MÉXICO: EL BUEN FIN… DE UN SEXENIO APÓCRIFO

 

POR ROBERTO HERRERA MACIQUE

Falta poco más de un año para que la pesadilla sexenal que inició con un artero fraude electoral termine; aunque sus efectos y consecuencias no entiendan de períodos lectivos. Será necesario un titánico esfuerzo para remontar los espacios perdidos en educación, salud, bienestar social, seguridad, empleo, desarrollo económico y sobre todo el gran deterioro que en materia de legislación, impartición de justicia y derechos humanos, dejará como legado un poder ejecutivo cuyas políticas de estado han tenido un común denominador: la improvisación y las fallidas respuestas a coyunturas por demás importantes que se han presentado al interior y desde el exterior del país.

Menuda tarea será limpiar ese cochinero. Pero aún falta un año para que esa evaluación de desempeño sea definitiva. Y no es que se pueda esperar mejoría alguna, al contrario, habremos de dejar espacio en nuestra capacidad de asombro para lo que seguramente estaremos viendo en los próximos 12 meses. Prueba de esta afirmación es la última medida que tomó el ejecutivo para "impulsar la reactivación del mercado interno", anunciando con bombo y platillo la "genial" ocurrencia de instaurar un fin de semana de ofertas "nunca vistas" previo el adelanto del 40% del aguinaldo a los trabajadores del estado, para que éstos, salieran a las calles ávidos de consumo para gastarlo en los comercios y la paralizada economía del país se encendiera como por arte de magia… menuda estupidez parecería inconcebible… pero en política no hay límites para la estupidez. Y en el sexenio que llega a su "buen fin" el próximo año, eso ha sido otra constante.

Esta última medida denominada "El Buen Fin" -en creativa alusión al fin de semana en que se llevó al cabo- fue una experiencia realmente desastrosa. No sólo como un ejemplo más de la improvisación y la falta de seriedad en la toma de decisiones del ejecutivo federal, sino en cuanto a las reacciones de los actores involucrados.

Nielsen -empresa de sondeos de opinión- afirma que los consumidores encuestados piensan reducir sus gastos en diciembre a la mitad, y que este fin de semana, el del "Buen Fin", se endeudaron a seis y doce meses con sus tarjetas de crédito. El ramalazo vendrá entonces en cómodas mensualidades sin intereses y de todas formas el gasto se reducirá y la economía doméstica conservará los focos rojos como hasta el día de hoy, eso sí, en algunos casos con una nueva tele de plasma de 42 pulgadas y otros muchos con una deuda impagable.

Los medios de comunicación apoyaron sin costo alguno y "desinteresadamente" esta ocurrencia en respuesta a la solicitud expresa de Calderón. Habremos de ver de qué otra ingeniosa manera el gobierno les equilibra la merma.

Si pudiéramos hablar de beneficiarios de esta "ideota", como suele suceder, serán los bancos, los medios de comunicación -que ya verán como cobrarle el favor al proponente- y las grandes tiendas departamentales, ya que los pequeños comerciantes no vieron reflejo alguno del gasto realizado, y la población que salió a "aprovechar" la gran oportunidad, se llevó el chasco de la vida ya que los precios en lugar de bajar subieron. La economía no detonó, el mercado interno sigue a la baja, y las consecuencias las van a padecer al final del camino los mismos que estaban contemplados como beneficiarios en la oferta mediática del "Buen Fin".

Lo mismo ha sucedido con el sexenio que está en los albores de su "buen fin", ya que hasta el momento -sin vistas de cambio alguno- ha sido, por decir lo menos, un gran chasco.

Se prometió empleo y el empleo cada año ha sido más deficitario. Se prometió seguridad y el resultado es más que evidente, los delitos se han incrementado y el número de muertes producto de la "innombrable" guerra siguen aumentando las oprobiosas cifras. El tan mentado crecimiento económico que iba a sacar a nuestro país del sótano, es menor que el de la República del Congo, Botswana o Nigeria que ocupan los lugares 10, 13 y 16, respectivamente, mientras nosotros ocupamos el lugar 59, según datos del FMI; el prometido combate a la pobreza… según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) tan sólo de 2008 a 2010 la pobreza aumentó de 48.8 millones a 52 millones de mexicanos para desgracia de todos; la educación se ha rezagado cualitativa y cuantitativamente como nunca; los Derechos Humanos se han deteriorado en forma alarmante en los últimos cinco años según reportan el último informe de Human Rights Watch; La política exterior de México ha pasado de ser ejemplar, a ser ridículamente subordinada al imperio como lo muestra la reciente abstención en la votación para la inclusión de Palestina como miembro de pleno derecho en Naciones Unidas; el bono demográfico que ofrecía una enorme oportunidad de un futuro distinto a nuestro país, fue tirado a la basura y hoy muchos jóvenes se debaten entre el desempleo y la opción que les ofrece la actividad delictiva; y así, por dónde se le busque… mas lo que se acumule de aquí a diciembre de 2012.

Por más actos de prestidigitación mediática que el ejecutivo en función o sus asesores de imagen quieran dosificarle a la población, difícilmente podrán cambiar, ya no digamos la percepción -madre putativa de las preferencias electorales- sino la realidad exasperante que vive la mayoría de la población de nuestro país; es por ello que el sexenio de Felipe Calderón, que inició con un fraude electoral, terminará como comenzó, con una gestión apócrifa. El sexenio 2006-2012, encabezado por un simulador entregado a los poderes fácticos, aferrado a sostener no sólo sus propias necedades sino un modelo económico que agoniza y ha mostrado su ineficacia e inoperancia a nivel global, quedará atrás como parte de la historia negra de nuestro país. Es por ello que ni en sus más profundos estupores y ensueños, el ejecutivo federal podrá tener un cierre de sexenio… con un "buen fin".

Kaos en la red, noviembre 23 de 2011.