LA COYUNTURA POLÍTICA ECUATORIANA

ALFREDO PALACIO COMIENZA A SER CERCADO POR LA DERECHA

Pasada la euforia del derrocamiento de Lucio Gutiérrez y la instalación del nuevo gobierno de Alfredo Palacio, Ecuador nuevamente afronta las contradicciones de un Presidente que se ha comenzado a enredar respecto de la aplicación de su agenda política, lo que obviamente ha suscitado toda clase de reacciones.

Cuando se pensaba que, como lo había señalado el propio Presidente, la nueva administración iba a retomar la propuesta con la que llegó Gutiérrez al Palacio de Carondelet y que traicionó tan pronto inició su gestión, en el sentido de tomar distancia frente a Washington, las políticas neoliberales y el Plan Colombia, algunas medidas que se han comenzado a tomar han confundido a la opinión pública.

Los ejemplos saltan a la vista. En los tres primeros meses de gobierno de Palacio se ha implementado la privatización de la seguridad de Guayaquil para favorecer al derechista Partido Social Cristiano del ex presidente León Febres Cordero; se han fortalecido las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos; y se ha enredado en el proceso para concretar una consulta popular que permita realizar una reforma política.


El gobierno de Palacio ha enviado mensajes contradictorios, pues por un lado asume posturas contrarias a lo que prometió y de otra parte, mantiene a ministros caracterizados por su posición de claro sello nacionalista como los de Gobierno, Relaciones Exteriores, Economía y Trabajo.

CERCO AL MINISTRO DE ECONOMÍA

Varios analistas consideran que los sectores de derecha comenzarán a cercar al ministro de Economía, Rafael Correa o forzarán su renuncia cuando aplique medidas que, como lo ha anunciado, pueden ir contra sus intereses.

El anuncio de Correa de bajar el IVA no será motivo de preocupación para los sectores del oligopolio ecuatoriano porque cuadra con la aspiración de muchos comerciantes vinculados a los sectores de derecha, además, obviamente, beneficia a los consumidores en general que son golpeados por ese impuesto.

En cambio, la posibilidad de crear un Tribunal sobre la Deuda Externa ecuatoriana, que dé a conocer a la opinión pública los nombres de quienes han sido los que se han lucrado con ésta, comenzará a crearle problemas a Correa.

Pero sobre todo los problemas para Correa vendrán cuando se oponga frontalmente a la privatización de las telecomunicaciones y de las empresas eléctricas, política que está ya en curso.

CAMBIO DE AGENDA

Líderes de movimientos sociales y populares admitieron que Palacio se ha alejado de los ofrecimientos realizados tras asumir la jefatura del Estado el 20 de abril pasado. El representante de la organización Ecuador Decide, Eduardo Delgado, denunció que el mandatario desistió de realizar los cambios políticos y constitucionales en el país, que prometió al asumir el poder.

Palacio se niega a incluir en la consulta popular anunciada para el próximo mes de diciembre el candente tema del TLC, así como la convocatoria de una Asamblea Constituyente y la suspensión de la base de Manta, señaló Delgado, quien amenazó con llamar a la insubordinación civil si no se abordan estos puntos en la agenda política ecuatoriana.

Dirigentes de otras agrupaciones, como María Gabriela Alvear, vocera del Movimiento Centro del Mundo, subrayó que existe consenso entre los grupos sociales de la necesidad de cambiar el país y esto sólo podría lograrse con una reforma política y soberana.

Para diversos representantes de los movimientos sociales que fueron protagonistas de la movilización que sacó de Carondelet a Gutiérrez, Alfredo Palacio se ha convertido en el nuevo rehén de la clase dominante ecuatoriana y de los partidos políticos más poderosos que tiene el Ecuador.

En efecto, el "golpe de timón" ejecutado por el presidente Alfredo Palacio, al anunciar el veto parcial a la devolución de los fondos de reserva del IESS, proponer un esquema mixto de pensiones y convocar a sesiones extraordinarias del Congreso Nacional para que discuta siete temas sobre la reforma del Estado, fue un movimiento forzoso, a fin de evitar que naufragase la concertación para la consulta popular -que estaba dirigiendo el vicepresidente Alejandro Serrano- y evitar las protestas sociales que ta se anunciaban.


A LA ESPERA

De todas maneras, es muy pronto aún determinar el verdadero rumbo que tomará el gobierno de Palacio. Todavía los sectores sociales y políticos miran con cautela los pasos que está dando, al fin y al cabo es un gobierno de transición que se ha comprometido a tramitar una reforma política que permita a Ecuador una refundación institucional y con ella posibilitar un ambiente de gobernabilidad. Es un reto grande, pero el futuro de esta pequeña nación dependerá en gran medida de la habilidad del mandatario para lograr un consenso nacional que posibilite diseñar una nueva carta de navegación.