ÁLVARO URIBE Y CÉSAR GAVIRIA SUS FICHAS POLÍTICAS

WASHINGTON INTERFIERE EN CONTIENDA ELECTORAL COLOMBIANA

En el debate electoral colombiano que está en marcha compiten dos visiones políticas que marcarán el inmediato futuro del país: una, la del modelo plutocrático y autoritario diseñado y monitoreado desde Washington liderado por Álvaro Uribe; y dos, la del esquema garantista de inclusión social, crecimiento con equidad, respeto de la soberanía nacional e integración política con Latinoamérica que abanderan los sectores de izquierda democrática.

La campaña electoral colombiana que ya arrancó pese a que los comicios presidenciales están previstos para mayo de 2006, está marcado por primera vez, en muchos años, por un claro matiz ideológico ya que el sello autocrático del gobierno de Álvaro Uribe Vélez ha hecho que se haya presentado un realinderamiento de los distintos sectores del espectro partidista y social del país. En la actual coyuntura el debate se polariza entre la derecha que representa el primer mandatario y la izquierda democrática en la que convergen el Polo Democrático Independiente (PDI), Alternativa Democrática, un sector del Partido Liberal, los sectores sociales progresistas y las minorías étnicas y sexuales.


Cesar Gaviria

Lo que está en juego en los próximos comicios presidenciales es el mantenimiento del esquema plutocrático patrocinado por la administración Bush; o su sustitución por un proyecto de apertura democrática que garantice el Estado Social de Derecho, la soberanía nacional y el cambio de modelo económico.

LA MANO DEL FMI

Esa es la razón por la que el Departamento de Estado esté interviniendo en forma subrepticia en el proceso político-electoral colombiano, apoyando decididamente la reelección de Uribe.

Ese respaldo se traduce, inclusive, en la decisión del FMI de permitir una ampliación del déficit fiscal, pues es sorprendente que para este año de 2005 no se obligó al gobierno colombiano a reducir el gasto.

“Es muy coincidente que no haya presión del FMI para reducir el desquilibrio del sector público en un año preelectoral. Eso deja qué pensar”, indicó la analista económica Helena Villamizar García-Herreros.

Es obvio que el gobierno de Uribe en su afán de reelección eche mano en forma desproporcionada del presupuesto para poder mostrar ejecutorias y aceitar la maquinaria burocrática. Por eso es que, como lo confirma otro analista económico como Javier Fernández Riva, “este año el aumento del gasto del Gobierno ha sido fenomenal y el déficit fiscal explotó. Todos los grandes rubros de gasto distintos de los intereses se dispararon: servicios personales (nómina), transferencias, gastos generales, inversión. Además hay aceleración del gasto”.

WASHINGTON CUADRA FICHAS

Luego de que la geopolítica de América Latina cambió con la irrupción de gobiernos de izquierda, Colombia constituye la “última joya de la Corona” que en forma obsecuente acepta todos los parámetros que fija Washington. La influencia y la intervención del gobierno estadounidense en los asuntos internos del país hace que el Departamento de Estado en forma sibilina esté moviendo sus fichas para mantener el statu quo en cabeza de Uribe, o para prefigurar un escenario en el que sus nuevos actores sean funcionales a sus intereses.

Por eso es que no es simple coincidencia que aparezcan en escena y en primera línea el ex presidente y ex secretario general de la OEA, César Gaviria, el ex alcalde Enrique Peñalosa y el ex ministro Rafael Pardo Rueda, caracterizados defensores e impulsores del neoliberalismo y con amplios vínculos en Estados Unidos.

Lo que para los medios de comunicación y los formadores de opinión del establecimiento la aparición de estos protagonistas de la política hace parte de la merca mecánica, para los analistas internacionales, constituye un reacomodo de las fichas en el tablero por parte de quienes manejan los asuntos latinoamericanos en la Secretaría de Estado.

Más concretamente, de lo que se trata es que si Uribe Vélez no logra la reelección por cualquier circunstancia en 2006, en el escenario político colombiano estén dirigentes como Gaviria, Peñalosa y Pardo que son funcionales a Washington.

LA IZQUIERDA: OPCIÓN REAL DE PODER

La crisis política e ideológica del Partido Liberal y el cariz autocrático y cada vez más dependiente de Washington del gobierno de Uribe, han constituido caldo de cultivo para que los sectores de izquierda, dejando atrás sus viejas disputas, hayan tomado conciencia del papel que pueden jugar, en un país en que prácticamente se quedó sin partidos y sin opciones serias de poder.

El fortalecimiento del Polo Democrático, simultáneamente con el proceso de consolidación de Alternativa Democrática son pasos conducentes para lograr una unidad política y programática entre estos dos sectores de izquierda que permita presentar al país una coherente alternativa de poder que contraste con el desbarajuste del bipartidismo tradicional y su fracaso en la conducción del Estado.

La dirigencia tanto del Polo como de Alternativa Democrática, liderados por sus precandidatos presidenciales Antonio Navarro Wolf y Carlos Gaviria Díaz, vienen trabajando por generar propuestas unitarias que converjan alrededor de un programa de cambios democráticos.

A partir de la concreción de una plataforma ideológica que contraste sustancialmente con el modelo político del uribismo y el eclecticismo neoliberal-socialdemócrata del liberalismo, la izquierda colombiana viene trabajando para presentar listas únicas al Congreso y candidato único a la Presidencia de la República.


Rafael Pardo Rueda

LO QUE ESTÁ EN JUEGO

En el debate electoral colombiano que está en marcha compiten dos visiones políticas que marcarán el inmediato futuro del país: una, la del modelo plutocrático y autoritario diseñado y monitoreado desde Washington; y dos, la del esquema garantista de inclusión social, crecimiento con equidad, respeto de la soberanía nacional e integración política con Latinoamérica.

El primer esquema lo representa el presidente-candidato Uribe Vélez conjuntamente con el Partido Conservador, los grandes empresarios, el sector financiero, los gremios económicos, el Opus Dei, los terratenientes y los paramilitares. Su propuesta es la profundización del modelo neoliberal vía TLC, la continuación de la dependencia de Colombia frente a Estados Unidos, la intervención del FMI y el Banco Mundial en la economía nacional, la legitimación política y económica del paramilitarismo y la solución del conflicto interno por la vía militar bajo la supervisión y respaldo del Pentágono.

La opción progresista que constituye la izquierda democrática plantea para los colombianos el compromiso de garantizar los postulados del Estado Social de Derecho; el respeto por las libertades democráticas; el cambio sustancial de modelo económico; el rechazo al TLC; la redistribución de la riqueza, la propiedad y los ingresos; la solución política del conflicto armado; la concreción de un acuerdo humanitario con la insurgencia; la defensa de las reivindicaciones sociales, económicas y laborales de los ciudadanos; y el respeto al principio de autodeterminación de los pueblos.

Estos aspectos generales que hacen parte de la propuesta de la izquierda se concretarán en un programa de acción que rebase lo puramente enunciativo para pasar a determinar minuciosamente las políticas y las metodologías que lo hagan viable y de esta manera demostrar al país que si es posible construir una democracia social y económica que destierre la inequidad que campea en Colombia y el proyecto de ultraderecha que viene desarrollando el presidente Uribe Vélez.

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