OPINA EL HISTORIADOR BRASILEÑO LUIS MONIZ BANDEIRA

EL FUTURO DE SUARAMÉRICA DEPENDE DE QUE CONSOLIDE SU COMUNIDAD DE NACIONES

POR ROBERTO PEREIRA

Luis Moniz Bandeira, historiador brasileño y profesor titular de la Universidad de Brasilia e invitado de las Universidades de Heidelberg y Colonia, es un especialistas en el proceso histórico de las relaciones internacionales tanto de su país como de América Latina. En esta entrevista no solo analiza la coyuntura económica de la subregión sino su futuro geopolítico. El éxito de los países suramericanos dependerá, en su opinión, de que a mediano y largo plazo sus gobiernos sean capaces de consolidar una comunidad para interactuar frente a Estados Unidos y Europa. En ello, agrega, buena responsabilidad recaerá en el liderazgo que ejerza Brasil.


- En la última década se produjeron cambios importantes en Sudamérica, que permitieron observar que el continente tomaba un rumbo progresista. Pero en la actual coyuntura surgen dificultades para que esos gobiernos progresistas encuentren zonas de acción común. Intelectuales de la derecha dicen que eso ocurre porque en el campo del progresismo predominan actitudes nacionalistas y populistas. ¿Cuál es su interpretación de la causa de esos desencuentros?


Luis Monis Bandeira

- Era inevitable el surgimiento de gobiernos más a la izquierda, o progresistas, después del fracaso del Consenso de Washington y de las medidas neoliberales que ha recomendado. Pero la región no es uniforme, tiene intereses, en larga medida diferente y así mismo contradictoria. Y muchos de esos dirigentes no tienen una visión estratégica y hacen política volcados a sus intereses inmediatos, de política interna, para atender a los grupos nacionales de presión. No tienen una visión del conjunto, no entienden que la economía capitalista mundial no es una suma de economías nacionales, que es un todo involucrando a todos los países, tanto las potencias industriales como los países más retrasados, y que todos son interdependientes. No hay país más dependiente del exterior que Estados Unidos.

Pero algunos de los llamados líderes progresistas de América del Sur no perciben las tendencias de la economía mundial capitalista, que evoluciona hacia un sistema multipolar, pero en el cual solamente jugarán algún papel las grandes masas territoriales, demográficas y económicas. Brasil es, entre los países de América del Sur, el único que presenta actualmente tales características, las características de una potencia regional. Hay en Itamaraty, sin embargo, una clara conciencia de que es necesario formar una Comunidad Sudamericana de Naciones, para seguir un camino parecido al de la Unión Europea. Su objetivo es estratégico, no tiende a transformar a Brasil, sino a toda la América del Sur, en una potencia mundial, tanto económica, como política. La América del Sur, compuesta por doce países, dentro de un espacio contiguo, tiene 360 millones de habitantes, cerca del 67% de toda América Latina y el equivalente al 6% de la población mundial, con integración lingüística, dado que la casi totalidad habla portugués o castellano. Su población es mayor que la de EE.UU. (293.027.571, est. 2004), su territorio, cerca de 17 millones de kilómetros cuadrados, es el doble del territorio estadounidense (9.631.418 kilómetros cuadrados), y posee una de las mayores reservas de agua dulce y biodiversidad del mundo, e inmensas riquezas minerales, pesca y agricultura.

- ¿Usted percibe que el llamado campo progresista de Sudamérica contiene programas y sensibilidades diferentes en su seno?

- La situación es muy distinta de la época de la independencia. No sé si los grandes líderes de la época tenían "programas" claros. Había aspiraciones parecidas. Hoy, sin embargo, algunos líderes del llamado grupo progresista, en general, aún están influenciados por la idea de que pueden conducir sus países, o incluso implantar el socialismo aisladamente, dentro de una economía mundial de mercado, que se formó y cada vez más se profundiza, desde los viajes de circunnavegación, del descubrimiento de América.

- La liberación de colonialismo español y portugués no nos dejó una América del Sur unida, ¿hoy se puede correr el mismo peligro?

- El general Juan D. Perón tuvo una idea muy clara al respeto. Comprendía que la lucha del futuro sería económica y que la historia demostraba que ningún país se ha impuesto en ese campo, ni en ninguna lucha, si no tiene unidad económica. Y observó que "la República Argentina, sola, no tiene unidad económica; Brasil, solo, no tiene unidad económica, Chile, solo, tampoco tiene unidad económica; pero estos tres países unidos conforman quizá en el momento actual la unidad económica más extraordinaria del mundo entero, para el futuro, porque esa inmensa posibilidad constituye su reserva. Estos son países reservas del mundo". Y agregó que "es indudable que, realizada esta unión, caerán a su órbita los demás países sudamericanos, que no serán favorecidos ni por la formación de un nuevo agrupamiento y probablemente no lo podrán realizar en manera alguna, separados o juntos, sino en pequeñas unidades". Perón tenía una visión estratégica. La correlación de fuerzas, claro, ha cambiado, ya no es igual a la de 1953. Pero la esencia de lo que él dijo no cambió, sigue siendo la misma, y eso es lo que el presidente Hugo Chávez y, más aún, Evo Morales no perciben y no entienden. Les falta una visión estratégica. Sola, con Bolivia y Cuba, sin Brasil y Argentina, Venezuela no va a conseguir nada.

- Ese peligro de división, de balcanización, ¿es fruto de la política exterior de Estados Unidos u ocurre por deficiencias de las fuerzas progresistas de cada país?

- Claro que Estados Unidos tiene interés y siempre trabajó con el objetivo de mantener América del Sur dividida. Pero hay otros factores internos, en los países de América del Sur, de carácter económico, social, político y cultural, líderes inmaduros, personalistas, que contribuyen fuertemente para la balcanización. Ellos no comprenden la situación mundial, solamente miran sus intereses inmediatos y no tienen el sentido de la realpolitik. En verdad, las llamadas fuerzas progresistas no siempre son progresistas. Están atadas a concepciones políticas que ya no corresponden a la realidad histórica. Y llegan al gobierno sin entender lo que pasa en el mundo.

- Si Lula no fuera reelecto en Brasil ¿cambia el cuadro político del continente?

- Claro que cambiará. Toda la campaña contra el gobierno de Lula es por causa de su política externa que ha frustrado la implantación del ALCA. La campaña de la gran prensa, sobre todo de ciertos periódicos y revistas, refleja en gran medida los intereses de las grandes empresas multinacionales que quieren conquistar el mercado brasileño, el único que realmente les interesa, junto con el argentino. De ahí que la campaña es fundamentalmente contra Itamaraty y la política exterior de Brasil.

- ¿Lo que se ha dado en llamar el "modelo chileno" es una simplificación de la realidad o debe ser imitado por otros?

- El éxito de Chile es un producto de los medios, que reflejan los intereses de las grandes empresas multinacionales y quieren vender ese modelo a los demás países de América del Sur. Es producto de la propaganda. ¿Qué es Chile? ¿Cual es el "modelo chileno"? Chile es un país que tiene una deuda externa de $44.8 billones que representa alrededor ¼ de su PBI estimado en U$185.1 mil millones (2005), por la paridad del poder de compra. Su PBI es menor que el PBI de la Provincia de Buenos Aires. Chile sufrió un proceso de desindustrialización durante la dictadura de Pinochet. Sus exportaciones siguen siendo principalmente cobre y algunas commodities. La deuda pública es de 8.1% del PIB, 18.2% (2005) de su población vive debajo de la línea de pobreza y la tasa de desempleo es de 8% (2005 est.). Estos datos son fehacientes. Son extraídos del Fact Book, de la CIA.

- ¿Chile debilitó al campo progresista con su TLC con Estados Unidos y otros?

- No me parece que exista un campo progresista. Existe si algunos países que resisten a la hegemonía de Estados Unidos, que tienen gobiernos reformistas, que tratan de hacer retroceder las políticas neoliberales, en la medida de lo posible, dentro de las condiciones objetivas de cada país. Chile ya estaba atado a Washington desde la dictadura de Augusto Pinochet. La presidente Michelle Bachelet Jeria difícilmente podrá liberarse de los intereses creados desde entonces y que el Estado representa. En el poder no se hace lo que se quiere, sino lo que se puede. Pero, a la larga, Chile va a enfrentar también una grave crisis y ahí la situación tendrá que cambiar.

- ¿Estratégicamente es más aconsejable que los progresistas se vinculen a Europa o a Estados Unidos?

- El problema no es vincularse a Europa o a Estados Unidos. Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela y otros deben mantener buenas relaciones comerciales con todos los países. Es fundamental. Lo que deben hacer es preservar sus intereses nacionales, que no son los intereses particulares de sectores económicos y políticos. Brasil y también Argentina no pueden establecer el área de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea porque los dos quieren imponer normas como la apertura de la compras gubernamentales a las empresas extranjeras, sobre inversiones, derecho de propiedad intelectual, transferencia de los litigios entre las empresas extranjeras y los gobiernos de la Justicia nacional para una comisión de arbitraje internacional etc. Los TLC, así como el ALCA, son de interés de Estados Unidos, que quiere abrir mercados para sus manufacturas. No van a beneficiar a los países de América del Sur, cuya agricultura pueden destruir, como el NAFTA hizo con la agricultura de México.

- ¿Queda algo por hacer o todo ya está todo perdido, si hablamos de unidad de los progresistas a nivel continental?

- Solamente el tiempo dirá. Lo que si se puede prever es que una profunda crisis va golpear a Estados Unidos a corto o mediano plazo. No pueden mantener por mucho más tiempo los twin deficits, o sea el déficit comercial y el déficit presupuestal (déficits mellizos) y que el déficit de balanza de pagos sea sustentado por los mismos dólares que emiten sin respaldo para pagar las mercancías y energía que necesita importar de China, como Oriente Próximo etc. Estados Unidos tiene una deuda externa tres veces más grande que su PBI. Es una burbuja que va a explotar días más, días menos, como la debilitación del dólar, la valorización del oro y el alza de los precios del petróleo. Va a haber un colapso. Puede no ser tan grave y profundo como hubo en Argentina. Pero va a producir las más serias consecuencias sobre todos los países, sobre todo los que están en el área del dólar.