COMENZÓ MANIPULACIÓN POLÍTICA Y MEDIÁTICA EN BOLIVIA

DERECHA BOLIVIANA CON AUSPICIO DE WASHINGTON ASPIRA A GANAR ELECCIONES PRESIDENCIALES

La fragmentación de los sectores sociales y de izquierda está abriéndole paso a los sectores más recalcitrantes de la derecha boliviana, encabezados por el ex presidente conservador Jorge Quiroga, quien con el concurso de la embajada de Estados Unidos, aspira a ser reelegido para defender los intereses de las grandes transnacionales que explotan los hidrocarburos en el país.

Con la salida política a la crisis boliviana por la vía de nuevas elecciones generales, la derecha neoliberal comenzó a poner en marcha una vigorosa estrategia política y mediática dirigida a “convencer” a la población de la necesidad de fortalecer la democracia, cambiando de esta manera la prioridad de nacionalización de la riqueza hidrocarburífera boliviana.

Este ardid es el mismo que emplearon la Fundación Carter y algunas otras filiales de la "promoción de la democracia" en 2002, cuando una alianza entre partidos sistémicos propiciada por la embajada norteamericana ambientó e impulsó la llegada al poder del hombre más resistido de Bolivia. La única diferencia es que el nuevo artificio de la derecha es el ex mandatario Jorge "Tuto" Quiroga y no Gonzalo Sánchez de Lozada.

Quiroga que en su calidad de vicepresidente reemplazo en el poder en 2001 al ex dictador Hugo Bánzer quien debió dimitir por su grave estado de salud, cuenta con el apoyo de los sectores neoliberales y, por supuesto, del Departamento de Estado. Este ex presidente que busca su reelección tiene formación académica en Estados Unidos, es un convencido de las bondades del neoliberalismo y es conocida su política de favorecimiento a las transnacionales para que sigan explotando la los recursos energéticos de Bolivia.

LA COYUNTURA ELECTORAL

Si bien en los últimos dos años, las movilizaciones sociales han horadado la política neoliberal, expulsando a una transnacional como Suez-Aguas del Illimani y derrocando a dos presidentes: Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa Gisbert, los sectores políticos más progresistas encabezados por los líderes indígenas y obreros no han logrado cohesionarse y se encuentran divididos, lo cual, como es obvio, dificulta la concreción de un proyecto nacional y aplaza la cristalización de sus objetivos.

Esta división y la multiplicidad de intereses que están en juego en Bolivia dejan pendientes aún la convocatoria a la Asamblea Constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos, dos aspectos políticos de gran trascendencia en que los partidos tradicionales que defienden el modelo neoliberal ven como una amenaza para el mantenimiento de su estrategia económica.

Los movimientos sociales se encuentran ahora ante el reto de participar en las elecciones generales convocadas para el domingo 4 de diciembre de 2005. El Movimiento al Socialismo (MAS) encabezado por el diputado y dirigente cocalero Evo Morales, se convierte en la primera fuerza política del país, con grandes posibilidades de disputar la Presidencia de Bolivia. En torno a esta candidatura se han empezado a sumar movimientos sociales, sindicales y agrupaciones ciudadanas de izquierda, campesinas, indígenas y populares como el Movimiento Sin Miedo (MSM), los cooperativistas mineros, organizaciones de profesionales y otros.

Mientras tanto, otros sectores como la Central Obrera Boliviana (COB), la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) de El Alto, los campesinos de La Paz, el Movimiento Sin Tierra (MST), el Consejo de Ayllus y Markas del Qollasuyo (CONAMAQ) y algunos sectores de intelectuales que priorizan la Asamblea Constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos, buscan conformar un movimiento político paralelo al MAS.

Además, seis alcaldes tanto de centro-izquierda como neoliberales que ganaron en las elecciones municipales de diciembre de 2004 se aliaron y formaron el Frente Amplio y Patriótico que podría postular como candidato presidencial al obrero y actual alcalde de Potosí, René Joaquino.

Lo que se observa en la actual coyuntura política boliviana es una gran fragmentación y dispersión de los movimientos sociales y de izquierda lo que beneficiará a los partidos neoliberales y de derecha.

LOS CANDIDATOS DEL SISTEMA

En la orilla de la derecha que defiende el statu quo, el modelo neoliberal, los intereses de las transnacionales, de los partidos tradicionales y son obsecuentes con los dictados de Washington, están los candidatos Jorge Quiroga, Samuel Doria Medina, Juan Carlos Durán y Hormando Vaca Diez.



JorgeQuiroga


Quiroga, militante de Acción Democrática Nacionalista (ADN), aunque ahora pretende postularse por una agrupación ciudadana, y quien va encabezando las encuestas, es el preferido del poder mediático y viene contando con el apoyo decidido de la embajada norteamericana en La Paz.

En forma abierta ha anunciado que no está de acuerdo con la nacionalización de los hidrocarburos pero sí con la nacionalización de los beneficios que éstos generan.

Bajo el sofisma de hacer una política unitaria que rebase los intereses de cualquier organización partidista, el ex mandatario en busca de reelección, ha logrado “posicionarse” en los sondeos de opinión.

El otro candidato es Samuel Doria Medina de Unidad Nacional (UN) que viene planteando la necesidad de conformar un frente “para bloquear a Evo”.

Este empresario, aunque lo niega, es acusado por no haber pagado un préstamo de 20 millones de dólares al desaparecido Banco del Estado, monto que le sirvió para consolidar la empresa del cemento más grande del país.

Los otros candidatos de los partidos tradicionales y el establecimiento boliviano serían el cruceño Juan Carlos Durán del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), el partido del defenestrado “Goni” Sánchez de Lozada, y el también cruceño Hormando Vaca Diez por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que desplazaría al ex presidente Jaime Paz Zamora.

No se descarta que estos partidos que tienen los mismos objetivos e intereses puedan agruparse en una “megacoalición” para enfrentar a los candidatos de los movimientos sociales.

En las elecciones del 4 de diciembre no sólo se escogerán Presidente, Vicepresidente, senadores y diputados, sino que por primera vez la población boliviana elegirá a nueve prefectos de los respectivos departamentos del país.

Estos comicios son determinantes para Bolivia, por cuanto están en juego intereses económicos vitales de los cuales depende en gran medida la gobernabilidad del país y su cohesión como Nación.

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