En América Latina
se están comenzando a dar vigorosas luchas sociales que en algunos
países ya se reflejan en grandes levantamientos populares y huelgas,
como consecuencia del fracaso del modelo económico neoliberal imperante
y el dominio hegemónico de los Estados Unidos. Y si no hay un cambio
de rumbo económico, las cosas pueden empeorar en esta conflictiva
región, advierte el científico social James Petras, quien
en forma exclusiva diálogo con CRONICÓN, en la ciudad de
Quito, durante las jornadas anti ALCA que se realizaron en la capital
ecuatoriana a finales de 2002.
Petras es considerado como uno de los analistas sociales más connotados
de Estados Unidos, cuyos ensayos y reflexiones sobre los efectos que ha
generado el libre mercado son estudiados y tenidos en cuenta por los diversos
centros universitarios e intelectuales más reconocidos a nivel
internacional. Actualmente es profesor de ética política
de la Universidad de Binghamton en Nueva York y conferencista invitado
de los principales centros académicos de Latinoamérica.
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En medio de sus múltiples
compromisos, aceptó esta invitación a dialogar periodísticamente
para expresar sus opiniones sobre la realidad de América Latina
y los efectos de la globalización en el mundo.
- El magnate húngaro-norteamericano George Soros ha señalando
que el proceso de globalización tal como viene terminará
desintegrándose. ¿Usted qué opina, considera que
la globalización económica ya cumplió su ciclo?
- Yo creo que lo que llama Soros globalización es un mal concepto
y considero que se refiere más bien a las incidencias del imperialismo,
porque el problema no es que los capitales simples circulan por el mundo
saqueando la riqueza sino que los Estados imperialistas los respaldan
e intervengan en su favor cuando hay pérdidas y los bancos se van
a la quiebra interviniendo con dólares o euros para salvarlos,
y cuando hay conflictos también intervienen y presionan a los gobiernos
a través del Fondo Monetario Internacional como ha ocurrido con
la Argentina actualmente, entonces tenemos que clarificar que la forma
como lo presenta Soros es equivocado, puesto que los intereses imperiales
no solo son defendidos por las multinacionales sino por los Estados hegemónicos
a partir de las guerras de conquista como está programado ahora
en el Medio Oriente por el régimen de George Bush.
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- ¿La globalización económica en qué forma
está cambiando las condiciones políticas en América
Latina?
- El punto a analizar es que especuladores como George Soros entran
en los países y especulan contra su moneda causando grandes pérdidas
para los ahorradores, fundamentalmente, como ha ocurrido en la Argentina
y eso causa una radicalización de los pueblos. Esta situación
genera grandes desplazamientos de comunidades campesinas, pero a la
vez apropiación de riqueza y las medidas que acompañan
este tipo de fenómenos como las privatizaciones terminan por
elevar los índices de desocupación y es el caldo de cultivo
para que irrumpan movimientos sociales poderosos, grupos armados, sindicatos
combativos y la convergencia de todos estos sectores civiles, en algunos
casos insurgentes, está ahora confrontando el proyecto hegemónico
de los Estados Unidos y creando las condiciones para establecer regímenes
autoritarios como sucede en Colombia con el presidente Álvaro
Uribe y su política de tierra arrasada.
- ¿Esa crispación social de la que usted habla puede
terminar en confrontaciones violentas?
- Lo que yo veo es que en poco tiempo va a ver transformaciones sociales,
ya tenemos muchas manifestaciones de rechazo mayoritario a las políticas
neoliberales, el caso de los 53 millones de personas que votaron en
Brasil contra Cardoso y en favor de Lula, a pesar de que este líder
como figura política es pequeño frente a las grandes demandas
de esa nación. Pero esa gran votación responde al clamor
de las gentes por transformar el sistema y no acomodarlo o suavizarlo.
También está el caso del gran respaldo electoral a Evo
Morales el combatiente dirigente de los campesinos y trabajadores en
Bolivia, quien perdió las elecciones presidenciales por un reducido
margen de dos o tres por ciento. Tenemos las grandes movilizaciones
indígenas en Ecuador, así como las huelgas generales en
Colombia que en medio de la guerra civil sus organizaciones sociales
están en pie de lucha y hay muchos otros ejemplos. Incluso algunos
conservadores últimamente empiezan a poner distancia frente a
las pretensiones imperialistas como, por ejemplo, el hecho de que el
ex gerente de Coca-Cola, el presidente de México Vicente Fox
haya rechazado la pretensión de Bush de declarar la guerra al
Medio Oriente e hizo énfasis en la necesidad de buscar una salida
negociada, lo cual enfadó mucho al presidente norteamericano
porque consideraba que contaba con el peón mexicano en su gran
plantación.
- ¿En su concepto cuáles han sido en esencia las consecuencias
del neoliberalismo en América Latina?
- El dominio hegemónico de los Estados Unidos y el neoliberalismo
han generado un gran retroceso económico, en los últimos
diez años en los países de América Latina se ha
producido uno de los peores periodos de crecimiento en toda la historia
del siglo XX. Si comparamos las estadísticas es un desastre lo
que ha ocurrido y si analizamos lo que ha pasado en la Argentina se
puede observar que ese país ya lleva cinco años soportando
una gran depresión económica sin encontrar aún
ninguna salida. Y qué decir de Uruguay que es un país
quebrado, en bancarrota; Brasil está sobreviviendo con un préstamo
que fue otorgado antes de su gran caída; Ecuador lo mismo, está
viviendo una bomba de tiempo; y Uribe manejando una economía
en la peor crisis de Colombia en cien años, entonces el capitalismo
no deja ni permite a las fuerzas productivas avanzar.
- ¿Los Estados Unidos no estarán viendo en el ALCA una
oportunidad para mejorar sus condiciones de mercado ante una posible
crisis económica internacional a mediano o largo plazo?
- ALCA es un proyecto neomercantilista, es una extensión del
neoliberalismo hacia una dominación política y no solamente
económica, porque no se trata únicamente de bajar las
barreras arancelarias puesto que muchos países ya lo hicieron
sino que es también la continuidad de las políticas de
privatización, aunque en este momento tenemos cuatro mil empresas
privatizadas en América Latina. Entonces el ALCA no es más
que el traslado del centro de decisión a Miami, desde donde Estados
Unidos va a dictar las condiciones de comercio, de privatización
de los servicios públicos y las condiciones para la producción.
En consecuencia esta transferencia también significa que los
gobiernos de Latinoamérica no tienen función económica.
De esta manera ALCA terminará copando las funciones estatales,
consolidando un poder político cuyo objetivo es la exclusión
de Europa y Japón como competidores de Estados Unidos, marginando
también a los productores locales de América Latina, absorbiendo
además los servicios de salud y educación que quedan en
manos de los gobiernos nacionales de los países de esta región
y como si esto fuera poco, está la posibilidad de utilizar los
ejércitos latinoamericanos más allá de las fronteras
como los gurkas en los famosos ejércitos de Inglaterra. Ello
además posibilitaría el reclutamiento de soldados de Suramérica
a partir de los conflictos mundiales para ponerlos a hacer trabajo bélico.
En síntesis podría indicar que el ALCA es una política
extremista porque acaba de un tajo con la soberanía de estas
naciones, al tiempo que propende por la protección de más
de cincuenta sectores de la economía norteamericana que no son
competitivos.
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- ¿Cómo analiza usted la
evolución del Plan Colombia? ¿Considera que se va a seguir
exacerbando el conflicto colombiano?
- Absolutamente, la situación colombiana va a llevar a más
conflictos generalizados y sin fin porque están muriendo civiles
colombianos, soldados e insurgentes. Mientras se siga derramando sangre
colombiana, Estados Unidos va a continuar involucrándose en el
conflicto porque su meta es destruir a los antagonistas de su proyecto
en este país y no les importa el costo económico porque
ya la guerra ha desplazado millones de productores, han creado un clima
tan conflictivo que ningún inversionista serio se atreve a ir a
Colombia, han limitado todas las posibilidades de dirigir el presupuesto
nacional hacia la productividad. Entonces hay que señalar con toda
claridad que Estados Unidos interviene en Colombia para reestablecer su
hegemonía aprovechando no solamente sus recursos económicos
sino también adoptando un plan de conquista mediante la destrucción,
desechando las posibilidades de reconciliación y producción.
Este es un proyecto político-militar que camina independientemente
del costo económico para Colombia en todo sentido.
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