LOS SECTORES AGROPECUARIOS
COLOMBIANOS FRENTE AL ALCA*

¿La protección para el sector agropecuario debe ser generalizada o selectiva?
Esa es la pregunta que ahora enfrenta a diversos representantes tanto del gobierno como del sector privado en Colombia frente a las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Algunos sectores agropecuarios consideran necesario revisar por renglones, cuáles debían protegerse y cuáles no, de cara a las negociaciones internacionales.

En el Plan de Desarrollo del gobierno Uribe Vélez se introdujo la cláusula de condicionalidad que en el fondo lo que busca es reducir aranceles en la medida en que se vayan eliminando los subsidios y ayudas internas.

El ministro de Agricultura Carlos Gustavo Cano Sanz, en un foro sobre el tema planteó que "si en el ALCA no se cumplen los elementos de la condicionalidad, necesariamente hay que mirar el escenario de la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde a los Estados Unidos les conviene más negociar”.
Con dicho condicionamiento, explicó el ministro, "nosotros decimos ni un paso atrás pero tampoco ni un paso adelante en tanto no se dé una reciprocidad por la vía de la eliminación de subsidios a las exportaciones y de las ayudas internas que distorsionan el mercado internacional de productos sensibles de la agricultura".
Cano explicó que el libre comercio depende del acceso a mercados, la eliminación de los subsidios a las exportaciones y la reducción sustancial de las ayudas internas del gobierno de Estados Unidos a sus agricultores.
Estados Unidos, la primera economía del mundo, se ha negado a incluir el tema de los subsidios en las negociaciones del ALCA, argumentando que quedaría en desventaja frente a Japón y la Unión Europea, en las negociaciones que se realizarán sobre el tema en la OMC.
Los subsidios de Estados Unidos al sector agrícola serán de US$180.000 millones entre 2003 y 2009, superiores en 80% a los que habían permanecido entre 1996 y 2002. "Así las cosas, el mercado mundial de bienes de origen agropecuario está muy lejos de liberarse", señaló el ministro Cano.
Entre tanto, el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía López ha sido enfático en señalar que el gobierno tiene que mirar cuál es la visión agrícola de los otros países para el ALCA, antes de tomar cualquier decisión para negociar, “y no creer ingenuamente que son 800 millones de consumidores y 33 países que nos abren sus puertas para que nosotros les exportemos porque ellos están pensando lo mismo y más en una situación en que las demandas internas están a la baja y no al alza”.
Lo cierto es que el sector privado en Colombia está dispuesto a dialogar y a buscar una equidad en las negociaciones comerciales internacionales, sin exponer a ultranza los mercados.
Sin embargo, la toma de decisiones a favor del sector agroindustrial no puede darse a costa del sacrificio del agropecuario. Adicionalmente, el logro de negociaciones beneficiosas para Colombia no debe obedecer exclusivamente a presiones externas, y se requiere de una verdadera protección para las personas que viven de la actividad rural.

 

ESTADO DE LAS NEGOCIACIONES
En la actualidad el ALCA tiene nueve grupos de negociación que se reúnen periódicamente. Uno de esos grupos trata específicamente el tema de la agricultura. Su misión principal es reducir y, con el tiempo, igualar todas las tasas arancelarias de los países que suscriban este tratado de libre comercio. Las reglas a seguir serían las del Acuerdo Agrícola, ya negociadas en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Es de subrayar que este grupo que desarrolla el tema agropecuario atenta directamente contra todos los hombres y mujeres que viven del trabajo de la tierra, pues pretende liberalizar totalmente la circulación de productos en un continente que cuenta con 808 millones de habitantes.
Otro grupo de trabajo que puede generar graves impactos, es el relacionado con “los derechos de propiedad intelectual” porque busca patentar todos los seres vivos, incluyendo las plantas medicinales como las que utilizan las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes en diversas partes del continente. Mediante este procedimiento se industrializarían las culturas generando ganancias a las multinacionales. Esto afectaría a las comunidades campesinas latinoamericanas.

LOS CAMPESINOS FRENTE AL ALCA
En Colombia la producción para el consumo depende básicamente de pequeños y medianos propietarios que no cuentan con apoyo del Estado y, por el contrario, enfrentan grandes deudas, atraso tecnológico y en muchas regiones no cuentan con la posibilidad de sacar sus productos a los mercados por la carencia de vías de comunicación.
En los últimos años la producción de alimentos para el mercado interior se ha visto afectada por el desplazamiento forzado, la concentración de la propiedad territorial en manos de nuevos grupos de terratenientes, especialmente los surgidos con el desarrollo del narcotráfico y los grupos de justicia privada o paramilitares.

Con la sola apertura de la economía, acelerada a partir del gobierno de César Gaviria (1990-94), han desaparecido 800 mil hectáreas de cultivos transitorios, que son los cultivos de los campesinos, y anualmente el país está importando más de siete millones de toneladas de productos alimenticios que podría producir perfectamente el campo colombiano. Esta cruel realidad se debe a que el sector agropecuario, en sus actuales condiciones, no tiene capacidad de competir con los productos de las grandes empresas transnacionales que llegan subsidiados por los gobiernos de los grandes países capitalistas.
A pesar de este panorama que solo ha generado en Colombia miseria y desempleo, la administración Pastrana (1998-2002) metió a este país en el ALCA, acuerdo que se terminará de negociar en 31 de diciembre del 2004.
Este tratado de libre comercio se va a constituir en un mercado entre desiguales, unos tan poderosos como los Estados Unidos y el Canadá y otros tan pobres en tecnología y con pueblos en la miseria como Bolivia, Ecuador y Colombia, por lo cual el ALCA será una verdadera aplanadora que nos esclavizará y nos someterá a los dictados del gran capital y serán sus empresas las que, en últimas, se convertirán en las dueñas de nuestro escaso mercado nacional.
• Este documento se elaboró gracias a la información suministrada por las siguientes fuentes:
- Ramiro Gutiérrez, investigador social
- Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC)
- Diario la República