EE.UU. INSISTE EN "INTERNACIONALIZAR" LA AMAZONIA

Las reservas acuíferas de América Latina y, concretamente de Brasil, se han convertido en focos geoestratégicos por parte de las grandes potencias como Estados Unidos que aún no han encontrado soluciones para cuando en el mediano plazo comiencen a tener problemas por escasez de agua.

Brasil es uno de los países en el continente con grandes reservas y potencialidades naturales. Cuenta con la mayor parte de la Amazonía y dispone, además, del 20% del agua potable del mundo, lo que le coloca como el país de mayor descarga de agua dulce existente con sus 197.500 metros cúbicos por segundo.
Sin embargo, esta importante reserva es devorada cada año en forma despiadada, pues los estudios revelan que en 2004 se deforestó en la Amazonía una extensión del tamaño de Bélgica. En los últimos tres lustros, además, se han devastado cerca de 29 millones de hectáreas.


Aspecto de la contaminación del río Amazonas, en el
área brasileña.

Parapetando una falsa preocupación por la contaminación y deforestación de este que es considerado el principal pulmón de oxigeno y de la biodiversidad del planeta, sectores gubernamentales de Estados Unidos y algunas multinacionales dedicadas al negocio del agua, la madera y las patentes de flora y fauna, insisten en la necesidad de "internacionalización" de la Amazonía. Para la opinión brasileña esta no es más que una excusa para apoderarse del gran tesoro del futuro.


LAS AMENAZAS

La región amazónica que cubre una buena porción geográfica que comparten países como Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú viene siendo sometida a un sistemático proceso de deterioro. Por eso la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en uno de sus estudios alertó sobre la gravedad de esta realidad y resaltó que "la biodiversidad es un tema que preocupa porque es uno de los grandes acervos, uno de los grandes recursos de América Latina".

La Amazonía viene siendo afectada negativamente por una serie de factores como los incendios, la emisión de carbono, las plagas de la madera, la explotación de la misma y la compra ilegal de amplias extensiones de selva.

La deforestación puede llevar a que el ciclo de las lluvias en esta región natural de América Latina entre en colapso si la selva pierde el 30% de su capacidad vegetal, lo que elevaría peligrosamente la temperatura ambiental con consecuencias no sólo para Brasil y para América Latina, sino para todo el mundo. Según los investigadores, ya ha sido destruido un 17%.

Esta realidad podría tener repercusiones políticas, dado que Washington y las transnacionales del agua, la madera, la fauna y la flora, pretextando que la Amazonía es una reserva de la humanidad terminen ejecutando invasiones o militarizaciones para apoderarse de ella, en un montaje parecido como el que viene ocurriendo con Irak, en donde la motivación es el petróleo, como es de todos conocido. O como está ocurriendo en el Acuífero Guaraní, en la llamada Triple Frontera (Argentina, Paraguay y Brasil), donde el Pentágono y el Departamento de Estado han venido prefabricando amenazas terroristas para justificar una posible militarización con propósitos protervos.

fsarellano@cronicon.net