HABLA EX PRESIDENTE Y ACTUAL CANDIDATO VALENTÍN PANIAGUA

"RESABIOS DE AUTORITARISMO ESTÁN SURGIENDO EN LATINOAMÉRICA COMO CANTOS DE SIRENA"

A este experimentado político y abogado constitucionalista le correspondió sortear la transición entre el gobierno autocrático y corrupto de Alberto Fujimori y el retorno a la normalidad democrática en el Perú. Dada su amplia experiencia como ministro de Justicia y Educación, congresista y catedrático universitario, Valentín Paniagua Corazao surgió como la figura de consenso para presidir el Congreso Nacional en el momento en que el entonces primer mandatario peruano dejó Lima para refugiarse en Japón. Luego de la renuncia de Fujimori desde Tokio, seguida por las dimisiones de los dos vicepresidentes - Francisco Tudela y Ricardo Márquez -, Paniagua asumió la Jefatura del Estado el 16 de noviembre de 2000 como presidente provisional y entregó el mando el 28 de julio de 2001 a Alejandro Toledo, elegido en las elecciones de ese año.


VALENTÍN PANIAGUA

Paniagua Corazao es actualmente el líder del Partido Acción Popular, de centro derecha, y como tal ha postulado su nombre para las próximas elecciones presidenciales de Perú que tendrán lugar el 9 de abril de 2006. Con el respaldo de una coalición de distintos sectores políticos que se denomina Frente de Centro, aspira a disputar los comicios presidenciales con los también candidatos Lourdes Flores Nano del movimiento conservador Unión Nacional; el coronel nacionalista Ollanta Humala de Unión por el Perú; Rafael Belaúnde Ausbry del oficialista Partido Perú Posible; el líder del partido Aprista y ex presidente Alan García; el ex ministro Fernando Olivera del Frente Independiente Moralizador; Natale Amprimo de Alianza para el Progreso; y Luis Guerrero de Perú Ahora.

Sobre la coyuntura política de su país, www.cronicon.net dialogó con Paniagua Corazao.

Según varios observadores, en la actual coyuntura peruana hay desazón política en la ciudadanía. ¿Cuál es su opinión?

Sí, hay en general una sensación de frustración en los últimos tiempos, pero también es verdad que hay realizaciones que el pueblo valora, entre ellas, por ejemplo, el comportamiento económico. Y me parece que aprecia y, naturalmente, defiende la institucionalidad, como lo demuestra el hecho que no obstante la muy débil aprobación del actual Presidente de la República, todos los sectores políticos y el país convinimos en respetar la institucionalidad para permitir una transición ordenada, democrática y sujeta a las previsiones constitucionales, antes que buscar una solución al margen del cauce legal. Tengo la impresión que en el proceso electoral, las diferentes tendencias políticas presentarán al país un horizonte y una propuesta de futuro que, estoy convencido, va a despertar nuevamente la fe y la ilusión del pueblo peruano en un proyecto nacional, que por lo demás, los grupos políticos nos hemos esmerado en diseñar en el acuerdo nacional que es un conjunto de 31 políticas de Estado con miras al año 2021. Consiguientemente, hay ahí una referencia de futuro que es necesario que la gente conozca e identifique. Creo que en la campaña electoral logrará la repercusión y el eco popular indispensable.

No obstante, los partidos políticos en América Latina están afrontando un periodo de crisis. ¿Usted a qué lo atribuye?

Tenemos democracias sin ciudadanía, no solo en el aspecto económico y social, sino también en el político, porque los pueblos no tienen mecanismos para fiscalizar los gobiernos, ni herramientas para exigir la rendición de cuentas. La política, en alguna medida, se ha banalizado. Las imágenes han sustituido exitosamente a las ideas y creencias; por supuesto, hay una responsabilidad compartida entre los políticos y los medios. Infortunadamente, los cómicos han reemplazado a los pensadores y escritores igual que éstos sustituyeron a los ciudadanos respetables como figuras del quehacer público.

¿Pero debe haber alguna razón?

La razón es muy simple: vivimos en una civilización del espectáculo; las imágenes han pasado a ser mucho más importantes que las ideas para las personas, y como consecuencia, también, para la vida cívica.

A usted le correspondió ser protagonista de un momento crucial en la historia contemporánea del Perú, pues asumió la Presidencia de la República después de todo ese proceso de autoritarismo, corrupción y mesianismo conocido como "fujimorazo". ¿Considera que este tipo de experiencias funestas para la democracia latinoamericana son cosa del pasado o pueden en un momento dado resurgir?

Hay resabios de autoritarismo y naturalmente todos los países debemos estar muy atentos a su resurgimiento. Un hecho concreto es el de que los movimientos militares en las dos últimas décadas con las excepciones conocidas, no han tenido éxito ni posibilidades de reproducir experiencias que ya parecen superadas. Pero el autoritarismo como tal resurge bajo nuevos ropajes y, por lo tanto, es absolutamente importante que los sectores democráticos no bajemos nunca la guardia y estemos atentos a los cantos de sirena de estas propuestas aparentemente eficaces para enfrentar la solución de nuestros problemas que terminan en la práctica destruyendo las bases morales o la institucionalidad democrática, o las economías de estos países. Tenemos razones fundadas para creer que el desarrollo, el crecimiento económico, el progreso, el bienestar son fruto y consecuencia siempre de regímenes democráticos y de un respeto irrestricto a la Constitución.

Del estatismo a ultranza de Alan García el Perú saltó al neoliberalismo de Fujimori y de Alejandro Toledo. ¿Hay la esperanza en las próximas elecciones de que su país encuentre otra opción de modelo de desarrollo económico?

No creo tanto como eso, pero tengo la impresión que hay una opinión generalizada en advertir que el modelo impuesto por el Consenso de Washington tiene deficiencias que resultan notorias y que es importante enmendar y corregir. Es preciso, entonces, dar una oportunidad a nuestros países para un crecimiento más armónico, y al mismo tiempo más dinámico. Con esto quiero decir es que cualquier proceso de desarrollo en el futuro debe afincarse en un decidido propósito descentralizador que valorice las capacidades y posibilidades de las regiones del interior de nuestros países que genere una suerte de impulso autonómico que, con la vista puesta en la globalización, les permita participar en las enormes posibilidades que ahora se han abierto en el ámbito económico, superando esa estructura primaria de recursos naturales o comodities por un sistema de producción y exportación de bienes con alto valor agregado.

¿Cómo analiza la negociación del Tratado de Libre Comercio que aspiran a suscribir Perú, Ecuador y Colombia con los Estados Unidos?

En el caso del Perú hay como en todo el resto de América Latina posiciones encontradas. El partido Acción Popular al que yo pertenezco favorece la celebración del TLC a condición de que se resuelvan algunos de los países sensibles que en la negociación hasta ahora llevada a cabo, al parecer, no se han resuelto exitosamente. Ello tiene que ver con derechos intelectuales, protección de conocimientos tradicionales y con la protección también de algunos productos agrícolas que son muy sensibles eventualmente a la competencia externa. Entonces, si bien puede útil este tipo de tratado, no se puede desatender estas necesidades y requerimientos internos.

¿Cómo ve el horizonte político del Perú?

Está claro que en las elecciones de abril de 2006 habrá tres corrientes de opinión fuertes: una representada por la candidata Lourdes Flores, otra por mi partido Acción Popular con el Frente de Centro que propiciamos nosotros; y una tercera aupiciada por el partido Aprista que es una tendencia histórica conocida. Probablemente la izquierda genere una candidatura.

¿Qué análisis hace de la situación que ha generado Fujimori en Chile?

El caso Fujimori es de índole jurisdiccional. Él no tiene legalmente ninguna posibilidad de ser candidato porque la ley electoral se lo impide.

fsarellano@cronicon.net