ANÁLISIS RETROSPECTIVO DE LA SOCIÓLOGA MARÍA TERESA URIBE

"LA DE COLOMBIA ES LA HISTORIA DEL DESPOJO Y LA SANGRE DERRAMADA"

El intrincado proceso histórico colombiano está configurado, según la socióloga y politóloga antioqueña María Teresa Uribe, por lo que denomina Tres Relatos de Nación a saber: la usurpación o despojo; el derecho a la guerra; y la sangre derramada.

Por eso es que el concepto de Nación se hizo imaginable para los colombianos "a través de un relato trágico y sangriento, el Republicanismo y la retórica patriótica; más que argumentos favorables a la instauración de un orden pacificado y desarmado contribuyeron a configurar una hostilidad permanente que ha mantenido en vilo la soberanía interna; el ciudadano imaginado por estos lenguajes y relatos fue el ciudadano armado que reclama los derechos a través de la fuerza y la violencia, y la sociedad política, pese a la existencia de un consensus iuris , se ha mantenido fragmentada, y en abierta diferencia con la hipótesis cívica que le sirvió de referente para constituirse como tal; quizá por eso el analista francés Daniel Pecaut sostenga que en Colombia, la violencia y la guerra constituyen una experiencia histórica de la cual, todo parece derivar".


La de Colombia es la historia del despojo, por eso es que a través de su proceso republicano diversos sectores sociales marginados y excluidos han reclamado una reparación, afirma María Teresa Uribe. Y agrega que este es un país en donde se busca construir ciudadanía, en el sentido de reivindicar derechos. Dentro de este contexto se debe entender el mensaje de Manuel Marulanda, "Tirofijo", leído por el vocero de las FARC, "Joaquín Gómez" el 7 de enero de 1999 en San Vicente del Caguán, cuando se iniciaron los diálogos de paz con esa agrupación insurgente durante la administración Pastrana.

El relato trágico y violento de la historia colombiana ha venido siendo utilizado muy bien desde el punto de vista semántico por el presidente Álvaro Uribe Vélez para satisfacer sus intereses populistas y electoreros, dado que "lo poético se sobrepone al racionalismo y por eso es muy dable en este país utilizar el término patriota. Lo patriótico ha servido a Uribe para explotar el sentimiento ciudadano", explica esta investigadora y actual profesora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia.

Los nacionalismos, dice, "reivindican la etnia y el territorio; los patriotismos, la sangre y los muertos. Y aunque los primeros han cargado con la peor fama, merecida en muchos casos, los patriotismos no son menos violentos, autoritarios y excluyentes, tocan la esfera de los sentimientos sin pasar por consideraciones de otro tipo. El patriotismo o el amor a la patria se hace equivalente a la pertenencia familiar y se identifica con unos lazos afectivos que congregan en torno a .la madre patria, a todos los ciudadanos unidos por nexos de fraternidad. El patriotismo no requiere de razones o justificaciones, no es deliberativo, no se soporta en pactos, contratos o consensos, es un sentimiento indentitario que convoca un imaginario de unidad y cohesión".

CONCEPTO SACRO

¿Por qué Uribe abusa de la acepción "patriota"?

Porque la patria es un concepto sacro. Nadie puede criticar o discutir la patria. Por eso cuando identificamos un gobernante o un partido con la patria lo estamos sacrilizando, ese es el grave error. Otra cosa es el concepto de Nación que es diversa y por lo tanto hay que aceptar la diversidad y entender que hay sectores que son distintos como los negros, los indios y los mestizos, los ricos y los pobres lo que da una noción de pluralidad que contrasta con un proyecto político único.

¿Entonces la patria es un sofisma?

Claro, la patria es un sofisma, es una creación imaginaria que trata de unificar lo que es distinto, de tapar las diferencias y de descalificar a todos aquellos que eventualmente no estamos, en el caso colombiano, con el gobierno de Uribe Vélez.

Usted afirma que en Colombia la patria tiene una connotación trágica. ¿Por qué?

Porque los relatos de gran parte de la historia colombiana centrados en lo poético, en el dolor, en el sufrimiento, en la violencia, en que este país no tiene alternativa acaban proyectando una imagen de nación melancólica, doliente, cuando estamos desconociendo lo que yo llamo las "ciudadanías mestizas", la gente que se la está peleando diariamente y que está construyendo país, está construyendo nación, desde los campesinos, desde lo colonos, los mismos desplazados; hay que ver la capacidad de creación que tienen. Ahí hay una ciudadanía.

Según una conferencia suya, el proceso histórico colombiano se inicia con la usurpación, con el despojo y a eso obedece el derecho a la guerra, a "las justas armas". ¿Esa es una reivindicación en Colombia?

Sí, el derecho a las justas armas estaba en el Derecho de Gentes. El derecho de gentes tradicional hablaba de dos derechos: el derecho a la guerra, o sea el derecho a hacer la guerra; y el derecho en la guerra. El derecho a hacer la guerra, al decir de Andrés Bello, se presentaba cuando había de por medio una situación de injusticia, de opresión o de violación del honor. En esas circunstancias se podían usar las justas armas y eso desaparece del Derecho de Gentes. Cuando aparece el Derecho Internacional Humanitario se habla solamente del derecho en la guerra, y el derecho a la guerra queda invisibilizado, criminalizado y todo el que se levante en armas, por lo tanto, es penalizado.


NO SE DEBE CRIMINALIZAR LA GUERRA

¿En Colombia donde históricamente la mayor parte de los derechos ciudadanos han sido vulnerados, pisoteados y desconocidos, es legítimo hacer uso del derecho a la guerra?

Es preferible no usar la guerra, pero tampoco es dable criminalizar la guerra. Yo no quiero criminalizar la guerra ni a los actores de la guerra, quiero, como académica y como investigadora, entenderlos, interrogarlos, preguntarles.

¿Y por qué considera usted que un presidente como Álvaro Uribe Vélez criminaliza la guerra?

Porque el de Uribe es un proyecto hegemónico. El problema es que no solamente criminaliza a los armados sino a los desarmados, ¿o que es lo que indican las capturas masivas? Doy un caso que conozco muy bien y es el de la Comuna 13 de Medellín: hace más de un año detuvieron a 350 personas simplemente por sindicación de los llamados informantes. En este momento no hay ni un detenido, a ninguno de ellos lo pudieron judicializar, están todos afuera.

En este contexto, ¿qué connotación tiene la palabra "terrorismo"?

La palabra terrorista se viene utilizando para descalificar al enemigo.

¿Por qué usted sostiene que la reinvención de la política pasa por América Latina?

Porque aquí tenemos una fuerza creadora, es mirar simplemente lo que están haciendo y lo que están construyendo los distintos sectores populares. Lo importante es darles reconocimiento como ciudadanía porque el nivel de la política tradicional está agotado, pero por otro lado hay unas formas creativas de la política sorprendentes.


fsarellano@cronicon.net