acuerdos con nadie. Esto no es soberbia. Es que en la realidad de la política ecuatoriana, el llegar a acuerdos, el negociar entre comillas es "yo te doy y tú, cuanto me das". Es un trueque, un comercio y para esas cosas no nos prestamos. Pero esa será la decisión del pueblo ecuatoriano. En todo caso, hasta ahora las cosas van muy bien, pero no nos confiemos, porque eso también lo sabe la derecha. Sabe que las cosas van muy bien para nosotros y no van a estar dispuestos a dejarnos triunfar tan fácilmente. Ellos saben que sería el principio del fin. Que la Asamblea Nacional Constituyente en verdad empezará una nueva historia para el país. En consecuencia, en los próximos días debemos estar preparados para cualquier cosa: escándalos, autoatentados, atentados, intentos de desestabilización, destituciones, juicios etcétera. Debemos estar preparados para cualquier cosa. - ¿Tú incluyes en este escenario la posibilidad de un atentado contra ti? - Sí. Por supuesto que es una de las posibilidades más latentes y tenemos indicios en inteligencia que se están fraguando algunos de esos casos. - ¿Y tu sistema de seguridad está a la altura del desafío o estás solo artesanalmente preparado? - No hay sistema de seguridad infalible. Creo que el equipo que me rodea es muy profesional, pero creo que por mi propia forma de ser, por nuestro propio estilo de gobierno es muy difícil dar seguridad. Tú ves que me bajo del carro o saludo a la gente, ando como libro abierto. Y si me quieren matar lo van hacer. Yo creo que sería el mayor favor para la causa del Socialismo del Siglo XXI, como ha sido en Chile frente a la caída de Allende: "Podrán cortar las flores, pero no podrán detener la primavera". - Te preferimos vivo. - Mira, yo no soy alarmista ni tremendista. No es nuestro estilo. Pero, efectivamente tengo que decir, que sí hay peligro y que sí tenemos datos de atentados que se están fraguando. La derecha está desesperada y no escatimará recursos para tratar de impedir que lleguemos a la Asamblea Nacional Constituyente o que ganemos la Asamblea. LA RELACIÓN CON FIDEL, CHÁVEZ Y DEMÁS PRESIDENTES LATINOAMERICANOS - ¿Cómo ves a Fidel y a Hugo Chávez? - Fidel claramente es un líder fuera de serie. Lo que hizo pues, en el momento en que lo hizo; todo lo que arriesgó. Es un líder excepcional. Hugo Chávez también. Hugo Chávez también es otra circunstancia. Creemos que en el siglo XXI los cambios violentos ya no son dables. Tú habrás escuchado algunas de mis conferencias y esto les choca mucho a socialistas tradicionales. Yo cuestiono el materialismo dialéctico. En todo caso, en el siglo XXI pues, obviamente el arma de los revolucionarios debe ser el voto. Hugo Chávez también es un líder excepcional con un apoyo enorme de su pueblo y que ha logrado abrir nuevas sendas para toda América Latina. - Inclusive entre presidentes la química humana es importante. Tú eres costeño, eres cálido en cierto sentido (se ríe), como Hugo Chávez. - Hugo es un querido amigo. Para mi es una persona excepcional y existe un profundo respeto y cariño hacia él. Pero, quiero decirte que hay una profunda amistad con muchos presidentes de América Latina. Por ejemplo, la propia Michelle Bachellet, la quiero mucho. Tabaré Vásquez. Néstor Kirchner. El propio Evo. Lula. Alan García. Entonces, existe una amistad muy arraigada entre los presidentes de América Latina. - Hugo Chávez apoya mucho, por ejemplo, con la Refinería del Pacifico. - Por eso te digo que es un ser excepcional. Esos afanes que tiene de ayudar. El país que menos necesita integración energética en Sudamérica se llama Venezuela, porque tiene refinerías de sobra y tiene casi trescientos mil millones de barriles en reserva. Quince veces más que toda Sudamérica junta. Tiene reservas de gas, pero es el que más promueve la integración. Por su afán de ayudar y yo sé que es sincero ese afán de ayudar. Obviamente la mala fe va a decir que quiere el liderazgo regional, quiere imponerse, quiere influenciar y que se descontenta con Lula. Todos los que conocemos de cerca, de adentro la situación sabemos que es puro cuento. Es un hombre sincero que quiere ayudar y ahora esta apoyándonos muchísimo y vamos a emprender este proyecto común, la Refinería del Pacifico. - Un líder necesita ciertas cualidades para triunfar y un Jefe de Estado posiblemente otras. La gente dice, que tú no eres un hombre del aparato. ¿Cómo ves ese problema del líder que se convierte en Jefe de Estado? - No son cosas excluyentes. Uno de los problemas que hemos tenido es, que los hombres de Estado en América Latina no han sido líderes, y la crisis de líderes de América Latina ha sido clamorosa hasta inicio de este siglo. Hoy, mira los líderes que hay en América Latina y la legitimidad que tienen. En consecuencia, esos gobiernos gozan de un inmenso apoyo popular. Yo creo que es necesario saber transmitir un mensaje, convocar a todo un pueblo en función de una causa, si eso se puede definir como liderazgo. Eso no excluye, en absoluto, las capacidades para manejar un estado. Personalmente creo que soy bastante buen administrador, estamos corrigiendo muchas cosas y muy rápidamente. Pero si usted quiere, en estos siete meses de gobierno me he convencido de lo que es nuestro principal deber. Después de que el neoliberalismo o la partidocracia trataron de robarnos con la comunicación hasta la autoestima, hasta la esperanza, convenciéndonos que no teníamos solución, que éramos los más inútiles, los más corruptos, etc., me he convencido en estos siete meses, que el principal deber mas allá de ejecutar es motivar, animar: ser un animador, un motivador, un hombre inteligente para levantar la moral. Porque un pueblo con la moral en alto, motivado es capaz de muchas cosas. |
||