CAMILO TORRES RESTREPO Y SU HUELLA EN EL ELN

Luis Eduardo Celis Méndez
Corporación Nuevo Arco Iris

En un febrero, hace cuarenta años, Camilo Torres Restrepo, bogotano, de clase alta, sacerdote y sociólogo, muere en la vereda de Patio Cemento en el municipio de San Vicente de Chucurí, vistiendo el uniforme del Ejército de Liberación Nacional y siguiendo el rito de la guerrilla, de tomar el armamento de manos de un soldado muerto en combate.

Camilo Torres se convierte en un mito, para el mundo católico que tiene unas búsquedas espirituales y religiosas profundas, que corresponden a un agitado proceso de debate e intento de renovación de las relaciones entre las estructuras eclesiales y la feligresía, de manera principal en Europa y América Latina, estos debates han sido promovidos desde el mismo Vaticano, por los Papas Juan XXIII y Pablo VI y tienen en el Concilio Vaticano II y en la Conferencia Episcopal Latinoamericana realizada en Medellín a solo dos años de la muerte de Camilo, sus referentes más significativos.

Los vientos de cambio y búsquedas de ligarse de manera más efectiva con los pobres y transformar de manera radical lo que se considera como unas injustas y oprobiosas estructuras políticas, económicas y sociales, llegan de manera fuerte a seminarios, conventos y parroquias, y para el caso particular de Colombia, la muerte de Camilo Torres, en una guerrilla que aboga por instaurar el Socialismo y hacer realidad el reino de los cielos en la tierra, no hace más que tornar a la guerrilla, como un nuevo Mesías que trae nuevas, para los que buscan el cambio.

Un numero importante de religiosos y religiosas, de catequistas y agentes de la pastoral, son seducidos por el alzamiento armado y de manera paulatina y sistemática durante veinte años van ingresando al ELN. Tres curas Españoles; Manuel Pérez, Domingo Laín y José Antonio JiménezComin, se vinculan en 1970, Diego Cristóbal Uribe, se convierte en destacado dirigente, Aurentino Rueda, Bernardo López Arroyave, para mencionar los que han ganado más connotación publica, todos ellos sacerdotes ordenados, empuñaron con ardor y mística religiosa las banderas de la rebelión armada

La recomposición y proyección nacional del ELN, luego de la derrota de Anorí en 1973, se debe en buena medida a la pasión y mística de los religiosos al interior del ELN, ellos resolvieron por la vía de la experiencia pastoral el gran debate entre la separación del grupo armado guerrillero y las comunidades; ellos desde la experiencia de relacionamiento con la gente, le enseñaron al ELN, como ligarse con los procesos comunitarios.

El ELN, esta profundamente ligado en su talante a una idea cristiana, dicen algunos que esta es su gran virtud y la peor de las tragedias para sus pretensiones de desarrollar una "guerra revolucionaria" e instaurar un nuevo orden en la sociedad colombiana, virtud por que le coloco un anclaje ético para desarrollar su acción y tragedia por que nunca le permitió ir al fondo de una estrategia de guerra, sin miramientos por los costos de asumirla.