NOTA DEL EDITOR

El periódico El Correo de Orinoco
apareció por primera vez el 27 de junio de 1818
en la ciudad portuaria de Angostura situada sobre el río
Orinoco en la República de Venezuela. Impreso en
cuatro páginas de papel lino, de El Correo se publicaron
128 números, mas cinco ediciones extraordinarias
sin enumeración. El último número
vio la luz el 22 de marzo de 1822, cuando Angostura dejaba
de ser el epicentro político de la guerra contra
España; para entonces las cosas gravitaban en torno
a Caracas.
Durante cuatro años, goletas y bergantines
que partían de Angostura con regularidad, llevaban
ejemplares de El Correo. Estas embarcaciones seguían
las establecidas rutas marítimas que confluían
en el Caribe, eje de la más intensa actividad política
en tiempos de la guerra entre España y América.
Y allí circulaba este periódico fundado
por El Libertador Simón Bolívar. Pero llegaba
mucho más lejos. Viajaba también por el
estrecho de Magallanes, llevando noticias de la revolución
colombiana a los pueblos de Chile, Argentina y Perú,
ofreciéndoles además documentos de interés
local: extractos de las gacetas de Buenos Aires o de Santiago,
los comunicados de San Martín o de Pueyrredon,
los manifiestos de Artigas y las proclamas de Bernardo
O'Higgins. La gama de material era amplísima: se
publicaban, por ejemplo, los pormenores del levantamiento
de Iturbide en México, y los detalles de los acontecimientos
de Pernambuco en el Brasil. Los documentos principales
sobre las relaciones de los americanos del norte con España
en el problema de las Floridas también encontraban
cabida en las páginas de El Correo, junto con los
discursos e intervenciones del presidente Monroe o de
los senadores que defendían (o confrontababan)
la causa revolucionaria de América meridional.
El Correo de Orinoco entraba a España
por Gibraltar, y de allí algunos ejemplares llegaban
a los puertos de Inglaterra. De hecho, la revolución
liberal en España contra el rey Fernando VII ocupa
un lugar especial en sus páginas. Aquí se
encuentran las proclamas de Del Riego o de Quiroga, llamando
al ejército y al pueblo español a unirse
y obligar al rey para que aprobara la constitución
española de 1812, abriendo paso de esta manera
a la creación de las Cortes, equivalente al parlamento.
En realidad, no había acción libertaria
que sucediera en Europa que no mereciera un buen tratamiento
en El Correo: noticias sobre libros, movimientos de mujeres,
la guerra de las Sicilias, el invento del buque de vapor,
la muerte de Napoleón, proclamas a favor (o en
contra) de la revolución americana, refutaciones,
aclaraciones y agradecimientos. Era un periódico
avanzado para su época: un paradigma de prensa
libre e independiente.
Si la guerra de independencia tomó
un cariz internacional, se debía en gran parte
a las páginas de El Correo de Orinoco y a la responsabilidad
con la cual sus editores - entre ellos el propio Simón
Bolívar - presentaban las noticias. Un fino equilibrio
entre la información y la opinión se saborea
en cada página del semanario. Las refutaciones
al periódico monarquista Gaceta de Caracas, o a
los comunicados del realista español Morillo, aparecen
publicadas al lado del correspondiente documento refutado.
Uno encuentra aquí los más variados temás:
los decretos sobre la unidad del poder político
y militar; los nombramientos de los ministros y sus responsabilidades
ministeriales; las leyes sobre la libertad de prensa;
una defensa de la libertad de los esclavos; reglamentos
para el buen funcionamiento de las misiones; las citaciones
al Congreso de Angostura, y al de Cúcuta; las discusiones
en el senado sobre el carácter de los senadores;
y así por el estilo. Tan extenso cubrimiento de
los tópicos del día convierte las páginas
de El Correo del Orinoco en un documento singular sobre
la formación de la nación colombiana; y
sus noticias de primera mano constituyen material de lectura
indispensable para quien quiera comprender nuestro proceso
de independencia en el contexto de las demás revoluciones
liberales que tuvieron lugar en el siglo XIX.
El Correo del Orinoco describe la formación
del estado colombiano en el momento mismo en que está
concebido, y luego construido, por el ejército
libertador con el Mando Supremo en cabeza del propio Bolívar.
Bajo su liderazgo también se crea la Corte de Justicia
y se prepara el histórico Congreso de Angostura,
elementos todos que cumplen el ciclo de la creación
de los tres poderes del estado. Se puede decir que la
República ya existe. Sólo falta la Batalla
de Boyacá para darle presencia tangible...
El Correo del Orinoco es un monumento vivo,
hablante, comunicante de nuestro proceso histórico,
injustamente desconocido por los historiadores oficiales.
Los afortunados lectores de hoy que se dediquen al estudio
de El Correo podrán deleitarse con su agilidad
periodística, y reconocerán en este semanario
- con su sorprendentemente amplia distribución
en una época de difícil comunicación
- la más significativa aventura intelectual de
nuestros libertadores, una hazaña lograda además
en medio de la guerra.
El armisticio firmado por Bolívar
y Morillo (páginas 361 y siguientes) es un ejemplo
de Derecho Internacional, y constituye uno de los tres
momentos en la historia cuando un movimiento insurgente
adquiere reconocimiento explícito por parte del
gobierno contra el cual se ha levantado en armas. (Los
otros casos se dan en la guerra de independencia de los
Estados Unidos, y en la guerra de secesión americana.)
La presente edición facsimilar de
El Correo del Orinoco se ha tomado de la edición
publicada en París en el año 1939 por el
gobierno de Venezuela bajo la presidencia del general
Eleázar López Contreras. La Fundación
para la Investigación y la Cultura (FICA) agradece
a las entidades y personas que con su impulso colaboraron
en la preparación de la presente edición.
Gerardo Rivas Moreno
**************
FUNDACION PARA LA INVESTIGACION Y LA CULTURA
FICA
Carrera 6 # 5ª 58 Bogota.
Señores
PORTERIA SUR
CORFERIAS
CIUDAD.
DE LA MANERA MÁS COMEDIDA ME PERMITO INFORMAR QUE
PARA EL LANZAMIENTO DEL LIBRO "EL CORREO DEL ORINOCO"
QUE SE LLEVARÁ A CABO EN LA SALA PORFIRIO BARBA
JACOB DE LAS CINCO Y MEDIA A LAS SIETE DE LA TARDEHOY
DIEZ DE Abril de 1.999
PARA TAL EFECTO LE RUEGO PERMITIR LA ENTRADA
DE DOS MESEROS Y LOS ELEMENTOS DEL COCTEL, VASOS Y BANDEJAS,
100 VASOS, DOS BANDEJAS, UNA JARRA, Y ALGUNOS OBJETOS
QUE CORRESPONDAN A LA CELEBRACIÓN
ATENTAMENTE,
FUNDACION PARA LA INVESTIGACION Y LA CULTURA.
GERARDO RIVAS MORENO
DIRECTOR
********************
EN FRANCÉS
Le journal Correo del Orinoco a apparu pour
la première fois le 27 juin 1818 à la ville
portuaire d'Angostura, située sur le fleuve Orinoco
au Vénézuela. Imprimé en quatre pages
de papier lin, du Correo se sont publiés 128 numéros,
en plus de cinq éditions extraordinaires sans énumération.
Le dernier numéro vit la lumière le 22 mars
1822, quand Angostura n'était plus l'épicentre
politique de la guerre contre l'Espagne: à cette-époque-là
les choses gravitaient autour de Caracas.
Pendant quatre ans, des goélettes et des brigantins
qui partaient d'Angostura avec régularité,
portaient des exemplaires du Correo. Ces embarcations
suivaient les routes maritimes établies qui confluaient
au Caraïbe, axe de la plus intense activité
politique en temps de guerre entre l'Espagne et l'Amérique.
Et là-bas circulait ce journal fondé par
Le Libérateur Simón Bolivar. Mais il arrivait
beaucoup plus loin. Il voyageait aussi par l'étroit
de Magallanes en emportant des nouvelles de la révolution
colombienne aux peuples de Chili, Argentine et Pérou.
Il les offrait aussi des documents d'intérêt
local: des extraits des gazettes de Buenos Aires ou de
Santiago, les communiqués de San Martin ou bien
de Pueyrredon, les manifestes d'Artigas et les proclamations
de Bernardo O'Higgins. La gamme de matériel était
très vaste: on y publiait, par exemple, les détails
du soulèvement d'Iturbide au Méxique, et
les détails des événements de Pernambuco
au Brésil. Les principaux documents sur les relations
des américains du Nord avec l'Espagne au sujet
du problème des Floridas trouvaient aussi de l'espace
sur les pages du Correo auprès des discours et
des interventions du Président Monroe ou des Sénateurs
qui défendaient (ou confrontaient) la cause révolutionnaire
de l'Amérique méridionale.
Le Correo del Orinoco rentrait en Espagne par Gibraltar
et, dès là, quelques exemplaires réussissaient
les ports d'Angleterre. En fait, la révolution
libérale en Espagne contre le roi Fernando VII
occupe un lieu spécial dans ses pages. On y rencontre
les proclamations de Del Riego ou de Quiroga, en appelant
l'armée et le peuple espagnol à s'unir et
obliger le roi à approuver la Constitution Espagnole
de 1812, en ouvrant le chemin, de cette façon,
à la création des Courts, équivalentes
au Parlement. En réalité il n'y avait pas
d'action libertaire qui se succédait en Europe
qui ne méritait pas un bon traîtement du
Correo : des nouvelles sur des livres; des mouvements
des femmes; la guerre des Sicilias; l'invention du bateau
à vapeur; la mort de Napoléon, des proclamations
pour (ou contre) la révolution américaine;
des réfus, des éclaircissements et des remerciements.
C'était un journal avancé à son époque:
un paradigme de presse libre et indépendante.
Si la guerre d'indépendance prît une allure
internationale, c'est plutôt dû aux pages
du Correo del Orinoco et à la responsabilité
avec laquelle ses éditeurs -Simón Bolivar
lui-même l'un d'eux- présentaient les nouvelles.
Un fin équilibre entre l'information et l'opinion
se savoure sur chaque page de l'hebdomadaire. Les réfutations
au journal monarchiste Gaceta de Caracas , aussi bien
qu'aux communiqués du réaliste espagnol
Morillo, apparaîssent publiés à côté
du correspondant document réfuté. On trouve
ici les thèmes les plus divers: les décrets
sur l'unité du pouvoir politique et militaire;
les nominations des ministres et leurs responsabilités
ministérielles; les lois sur la liberté
de la presse; une défense de la liberté
des esclaves; des règlements pour le bon fonctionnement
des missions; les citations au Congrès d'Angostura
et à celui de Cúcuta; les discussions à
l'intérieur du Sénat sur le caractère
des sénateurs, et des choses du même genre.
Une couverture aussi étendue des topiques du jour
rend les pages du Correo del Orinoco un document singulier
sur la formation de la nation colombienne; et ses nouvelles
de premier ordre constituent du matériel de lecture
indispensable pour celui qui voudrait comprendre notre
procès d'indépendance dans le contexte des
autres révolutions libérales qui ont eu
lieu pendant le XIXème siècle.
Le Correo del Orinoco décrit la formation de l'état
colombien au moment même dont-il est conçu,
et construit après par l'armée libératrice
au Commandement Supreme en tête de Bolivar lui-même.
Sous son leadership se crée aussi la Cour de Justice
et se prépare l'historique Congrès d'Angostura,
des éléments tous qui accomplissent le cycle
de la création des trois pouvoirs de l'état.
On peut dire que la République existe déjà.
Il ne manque que la Bataille de Boyaca pour la rendre
tangible.
Le Correo de Orinoco est un moment vivant, parlant, communiquant
de notre procès historique, injustement inconnu
par les historiens officiels. Les heureux lecteurs d'aujourd'hui
qui se dédient aux études du Correo pourront
se délecter avec son agilité journalistique
et ils reconnaîtront dans cet hebdomadaire -avec
sa surprenante distribution aux époques de difficile
communication- l'aventure intellectuelle la plus révélatrice
de nous libérateurs, une prouesse obtenue au milieu
de la guerre.
L'armistice signé par Bolivar et Morrillo (page
361 et suivantes) est un exemple de Droit International
et constitue l'un des trois moments dans l'histoire quand
un mouvement insurgé acquiert la reconnaissance
explicite de la part du gouvernement contre laquelle s'est
levé en armes. (Les autres cas se présentent
dans la guerre d'indépendance des États
Unis et dans la guerre de sécession américaine.)
La présente édition fac-similaire du Correo
del Orinoco a été prise de l'édition
publiée à Paris l'année 1939 par
le gouvernement du Vénézuela sous la Présidence
du Général José Eleázar Contreras.
La Fondation pour l'Investigation et la Culture (FICA)
remercie les entités et les personnes qui, avec
leur élan, ont collaboré à la préparation
de cette édition.