Tanto Oviedo como Lugo rompen con el esquema que durante décadas
mantuvo el oficialismo en Paraguay. En su afán de aferrarse al
poder que ven deteriorado, desde el Gobierno no se escatima en volcar
en la figura de Lugo decenas de acusaciones. Entre ellas pueden destacarse
que Lugo es difamado por fuentes oficiales de mantener estrecha relación
con grupos terroristas y secuestradores, de tener una hija no reconocida
violando el voto de castidad dispuesto por la Iglesia Católica
y de ser el artífice intelectual de los incendios que se dieron
en el país, generando un gran caos.
El actual presidente, Nicanor Duarte Frutos, quien será recibido
por el Papa Benedicto XVI el próximo el 29 de octubre, pidió
al Episcopado que "realice una autocrítica y revise la conducta
de muchos obispos que usan el púlpito para hacer campaña
para Lugo o dar lugar a la oposición en contra del oficialismo".
Además, agregó con tono acusador: "Yo critico a algunos
sacerdotes haciendo uso de la libertad de expresión; entonces
pregunto por qué cada año muchos sacerdotes abandonan
la vida religiosa, otros fornican y se burlan del celibato, otros se
convierten en alcohólicos".
Todas estas imputaciones y denuncias se inscriben en el marco de una
campaña de desprestigio contra Lugo, por parte del Gobierno paraguayo.
Teniendo en cuenta el alto porcentaje de aceptación que el ex
Obispo tiene entre la ciudadanía paraguaya, de acuerdo a las
recientes encuestas, el oficialismo no descansa en generar todo tipo
de maniobras que le resten adhesión popular.
Sin embargo, Lugo, a pesar de las controversias que existen en torno
a su relación con la Iglesia y a su posterior ruptura por motivaciones
políticas y ante la preponderancia del Partido Colorado como
eje central del poder político paraguayo, es presentado por muchos
analistas como un líder que pretende seguir los pasos de Venezuela,
Cuba y Bolivia en cuanto a reformas estructurales políticas,
económicas y sociales.
Es así como en el año 2006 varios grupos sociales le solicitaron
su presentación como candidato a Presidente en las próximas
elecciones de 2008 ya que este ex Obispo, durante sus labores pastorales,
ha mantenido una fuerte postura de defensa de los más pobres
y marginados, sobre todo de aquellos paraguayos que padecen la miseria
en las zonas rurales del país.
A pesar de dicha solicitud y de los profundos deseos de Lugo de convertirse
en el próximo Presidente paraguayo, se debe considerar el factor
de que El Vaticano, si bien lo ha suspendido en su ejercicio obispal
debido a sus aspiraciones políticas, todavía no ha aceptado
formalmente la renuncia a sus votos eclesiásticos.
Cabe destacar que, según la Carta Magna paraguaya, tal como lo
describe en su Artículo 235, toda persona que se desempeñe
como Ministro de algún culto o religión queda inhabilitada
para convertirse en Presidente de la Nación. Es decir, de no
ser aceptada la renuncia de Lugo presentada ante la Iglesia Católica
Apostólica Romana, éste no cumpliría con las condiciones
que la ley requiere para ser presidenciable. Hasta el momento, las posturas
no hallan un punto de concertación.
Por un lado, Fernando Lugo, de 56 años, insiste en su actitud
de presentarse como candidato presidencial en las elecciones del próximo
año y, consecuentemente al conocimiento de la Ley 235, en diciembre
pasado, envió una carta a El Vaticano renunciando al Obispado.
Por el otro, Roma, rechazando su requerimiento, hostiga a Lugo para
que permanezca en su rol de Obispo de San Pedro y deje de lado sus ambiciones
políticas.
Al referirse al Partido Colorado, Lugo afirmó que "tienen
mayoría en la justicia electoral, tienen la Corte Suprema de
Justicia, tienen cómo manipular los padrones, el uso de las urnas
electrónicas y los jueces electorales". Además, añadió
que "no será fácil pero no es imposible ganar las
presidenciales porque la ciudadanía paraguaya está en
condiciones, no de derrotar la hegemonía del Partido Colorado,
pero sí de derrotar a una cúpula mafiosa que se ha adueñado
de ese partido".

Lino Oviedo |
Si bien el
escenario político paraguayo de cara a las próximas
elecciones no se encuentra definido por completo considerando
las situaciones particulares de Oviedo y de Lugo, las encuestas
los presentan como los principales preferidos de los ciudadanos
paraguayos.
El pasado 15 de septiembre, se publicó una encuesta realizada
por First Análisis y Estudios, que da como resultados para
las elecciones presidenciales a realizarse el próximo 20
de abril una intención de voto del 31,5 por ciento para
el ex militar Lino Oviedo, seguido por Fernando Lugo con un 27,5
por ciento y por el Partido Colorado -que todavía no tiene
definido el candidato que lo representará ya que aún
no se llevó a cabo la elección interna del mismo-
con un 27,2 por ciento. En cuarto lugar, se halla el candidato
de Patria Querida, Pedro Fadul, ex miembro de la Concertación
Democrática.
Remontándose
en el tiempo, es importante subrayar que luego de la liberación
de Oviedo, la Concertación Democrática, al proclamar
como candidato a Lugo y al reservar la Vicepresidencia para un
integrante del partido Liberal Radical Auténtico (PLRA),
generó el desacuerdo y la posterior separación del
mismo de los partidos Patria Querida, Unace y Partido Independiente,
tal como lo había vaticinado Duarte semanas atrás.
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Por su parte, la política de Unace, dirigido por Oviedo, espera
a la liberación de su líder para establecer quiénes
serían los candidatos por la Concertación Democrática.
En este sentido, al abandonar el bloque y luego de resuelta la libertad
condicional del ex general, lo presentó como candidato.
A su vez, ante la desintegración de la Concertación Democrática,
Lugo debió presentarse como postulante presidencial en un nuevo
partido denominado Alianza Patriota para el Cambio. El mismo es respaldado
por otros partidos políticos y organizaciones y movimientos sociales
paraguayos.
Roberto Paredes, autor del libro ¿A dónde va Paraguay?,
indicó que la liberación del ex militar es crucial para
el futuro del panorama político paraguayo. A su vez, "Lugo
representa una doble amenaza, tanto para los sectores privilegiados
de la sociedad paraguaya como a nivel internacional, sobre todo para
Estados Unidos", expresó Paredes a IPS.
El oficialismo, encabezado por el actual presidente Nicanor Duarte,
en su afán de contradecir a la figura de Lugo, apoya sorpresivamente
a Oviedo. No obstante, espera con ansias la inhibición de ambas
candidaturas ya que de ser así el Partido Colorado se convertiría,
según las encuestas, en el vencedor de las próximas elecciones
generando una repetición de su proyecto político que ya
lleva cincuenta y seis años de continuidad, incluidas dictaduras
y golpes de Estado.
Sin embargo, Duarte, a pesar de sus insistentes deseos dictatoriales
de reformar la Constitución Nacional, como Lugo y Oviedo presenta
problemas constitucionales. El actual Primer Mandatario no podrá
postularse para el 2008 debido a que la misma prohíbe la reelección
inmediata. Dicha ley fue sancionada luego de la prolongada dictadura
del general Alfredo Stroessner e inhibe, a su vez, la candidatura de
familiares cercanos de ex dictadores.
LA HERENCIA DE STROESSNER
En este aspecto, uno de los nietos del ex dictador Stroessner, aspira
a ser postulante para las presidenciales representando al Partido Colorado.
Si las leyes se respetan como se debería, Alfredo "Goli"
Stroessner Domínguez tendría prohibida dicha presentación
al igual que el ex general Oviedo, en caso de que no sea declarado inocente
de las causas que posee en su haber o indultado por la justicia paraguaya
o beneficiado por un proyecto de amnistía que lo redima de su
condena a 10 años de prisión por un intento de golpe de
Estado en 1996.
En cuanto al posible candidato que representará al Partido Colorado
en reemplazo de Duarte y que será elegido en una interna partidaria
a realizarse en diciembre, se estima que la elección rondará
entre tres postulantes: la ministra de Educación, Blanca Ovelar;
el actual vicepresidente, Luis Castiglioni y, el presidente interino
del Partido Colorado, José Alderete. Hasta el momento, según
fuentes oficiales, Blanca Ovelar - ex maestra rural y actual ministra
de Educación - sería la elegida para posiblemente enfrentarse
a Lugo y Oviedo, si las condiciones fuesen las requeridas para ambos.
A pesar del respaldo que mantiene Ovelar dentro de las internas de su
partido y, particularmente, del apoyo brindado por el presidente Duarte,
las encuestas realizadas a aproximadamente 3.500 personas, según
el diario Última Hora, dan como resultado una abrupta caída
de su imagen.
Ésta pérdida de popularidad se debe, según los
consultores, a su estrecha relación con Nicanor Duarte. Consecuentemente,
el nivel de imagen positiva de Lugo, a su vez, se debe a la distancia
que existe entre su ideología y la del actual Presidente. El
pueblo paraguayo, tal como lo reflejan las estadísticas, parece
estar en busca de nuevos rumbos políticos.
En tal aspecto, organizaciones y movimientos sociales y rurales -entre
ellos, la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesina, la
Organización de Lucha por la Tierra, el Movimiento Agrario Popular,
la Organización Nacional de Aborígenes Independientes
y la Unión Campesina Nacional, en representación de aproximadamente
2 millones de personas que viven en áreas rurales- según
datos oficiales de 2002, simbolizan el 43,28 por ciento de toda la población
nacional, a través de un comunicado difundido por Adital, se
dirigieron a los candidatos a las elecciones presidenciales del 2008,
"sean quienes sean", para hacerles llegar sus reclamos. "Lo
hacemos con un año de antelación para que nuestro mensaje
les llegue alto y claro", expresaron dichos movimientos.
"Tenemos una sed y un hambre infinitas de justicia. Una sed de
justicia que arrastramos desde hace siglos y que lo abraza todo: acceso
a la tierra, la salud, las infraestructuras, la educación, el
agua, el precio de nuestros productos, el trabajo, el guaraní",
son los pedidos que se expresan en la solicitud. Estos representan la
búsqueda de una alternativa a decenas de años caracterizados
por la corrupción estatal que generaron pauperización,
analfabetismo y marginación, sobre todo, en el ámbito
rural.
Comenzando por el hecho de que desde el oficialismo se rechaza al guaraní
como lengua nacional y no se la oficializa como tal en la educación
ni en los medios de comunicación, las raíces paraguayas
han sido menospreciadas generando un perjuicio en la identidad nacional
y un desmerecimiento de los nativos guaraníes que no son reconocidos
como ciudadanos iguales a todos los demás. En Paraguay, desde
1811 hasta hoy en día, ha existido un régimen implícito
de "apartheid lingüístico" que luchó y
lucha contra el guaraní, marginando a todos aquellos que la poseen
como lengua única.
"Millones de campesinos y campesinas, no hemos podido participar
de forma plena en la vida social, cultural, económica e intelectual
de la Nación", expresaron las organizaciones y movimientos
sociales y rurales. Es así como, de cara a las próximas
elecciones, se pretende pelear por revertir una política monopólica
que tuvo en sus manos el poder paraguayo durante sesenta años.
Luchando por la identidad, por la cultura nacional, por las raíces,
no dejándose engañar por falsas promesas demagógicas
y clientelistas y teniendo bien en claro quiénes son los que
quieren acceder al poder, es la manera en que tanto Paraguay como el
resto de América Latina podrán tener el gobierno que se
merecen y transitar conjuntamente un camino de progreso nacional y regional.
Todavía no se encuentran definidos los candidatos pero, lo que
realmente interesa, es la forma en que se definirá el rumbo político
del país guaraní luego del 20 de abril de 2008.
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