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FREDDY EHLERS ANALIZA COYUNTURA ELECTORAL ECUATORIANA "PARA SALIR DE LA CRISIS POLÍTICA, ECUADOR REQUIERE DE UN POLO DEMOCRÁTICO DE IZQUIERDA" |
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La única salida que tiene el Ecuador para buscar su gobernabilidad es concretar un gran acuerdo político entre los sectores progresistas de izquierda que permita, fundamentalmente, alcanzar la Presidencia de la República y, al mismo tiempo, generar las condiciones para convocar una Asamblea Nacional Constituyente que redacte una nueva Constitución Política que democratice la competencia electoral y despolitice los órganos de control y de justicia. La anterior reflexión la hizo en diálogo con www.cronicón.net, el ex candidato presidencial y actual parlamentario andino, Freddy Elhers Zurita, quien declinó toda aspiración en la actual competencia electoral porque quiere contribuir a consolidar un gran consenso de los sectores políticos que representan los candidatos de las tendencias de izquierda León Roldós, Rafael Correa y Luis Macas, con miras a que quien pase a la segunda vuelta electoral, obtenga su respaldo decidido que posibilite al Ecuador superar la inestable situación política mediante una nuevas reglas de juego. La primera vuelta presidencial se realizará este 15 de octubre y sobre la coyuntura política electoral, Elhers hizo el siguiente análisis. |
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- Nuevamente el Ecuador va a elecciones presidenciales con un gran número de candidatos que refleja la diversidad de partidos y movimientos. Trece aspirantes a la Presidencia de la República demuestra la fragmentación política del país. ¿Ello no sigue impidiendo alcanzar la gobernabilidad que le ha sido tan esquiva a los ecuatoriano durante los últimos quince años? - En realidad no son trece sino cinco los candidato con posibilidades ciertas de lograr la Presidencia del Ecuador, pero es muy complicado porque cada uno de ellos tiene el 20 por ciento de las preferencias electorales y con el 20% no se puede gobernar. Ese es el drama ecuatoriano, pues en este momento quienes cuentan con dicho porcentaje son León Roldós de la coalición Red-Izquierda Democrática que constituye una opción de centro izquierda; Rafael Correa, quien representa una opción más clara de izquierda; luego están los candidatos de la derecha Cynthia Viteri del Partido Social Cristiano y Álvaro Noboa de un movimiento populista. Estos cuatro aspirantes estarán un poquito más o un poco menos del 20% y bastante más atrás una fuerza que era muy importante en el pasado, la del ex presidente Abdalá Bucaram, otro grupo populista (el PRE) que tiene un candidato que en las encuestas aparece muy bajo. El resto de candidatos, casi ninguno llega al uno por ciento. - Pero este cuadro político permite prever que se repetirá la historia reciente de fragmentación e ingobernabilidad del Ecuador, desde que en 1979 se restauró la democracia. ¿No lo ve usted así? - Así es; se va a repetir, esa es una de las razones por las que yo decidí no participar en este año como candidato a la Presidencia y, por el contrario, opté por reforzar la tendencia progresista, representada por los sectores de izquierda y centro izquierda, con la cual siempre me he identificado, de esta manera contribuiré a que dos candidatos importantes y fuertes como lo son León Roldós y Rafael Correa tengan una muy buena votación y no haya un tercer aspirante que haga la división incluso mayor. También hay otro candidato importante en la tendencia pero que registra muy mal en las encuestas que es Luis Macas, el representante del partido de los pueblos indígenas Pachakutik. Si se logra hacer un acuerdo entre los sectores de Roldós, Correa y Macas se podrá llegar a un 50% y habrá una posibilidad de gobernabilidad en el país. Por lo menos ese es el intento del acuerdo que he impulsado y hemos suscrito León Roldós, Rafael Correa y yo en representación de la Red-Izquierda Democrática, Alianza País y Nuevo País, respectivamente. - Usted habla de acuerdos. Sin embargo en el Ecuador es imposible lograr consensos o acuerdos y uno lo observa en los pactos entre los partidos que no llegan a dos días o en el constante cambio de ministros en el gabinete presidencial. La palabra y el compromiso parece que no valieran. ¿No le parece que es una fenómeno sociocultural en su país? - Este fenómeno que usted anota en el Ecuador es mucho más evidente que en otras naciones latinoamericanos y yo tengo una reflexión al respecto y es que este es el país más diverso no solo de América sino del mundo. No existe un país más diverso que el Ecuador geográfica, sociológica y antropológicamente. El Ecuador es un país muy pequeño, además y debido a estar localizado precisamente en la mitad del mundo, en la línea equinoccial, cuenta con los nevados y las montañas que tienen Chile, Perú y Bolivia; tiene selva amazónica igual que Brasil, Colombia, Venezuela y Perú; tiene una costa pacífica similar a la del Caribe; y tiene encima lo que nadie tiene: las Islas Galápagos. Se ha hablado mucho de las diversidad geográfica del Ecuador que le sorprendió a Humboldt, por ejemplo, al ver que en este pequeño país había prácticamente lo que hay en todo el continente americano resumido. Pero se ha hablado muy poco de la variedad y la diversidad humana. - ¿Por qué no profundiza sobre esta situación antropológica del Ecuador que incide directamente en sus formas sociológicas y socioculturales? - Darcy Ribeiro, el gran antropólogo brasileño, clasifica a los latinoamericanos en cuatro grupos: los pueblos insurgentes que son las pequeñas comunidades indígenas que no eran partes de grandes civilizaciones y que reclaman el derecho a vivir de acuerdo a sus tradiciones; hay cientos de estas etnias en América Latina, catorce diferentes en el Ecuador. Segundo, los pueblos inmigrantes, es decir los europeos que no se mezclaron y que son los del Cono Sur: Argentina, Chile, Uruguay y el sur del Brasil. El tercero son los que Ribeiro denomina los pueblos testimonio que son la mezcla de las grandes civilizaciones prehispánicas con España como los aztecas, los mayas y los incas, lo que hoy son México, Guatemala, Ecuador, Perú y Bolivia. Y, finalmente, los pueblos nuevos que son la mezcla de África con la Península Ibérica, España y Portugal, y con algo de las poblaciones indígenas, que vendría a ser la mayoría de la población latinoamericana. Yo agregaría los pueblos inmigrantes recientes como los árabes que en muchos países llamados los turcos son muy políticos; los judíos, los chinos y los hindúes, que han logrado ser elites económicas. Pues bien, el Ecuador es el único país de América Latina que tiene estos cuatro o cinco pueblos en proporciones importantes. Por eso digo que el hombre cósmico de Vasconcelos en el Ecuador está como concentrado y es el resumen de América Latina. - ¿Pero esa diversidad de la población no ha permitido consolidar un concepto de Nación, un proyecto sociopolítico coherente? - Es nuestra maravilla y nuestra tragedia, al mismo tiempo. Es lo que Darcy Ribeiro decía: tenemos todas las virtudes y todas las taras de todos los hombres de la tierra. Entonces, esa maravilla de la diversidad permite que uno en media hora en el Ecuador esté en la amazonía o en las playas del Pacífico, pero también hace que sea imposible de gobernar, por eso el ex presidente Rodrigo Borja dice que los peores políticos de Latinoamérica están en nuestro país, que es imposible ponerse de acuerdo. ¿Por qué? Uno, porque somos muy diversos; y dos, porque somos al igual que toda América Latina, pueblos adolescentes, en los que el yo profundo, la identidad profunda no se ha desarrollado todavía. La vanidad humana y el ego siguen siendo muy grandes y entonces cada quien se cree dueño de la verdad y quiere imponerse sobre los demás. - Volvamos al tema electoral. ¿Por qué su movimiento Nuevo País plantea votar nulo en blanco para Congreso Nacional? - El Nuevo País no es un partido político, no es un movimiento siquiera, no tiene organización política, simplemente es una idea. Una idea que en dos ocasiones me candidatizó a mí a la Presidencia, en las que obtuvimos votaciones altas del 20 y del 16% y que me permitió además salir elegido al Parlamento Andino. He propuesto que se vote en blanco o nulo en las próximas elecciones para renovar el Congreso Nacional, como un castigo a esta institución, como un voto de censura, porque el órgano legislativo ha permitido una dictadura de los partidos políticos. - ¿Pero no tener vocería parlamentaria en el Congreso no mina la representación política de los movimientos progresistas, por un lado, y no es contraproducente porque termina contribuyendo a consolidar las mayorías de los partidos de derecha, por otro? - Es que en el Congreso no va a haber jamás una mayoría de los sectores progresistas, entonces de qué sirve. Si un Congreso funciona con mayorías, de qué sirve legitimar al corrupto sistema político ecuatoriano. ¿Corrupto por qué? Porque es un sistema que ha construido una ley de partidos, de partidos no democráticos que tienen dueños que son muy poderosos que a nivel de cacicazgo deciden quiénes están en sus listas. Me refiero a tres partidos concretamente: el dueño del Prian se llama Álvaro Noboa, quien decide todo y que es como una empresa de él; el segundo es Abdalá Bucaram, que desde Panamá decide quien está y quien no está; y el tercero es León Febres Cordero, que enfrenta una división interna con el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, pero el ex presidente sigue decidiendo todo al interior del Partido Social Cristiano. Estos tres partidos logran generalmente obtener la mitad del Congreso Nacional y hacen alianzas fáciles con el gobernante de turno y con el resto de diputados de pequeñas provincias donde los cacicazgos son más evidentes, con ellos terminan haciendo la mayoría. En tales circunstancias, el Presidente de turno tiene que entregar todo para poder contar con esa mayoría en el Congreso que le permita viabilizar su agenda legislativa. - En esas circunstancias termina siendo un Presidente sitiado... - Es un Presidente amarrado, sitiado. Por eso dentro del acuerdo a que me he venido refiriendo se contempla la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, porque aparentemente no hay otro camino. Pero una asamblea con nuevas reglas. Además, planteamos en el acuerdo con los candidatos Roldós y Correa los siguientes puntos: despolitazación de los órganos de control y del Tribunal Constitucional que han sido botines políticos; convertir al Tribunal Supremo Electoral en un tribunal técnico que organice las elecciones para que no siga siendo juez y parte; financiación por parte del Estado de la publicidad de los candidatos para que haya una distribución igual en todos los medios de comunicación y no se siga con la inequidad de que el que más dinero tiene pueda pautar desmesuradamente; darle la posibilidad al Presidente de la República de disolver al Congreso por una sola vez. La necesidad de una Constituyente radica en la urgencia de crear un nuevo modelo político y de desarrollo para el país. - Dada su aproximación con lo candidatos Roldós, Correa e incluso con Luis Macas, usted puede convertirse en un líder que tienda puentes entre estos tres sectores políticos para lograr una coalición con miras a la segunda vuelta... - Bueno, de alguna manera ese es mi papel en este momento y por eso es que he renunciado a toda posibilidad de participar electoralmente ya sea como candidato a Presidente, a Vicepresidente, al Congreso Nacional o al Parlamento Andino. Si es que accedía a cualquier oferta no podía hacer precisamente esto porque iba a entrar en competencia con los otros. Por eso y teniendo excelentes relaciones con los candidatos progresistas, aspiro a contribuir a consolidar un acuerdo de la izquierda, un polo democrático amplio en el Ecuador que es lo que estaría en ciernes, porque si no hacemos esto, no hay salida. - En 1998 el Ecuador tuvo una Asamblea Nacional Constituyente. No llevamos diez años de la misma y ya plantean una nueva Asamblea. ¿No ha servido esa Constitución que es la actualmente rige para gobernar? - Es que fue hecha por la derecha precisamente. Fue una Constitución que si bien introdujo algunos cambios en el Ecuador subsiste un problema muy profundo y es que nadie sabe bien que queremos hacer como país. |
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